Crítica del disco de Monkey Diet - 'Inner Gobi' (2017)

Viaje a través de los desiertos interiores del espíritu progresivo italiano

Monkey Diet - 'Inner Gobi'
(8 abril 2017, Black Widow Records)

Monkey Diet - Inner Gobi

Vamos ahora de nueva visita al escenario progresivo italiano para toparnos con el trío MONKEY DIET, el cual está conformado por el guitarrista Gabriele Martelli, el bajista Daniele Piccinini y el baterista Roberto Bernardi; los dos primeros también se reparten las labores a los sintetizadores que se van desplegando a lo largo del repertorio de su primer álbum “Inner Gobi”, el cual fue publicado a inicios del pasado mes de abril bajo la distribución de Black Widow Records. El grupo tuvo su génesis a fines del año 2014 El nombre de Daniele Piccinini puede resultar familiar para algunos investigadores de la escena progresiva italiana del nuevo milenio, y es que él fue integrante de la fabulosa banda ACCORDO DEI CONTRARI. Martelli también tiene un rol rector en la banda prog-metalera PROPHEXY como guitarrista y principal compositor. Lo que les unió fue que coincidían en tener un fuerte interés por crear un espacio musical donde se juegue más con el brío de la improvisación que con la meticulosidad de la composición, por lo que uno se aparta del área del jazz-progresivo mientras que el otro hace lo propio respecto al área del prog-metal. Bernardi emerge como el perfecto cómplice que completa el cuadro tripartito de MONKEY DIET. Pues bueno, la línea de trabajo de este trío se centra en las coordenadas de la psicodelia pesada en una ágil hibridización con el jazz-rock, el stoner y el space-rock dentro de un maderamen progresivo atléticamente sostenido sobre los imparables diálogos entre los instrumentistas. “Inner Gobi” es un disco bastante poderoso donde nervio e inteligencia de integran en una implacable dialéctica sonora. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en él, ¿vale?

‘Ego Loss’ abre el repertorio con convincente despliegue de energía y colorido. Durando menos de 4 ½ minutos, la pieza despliega una interesante variedad de motivos a través de una ilación rectamente asentada sobre su propia musculatura. Los elementos impetuosos y contundentes que los guitarreos portan consigo emergen a lo largo del camino con una vitalidad contagiosa que se acomoda muy bien a la manifestación de aguerrida exquisitez desarrollada por la instrumentación global. La segunda pieza del álbum es justamente la que le da título, y ciertamente se erige como uno de sus puntos culminantes de expresividad del grupo en lo referente a la vitalidad persistente de su bloque sonoro. El tema comienza con una prestancia sólida inserta en un groove cadenciosamente robusto, virando después a un jam electrizante que, a pesar de no ser muy largo, expone una visceralidad gravitante para el núcleo temático. Luego sigue una sección más larga donde se trabaja una atmósfera post-rockera con matices jazzeros, siendo así que la coda retoma parte de la sección inicial. Ya con la secuencia de estos dos primeros temas tiene “Inner Gobi” grandes recursos para dejarnos gratamente impresionados. Con la dupla de ‘Slidin’ Bike’ y ‘The Endless Day Of Robby The Ant’, el trío se dispone a ampliar su paleta sonora. ‘Slidin’ Bike’ ostenta una inquietud un tanto tenebrosa dentro de su sección prologar, tornándose un poco más extrovertido durante el desarrollo temático pero manteniéndose firme en su talante contemplativo. Por su parte, ‘The Endless Day Of Robby The Ant’ se mantiene con una frescura lírica más definida, delineada con total claridad en torno a la armazón dual de la guitarra y la batería. El bajo, mientras tanto, dibuja relevantes ornamentos mientras realiza su labor complementaria a la de la batería. Cuando el sintetizador añade líneas melódicas sencillas y etéreas, la vitalidad de la pieza aumenta notoriamente… y esto aumenta más cuando entran a tallar ítems de tenor jazz-rockero dentro de la armazón de la pieza. El uso del monólogo final del glorioso antihéroe de Blade Runner Roy Batty es un detalle muy simpático, especialmente cuando termina encapsulado entre poderosos riffs que abren la vía al sobrio pasaje final.

‘Moth’ es la segunda pieza más larga del disco con sus casi 9 ¼ minutos de duración. Su prólogo nos toma de sorpresa por tener un arreglo coral de sutil tenor amenazante... y es cuando el trío entra en acción que la amenaza se cumple al exhibir una ceremoniosa mezcla del BLACK SABBATH de los dos primeros álbumes y el estándar del post-metal (un poco a lo RUSSIAN CIRCLES). La parsimonia esencial del cuerpo central desde el que el grupo forja el desarrollo temático cambia de matices a lo largo del camino, a veces hundiéndose en una niebla de engañosa tranquilidad, otras veces revistiéndose de una intensa visceralidad. Es justo por este último lado que se elabora la secuencia de cierre, siendo así que la coda está armada con parcas capas de sintetizador. Cabe añadir que el arreglo coral introductorio que mencionamos antes es ejecutado por el Coro Stelutis a partir de una composición de Silvia Vacchi: sin duda que fue una estupenda entrada para otra pieza definitivamente climática del álbum. Cuando llega el turno de ‘Sorry Son… (I’ve Lost Your Car)’, la banda se pone a explorar un groove más llamativo, apelando a lo extrovertido aunque sin renunciar del todo al filo oscurantista que el trío sostiene como uno de sus pilares estilísticos. Esta vez se nota un enriquecimiento de vibraciones jazz-rockeras para el despliegue de exquisita vehemencia diseñado para la ocasión. Aunque el motif básico es realmente bastante sencillo, el trío le saca el jugo con miras a crear un ambiente luminoso que se sienta, por igual, cálido y denso. ‘Moonshine’ sigue en buena medida las pautas de la pieza precedente pero con un esquema rítmico claramente más impetuoso; de este modo, se nos abre las puertas de par en par hacia la faceta extrovertida de MONKEY DIET. Por su parte, ‘Seppuku’ dura poco más de 2 ½ minutos y su función consiste básicamente en perpetuar por un rato más el halo de esplendor extrovertido que se ha explayado en las dos piezas precedentes. Dicho sea de paso, ¡qué enorme es el solo de guitarra que se utiliza en este tema!

‘Viking’ se encarga de cerrar el disco con un razonable despliegue de fastuosidad musical. El tema está estructurado inicialmente como una cruza entre las piezas #1 y la dupla de ‘Sorry Son… (I’ve Lost Your Car)’' y ‘Moonshine’, pero luego vira hacia un recurso de lirismo relajante que tiene mucho de sinfónico en su esencia melódica a pesar de que el esquema performativo esté atrapado en el modelo del stoner. A poco de pasada la frontera del séptimo minuto se hace el silencio por un buen rato, lo cual no es sino una broma que nos hacen los músicos: incluso fingen que van a iniciar un jam blues-rockero pero se detienen al instante y estallan en risotadas. Así concluye nuestra experiencia con “Inner Gobi”, uno de los discos más excitantes y atrapantes que se nos brinda actualmente desde la escena progresiva italiana del momento. Esa mezcla tan peculiar de vigor, oscurantismo y sofisticación que nos brindan los MONKEY DIET con su ecléctico enfoque de la vertiente prog-psicodélica nos deja con ganas de que gesten más disco en el futuro cercano: por lo pronto, recomendamos este disco al 100%.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Inner Gobi':


cesar inca mendoza

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