Symfonia - 'In Paradisum' (2011)

... Y Tolkki cogió su violín-fusil Stratovarius

Symfonia - 'In Paradisum' (25 marzo 2011)
Avalon / Eagle Rock / Marquee
Calificación: 7

1. "Fields of Avalon" 5:09
2. "Come by the Hills" 5:01
3. "Santiago" 5:54
4. "Alayna" 6:17
5. "Forevermore" 5:32
6. "Pilgrim Road" 3:37
7. "In Paradisum" 9:36
8. "Rhapsody in Black" 4:34
9. "I Walk in Neon" 5:45
10. "Don't Let Me Go" 3:57

Duración total: 55'22''

Músicos:
- André Matos: Voz
- Timo Tolkki: Guitarras
- Jari Kainulainen: Bajo
- Mikko Härkin: Teclados
- Uli Kusch: Batería

Género: Power metal, metal sinfónico.
Grabado entre diciembre de 2010 y febrero de 2011.
Producido por Timo Tolkki; mezclado y editado por Giovanni Nebbia; masterizado por Maor Appelbaum.


Y Timo Tolkki cogió otro proyecto.... y también le salió bien. Pero hagamos un receso en este punto: todos sabemos que el guitarrista finlandés es un genio de la composición, y que tiene la habilidad de crear música sin agotarse, fruto, entre otras cosas, de su síndrome bipolar diagnosticado. Una afección psíquica tan normal en nuestros días que nos hace verlo como cualquier otra enfermedad más, pero que aplicada al mundo de la música hace explicar muchas cosas. Por ejemplo, que fuera un líder inestable e insoportable en Stratovarius, que nadie fuera capaz de seguir su capacidad de trabajar sin parar, disco tras disco, gira tras gira.

Y lo mismo para Revolution Renaissance, el grupo que intentó sacar adelante tras colgar a sus compañeros de Strato. Dos discos, y nueva ruptura. Ahora llega Symfonia, con la gran duda de adónde irá un proyecto que, vayamos por delante, suena genial, pero que adolece de lo mismo que siempre adolece toda banda de Tolkki: irregularidad, inestabilidad e incertidumbre.

Es cierto que respecto a Revolution Renaissance (RR), Symfonia tiene una gran diferencia, y es que en este proyecto no se ha rodeado de 'desconocidos', sino que casi se puede considerar al grupo como un supergrupo, ya que cuenta con la presencia del vocalista brasileño André Matos (Angra, Shamaan, Virgo...), todo un ejemplo también de artista prolífico y de culo de mal asiento, entendiendo este término no desde una intención ofensiva, sino puramente descriptiva de una situación de inestabilidad en cualquier proyecto que se forma o en el que se participa. Y es que Matos ha estado en Viper, Angra, Shamaan, Virgo, participó en Avantasia y finalmente había apostado por su carrera en solitario... hasta ahora, que tras afincarse en Suecia, contactó con Tolkki para formar Symfonia.

Cierran la banda, con sede oficial, pese a todo, en Hamburgo, Alemania, el bajista finés Jari Kainulainen (precisamente, ex de Stratovarius, aunque también de Evergrey), el teclista también finés Mikko Härkin (ex de Sonata Arctica, y de la banda que formó en solitario el cantante Timo Kotipelto, de Stratovarius) y el batería alemán Uli Kusch (ex de Helloween, Gamma Ray y Masterplan, casi nada...).

Esta extraña mezcolanza de bandas y estilos es el germen de Symfonia, que aunque se presentó como banda de metal con tintes progresivos, épicos y extramelódicos, simplemente se queda en un power metal al estilo Stratovarius. Porque finalicemos con las especulaciones: lo que ha limitado a hacer Tolkki es a rescatar a sus amados Stratovarius de la época más controvertida, cuando la hizo evolucionar a texturas y estructuras más complejas, con ejemplos en los discos 'Destiny' (1998), 'Infinite' (2000) y las dos entregas de 'Elements' (2003). A partir de ahí la banda perdió a los fans más clásicos, los que pedían simplemente un power enérgico y melódico, pero sin más pretensiones. Este 'In Paradisum' es 100% Stratovarius hasta en la portada, una mera copia de las cubiertas de la etapa de 'Infinite' y los discos más cercanos. Y eso por no hablar de la flor de lis, símbolo que de nuevo se incorpora a un logo de un grupo de Tolkki.

