Crónica del concierto de Sigur Rós en México (3 abril 2017)

Crónica: Gabriel Serdio Carranza / Fotos: Jocelin Navarro

Tengo que confesar que ésta es una de las reseñas que más trabajo me ha costado elaborar, pues aún y cuando el concierto fue increíble y gratamente placentero, la experiencia vivida en él es difícil de expresar con palabras. Asistir a un concierto de Sigur Rós se convierte en un acto divino en cuanto a música se refiere.

La cita fue el pasado 3 de abril. Alrededor de las 21.00, emergieron de la oscuridad, entre una neblina iluminada Jón Þór 'Jónsi' Birgisson, Georg Hólm y Orri Páll Dýrason para erguirse frente a un lleno total en el Auditorio Nacional. Casi todo el concierto estuvo enfocado en el disco ( ) del 2002, Taak 2005 y Meò suò ì eyrum viò spilum del 2008. El inicio se dio de una forma melancólica, con À , EK:K: Mùkky E-Bow, para luego dar paso a Daudalagio y Glòsòl. Y fue en ese momento, justo cuando la gente se encontraba en la cresta musical, que Sigur Rós compartió un estreno: Nidur, una rola que nos pondría en el perfecto mood para lo que vendría en la segunda parte del concierto previo intermedio de 15 minutos.

La segunda parte estuvo compuesta por '0verdur, Staràfalsur, Saeglòpur, Vaka,Festival, Kveikur, Flijòtavik y Popplagiò, todo un recorrido musical con ambientes psicoprogresivos, música orquestal del más alto nivel, pasajes etéreo-espaciales y grandes cambios de voz del personaje andrógino Jònsi.

Y es aquí en donde la limitación del lenguaje impide la recreación clara del momento. Es complicado describir la atmósfera que se crea: todos parecen experimentar un éxtasis calmado. La audiencia entra en un trance hipnótico que termina y empieza con cada una de sus rolas (canciones). La música es envolvente, penetrante, omnipresente. La batería a cargo de Orri Páll Dýrason proyecta un sonido orquestalmente monolítico que, en dualidad sonora con el teclado (tocado por él mismo), genera atmósferas “noise” de la más alta calidad. El bajo de Georg Hólm por su parte, inyecta matices sobrios, melancólicos, fríos, pero siempre potentes y oportunos. Finalmente Jonsi, vocalista y guitarrista es el encargado de llenar el espacio musical hasta lograr que la música casi se pueda tocar.

Las notas creadas con su arco dan una dimensión de inmensidad sonora que atrapa a los sentidos. Y su voz… su voz es un instrumento más perfectamente entrelazado con los demás, haciendo con ello que la música de este grupo islandés alcance tonalidades operísticas y celestiales. Basta con observar la cara de la gente cuando termina el concierto: imagino que así serían sus expresiones al recibir un mensaje extraterrestre de melancolía con destellos de felicidad.

En concreto, Sigur Rós dio un concierto hipnótico, onírico, capaz de transportarnos a otro lugar y hacernos olvidar por completo de este mundo.


- Ficha técnica:
Ciudad de México, México, 3 abril 2017; Auditorio Nacional

- Lista de canciones:
Parte 1:
1. Á
2. Ekki Múkk
3. E-Bow
4. Dauðalagið
5. Glósóli
6. Niður (canción nueva)
7. Smáskifa
Parte 2:
8. Óveður
9. Starálfur
10. Sæglópur
11. Vaka
12. Festival
13. Kveikur
14. Fljótavík
15. Popplagið


- Página web oficial de Sigur Rós:
www.sigur-ros.co.uk


Gabriel Serdio Carranza
Abril 2017

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