Crítica del disco de Edensong - 'Years in the Garden of Years' (2016)

Música desde un jardín de delicias progresivas

Edensong - 'Years in the Garden of Years'
(30 septiembre 2016, Free Electric Sound)

Edensong - Years in the Garden of Years

Hoy tenemos en nuestras manos el segundo disco de la banda estadounidense EDENSONG, titulado “Years In The Garden Of Years” y destacado como una de las obras mejor logradas de la producción progresiva mundial del año 2016. El conjunto está conformado por James Byron Schoen [guitarras y canto], Tony Waldman [batería, percusión, tambores gamelanos, tambor hang y canto], Stefan Paolini [teclados, tambor hang y canto], Barry Seroff [flautas] y T.D. Towers [bajo y canto]. Para el repertorio del álbum, el grupo contó con las adicionales participaciones ocasionales de los cellistas Eric Stephenson y Luna Sky, Malcolm Piper al canto adicional, y también con Adrian Belew (¡nada más ni nada menos!) al canto. Se trata de un disco excelso en cuanto a la inspiración melódica y con mucho músculo, el perfecto sucesor del disco debut “The Fruit Fallen” (del año 2008), el cual permitió a EDENSONG establecer su propio dialecto dentro del gran y diverso cosmos progresivo del nuevo milenio. Este grupo surgió de las cenizas del grupo prog-metalero ECHOES OF EDEN, el cual se mantuvo activo durante los 90s hasta su disolución durante el nacimiento del nuevo milenio. Schoen, siendo presa de un renacer musical en su mente y su corazón, decidió formar este nuevo grupo con la mente puesta en un esquema prog-sinfónico lo suficientemente ecléctico como para incluir también factores pesados, folclórico y académicos. La meta era llevar la idea de lo progresivo hacia una dimensión frontalmente épica: aunque son pocos los que quedan de la alineación que grabó aquel primer disco, el repertorio de “Years In The Garden Of Years” muestra abiertamente que la esencia artística de EDENSONG sigue intacta y con suficiente energía como para seguir cruzando los mares de su ideal estético con el viento a favor. Veamos ahora los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?

A través de la secuencia de títulos autónomos para casi todas las piezas que integran el álbum, cada una de ellas se presenta como una parte específica del concepto de “Years In The Garden Of Years”. Sin embargo, la canción que abre el álbum no es parte de dicho concepto y se titula ‘Cold City’. Ésta nos impacta de entrada con su poderoso y electrizante prólogo instrumental, el cual nos revela una curiosa mezcla de WHITE WILLOW, PORCUPINE TREE (en su faceta pesada) y CLIFFHANGER. Ya en las secciones cantadas, el grupo introduce notables elementos de prog-metal al esquema sonoro, añadiendo factores épicos al estilo de los inolvidables INDUKTI (y tal vez algo de ANTAHEMA). Las dos primeras partes del concepto se titulan ‘End Times In Retrospect’ e ‘In The Longest Of Days’, respectivamente: poco más de 10 ½ minutos de esplendor progresivo para nuestro total deleite. Íntegramente instrumental, ‘End Times In Retrospect’ tiene un cálido preludio de guitarra clásica y cello que pronto es reemplazado por un impetuoso cuerpo central en el que el prog-metal (DREAM THEATER, SHADOW GALLERY) se convierte en el ingrediente principal mas no exclusivo, pues también hallamos algún pasaje marcado por el mellotrón donde surge el paradigma retro-progresivo escandinavo y otro de tenor folk-progresivo. Por su parte, ‘In The Longest Of Days’ nos muestra una vitalista mezcla de los modelos de KARMACANIC y SPOCK’S BEARD. En algún momento gozamos de un solo de sintetizador muy a lo Tony Banks mientras el ensamblaje de guitarra, bajo y batería se mueve en un terreno intermedio entre la tradición sinfónica y el heavy prog de nuestros días. La tercera parte del concepto se titula ‘The Hollowed’ y no solo es una de las canciones más extensas del disco sino que también encarna una de sus máximas expresiones progresivas. En base a una bien perfilada combinación de atmósferas pastorales de tenor prog-folk, elementos renacentistas y recursos manieristas, el grupo gesta una estupenda faena. Alrededor de la frontera del sexto minuto, el grupo elabora, bajo a guía del piano y con relevantes colores aportados por la flauta y los cellos, el camino hacia un glorioso epílogo triunfal. Sin duda, el grupo recibe, en simultáneo, herencias de JETHRO TULL (77-79), MIKE OLDFIELD (78-80), YES y ANTHONY PHILLIPS.

‘Down The Hours’ sucede a las vibraciones coloridamente épicas de ‘The Hollowed’ con un inspirado ejercicio de alternancias entre pasajes extrovertidos e introvertidos, un ejercicio sólidamente instalado sobre complicadas armazones rítmicas. Los aires de familia con la banda compatriota ADVENT son fáciles de advertir, así como con la banda israelí CICCADA. En los pasajes donde se resalta el solo de guitarra, el bloque grupal se torna más aguerrido. Ya a estas alturas del partido estamos convencidos de estar disfrutando de uno de los trabajos progresivos más excelso del año. ‘Chronos’ es otra pieza particularmente extensa dentro del esquema del concepto de “Years In The Garden Of Years”, y en muchas maneras, sigue por el sendero de amables cromatismos de ‘The Hollowed’, pero esta vez el aspecto sinfónico resulta sólidamente afianzado y la batería ocupa un rol mayor en la armazón rítmica. Cabe notar que la batería utiliza algunos recursos jazzeros en el groove que crea, pero los mayores referentes estilísticos aquí son YES, PREMIATA FORNERIA MARCONI (de los discos 2do y 3ro) y THE ENID, junto a la vitalidad retro de los THE FLOWER KINGS de los tres primeros álbumes. ‘Generations’ dura poco menos de 3 ¾ y resulta la canción menos larga del disco: su atmósfera es lánguida, casi minimalista, envuelta en ondulaciones sónicas psicodélicamente deconstructivas. Su aura obviamente tétrica es manejada con sutileza, como si el temor ante una indefinida novedad que está a punto de brotar fuese más imponente que el objeto de temor mismo. Pero lo que surge a continuación no es algo terrible sino señorial: se trata de ‘The Atman Apocalypse’, tercera pieza más larga del álbum cuyo esquema sonoro tiende puentes entre el prog-metal melódico (SHADOW GALLERY), el paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER y la vitalidad lúdica de unos JETHRO TULL.

La octava y última sección del concepto se titula ‘Regenerations’, y básicamente se trata de una balada sinfónica con raigambre folk, bastante inspirada en su desarrollo temático y apropiadamente ornamentada con varios teclados para el fastuoso – y extenso – pasaje final. Esquemas del GENESIS del periodo 70-71 y del YES de la etapa 71-72 entran a tallar como poderosas fuentes de inspiración para la banda. Durando 6 ¼ minutos, ‘Yawn Of A Blink’ cierra el álbum, y es la segunda canción que no forma parte de la secuencia conceptual. Se trata de una pieza llamativa e intensa, dueña de un patente gancho melódico, y tal como sucedió en otras partes del disco, tiene un esquema sonoro enraizado en la encrucijada entre el prog-metal y la vieja escuela del prog sinfónico. Todo esto fue “Years In The Garden Of Years”, un robusto y consistente delicatessen progresivo que pone a los EDENSONG como parte importante de la élite sinfónico-progresiva estadounidense del nuevo milenio.


- Muestras de 'Years in the Garden of Years':


cesar inca mendoza

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    Me gustan mucho.