De André Matos, en realidad, poco se puede decir que haya dejado su impronta en el disco, porque parece un álbum de la mente y alma de Tolkki al 99%. Los toques que realmente hayan podido aportar Kainulainen, Härkin y Kusch puede que sean puramente anecdóticos. Técnicamente, 'In Paradisum' es irrepochable. Ahora bien, no es más que un power metal extramelódico, muy cuidado en la producción -exquisita, por cierto- y teclados neoclásicos al estilo Jens Johansson hasta el infinito -y más allá-. Lo más flojo son, para alcanzar la paradoja, las guitarras de Tolkki, a veces puros pastiches de manual del metal, sin originalidad ni complejidad salvo en los solos, los típicos en él. De la voz de Matos, por contra, se puede decir algo nuevo, y es que suena mejor que en sus últimas creaciones, donde se le notaba fuera de lugar y con la técnica vocal soportando al máximo la pérdida de potencial y condiciones físicas. En 'In Paradisum' se le escucha muy correcto y estrictamente al servicio de la música, nunca con el objetivo de exhibir octavas elevadas, como le sucedía en Angra o posteriores proyectos, en los que en lugar de música rock parecían concursos de potencia vocal. Algo así como "a ver hasta dónde llego, a ver qué nota alcanzo...".

Hablando ya únicamente del contenido del álbum, comienza algo flojo con un tema puramente powermetalero sin complicaciones, 'Fields of Avalon', con una base rítmica cargante, muchos gorgoritos de teclados y lo dicho, una sección de cuerda sosa y de manual. Es de los temas donde se escucha a Matos más elevado en tonalidad, recordando inevitablemente a Angra esta canción por la forma en que tocan sus compañeros, su voz y la velocidad elevada, sin dar cuartel al oyente.

'Come by the Hills' lo hemos escuchado cien veces en discos de Stratovarius, aunque tiene tintes tan épico-medievales que a veces parece que recuperamos a los cargantes Rhapsody. La cosa mejora con la llegada de dos temas mucho más atractivos como 'Santiago' y 'Alayna'. El primero es un tema mucho más metalero, sin tanta exigencia powemetalera, mucho más variado en ritmos y melodías, donde Matos está muy convincente como gran conductor al oyente a un mundo onírico lleno de magia y energía. Además, por fin se escucha un solo de Tolkki medianamente interesante y comunicativo. 'Alayna', en cambio, es el primer remanso de paz del disco y se trata de una balada preciosista, cuidada en la producción hasta el más mínimo detalle. Todo parece sonar genial, como cualquier músico desearía sonar en su parcela.

De repente llega 'Forevermore', un rápido metal de libro, Stratovarius 100% hasta en las atmósferas fantasmales que imitan coros en los teclados. Sólo el fuerte cambio de la voz que supone Matos respecto a Kotipelto nos devuelve a la realidad. 'Pilgrim Road' juega más con tonos folk y teclados barrocos, imitando un clavicordio, que son la pieza esencial de la canción y da un aire distinto por fin a lo que nos encontramos. Y ya llega 'In Paradisum', el tema que conocíamos por el adelanto del álbum y que fue una perfecta carta de presentación: coros épicos nos introducen hasta una canción extra cargada, producida hasta la extenuación y la única capaz de calificarse como semi-progresiva, algo que siempre André Matos buscó en sus distintas bandas. Además, tanto Tolkki como Jari Kainulainen, Mikko Härkin y Uli Kusch han participado en bandas de metal progresivo o cercano a este estilo musical. Pero que nadie se espere un tema puramente de los Angra más progresivos, o de Evergrey o Masterplan, sino un guiño a estructuras más complejas y melodías más elaboradas. Pero realmente estamos ante una pieza musical que encontraríamos en 'Elements' o 'Destiny', que por otra parte fueron, bajo mi criterio, grandísimos álbumes de Strato. Los riffs de Tolkki son, descaradamente, un intento de imitar a la música que hacía por esas fechas, así como la forma en que el alemán Kusch toca la batería.

Para finalizar el disco, 'Rhapsody in Black', la canción más Angra o Matos de todas, una canción metalera sin nada de powermetal en la base rítmicas. 'I Walk in Neon' vuelve a hacer el juego de 'Pilgrim Road' con teclados barrocos que dan paso a un tema que parece que estuviéramos frente a 'Black Diamond', la bella balada de Stratovarius, pero que evoluciona a un tema estilo 'Eagleheart'. Que no se asuste nadie si hasta parece una burda copia de la melodía principal de estas dos canciones. Pero estos nuevos amigos de Symfonia nos despiden con un gran sabor de boca, 'Don't Let me Go', un baladón que lleva la indudable impronta de André Matos. Sin duda lo mejor del álbum, el cual supone un aceptable y prometedor debut... si no fuera porque como decíamos al principio, conocemos de sobra a Tolkki y poco se sabe a dónde llegará este nuevo proyecto.

Puntuación: 7/10

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