Crítica del disco de Dream Theater - 'A View from the Top of the World' (2021)

Una mirada desde el ocaso de la que fue la mejor banda del mundo

Dream Theater - 'A View from the Top of the World' (22 octubre 2021)
Sello: Inside Out; País: Estados Unidos; Calificación: 6,5

Dream Theater - A View From The Top Of The World

01. The Alien
02. Answering The Call
03. Invisible Monster
04. Sleeping Giant
05. Transcending Time
06. Awaken The Master
07. A View From The Top Of The World

Duración total: 70'19''

 

Músicos:
James LaBrie: Voz
John Petrucci: Guitarras
John Myung: Bajo
Jordan Rudess: Teclados, sintetizadores, arreglos
Mike Mangini: Batería y percusión

Ficha técnica:
Producción: John Petrucci
Ingeniero de sonido: James 'Jimmy T' Meslin
Masterización y mezclas: Andy Sneap


Dream Theater

Hubo un tiempo en que la mayor atracción para un fan del rock progresivo como yo era escuchar lo antes posible un nuevo lanzamiento de Dream Theater. Te ilusionaba los días previos de espera y el día entero de su escucha. Después, oías el álbum durante semanas, sin casi parar. Pero después de tantos y continuos deterioros en su originalidad y atractivo, este momento se ha convertido en una decepción indescriptible. Es lo más triste que puede suceder para alguien que ama su música, y que ahora, realmente, apenas tiene expectativas en cada lanzamiento.

'A View from the Top of the World' es mucho más que un 'disco más' de DT. Se trata de un trabajo marcado por la pandemia, la distancia de sus miembros a la hora de componer y elaborar, aunque como se ha ido confirmando, los 4 músicos sí trabajaron codo a codo en el estudio para componer las piezas, mientras que el vocalista James LaBrie se reunía con ellos por vídeollamada desde Canadá, cuando la prioridad era no enfermar por covid y poder comprometer su voz.

Dream Theater 2021

También es un trabajo reivindicativo, donde Dream Theater claramente han querido dejar claro que son los reyes del metal progresivo internacional. Un ejercicio de 'aquí seguimos en pie y todavía estamos muy vivos y vigentes'. Se nota en la concepción de los temas, donde no han apostado apenas por momentos de relax, temas calmados y sosegados, de fácil ejecución. De hecho, DT se han lanzado por su vertiente más técnica, compleja y enrevesada, que enamoró a miles y miles de fans durante sus primeras décadas.

Es por eso que los 2 primeros temas que conocimos, los singles 'The Alien' y 'Invisible Monster' eran casi puros 'autoplagios' de temas y partes ya de sobra oídos por los fans. Cuando uno ha escuchado su discografía durante más de 20 años es normal que todos nos parezca un 'refrito'. Nos ocurriría lo mismo si siguiéramos escuchando a Rush, por ejemplo, dentro del rock progresivo, y si oímos un nuevo álbum de AC/DC o Kiss dentro del rock y el metal convencionales. Dicho de otra manera: DT no apuesta ni apostarán en el futuro, todo parece indicar, por reinventarse o retocar su sonido. Cuando en el pasado han querido hacer algo distinto o explotar una vía secundaria, los fans no han bendecido de la misma manera esos trabajos. 'The Antonishing', una compleja opera rock, fue un claro ejemplo, al igual que el cuestionado 'A Dramatic Turn of Events'.

Los fans de DT quieren su metal más progresivo enrevesado y alocado, lleno de arreglos, espirales y enredos sonoros. Y si puede ser, con sonido muy metalero. Y eso es a lo que se han limitado en este 'A View from the Top of the World' para felicidad y delirio de los fans, sin complicarse la vida ni apostar por hacer algo distinto.

Tema por tema

Dicho todo ello, analicemos tema por tema. 'The Alien' fue el primer single, con un potente arranque y un bello pasaje inicial posterior logrado por un Petrucci estelar en sus solos que sólo él sabe construir con esa belleza y talento personal. Del resto de la composición, como dijimos ya en su presentación hace más de un mes, bravo por ellos y su capacidad de instrumentación. Una carta de presentación muy a su estilo, donde se concentran todos los sonidos habituales del grupo, pero donde ya cansa escuchar tanto filtro en la voz de LaBrie, y que nos recuerda demasiado, por momentos, a 'Pale Blue Dot', de su anterior álbum. Lo más notable del disco.

'Answering the Call' es otro corte larga duración que nos muestran a unos DT veloces, técnicos como siempre, y con una composición fresca, con un hilo conductor que es un riff de fondo que se mantiene en casi todo el tema, a modo de enredo y espiral, ya que aunque la canción tiene partes vocales, se nos presenta como una compleja composición instrumental llena de sus habituales telarañas sonoras. Muy del estilo Liquid Tension Experiment, entre otras cosas porque 2 de sus miembros estuvieron involucrados en el regreso de ese proyecto musical antes de elaborar este otro trabajo de estudio. Gran final, con su cara más metalera posible.

Otro tema conocido era 'Invisible Monster', brillante pero sin aportar ese 'más' que siempre se exige a DT. Nos recuerda a mil temas ya escuchados de la banda, pero no por ello es un mal track. Buenas reflexiones sobre la salud mental que tanto nos atormenta en nuestros días, pero que recuerda demasiado a temas ya escuchados hace casi 10 años. Muchos pasajes de 'Scenes From a Memory' y el tema particular 'The Enemy Inside'.

'Sleeping Giant' es el segundo tema más largo del disco, superior a 10 minutos, y el primero del disco que intenta hacer algo distinto y fresco. Arreglos con arabescos -Rudess descubre a Medina Azahara, dicho con ironía y humor- y pasajes de teclados y guitarras muy atractivos, que escapan un poco de los estereotipos de la música y el estilo más habituales de DT. No por ello significa que tracen uno de los mejores temas del álbum, de hecho sería más bien lo contrario. El tramo central, donde la parte instrumental es larga e hipercompleja, creo que no llega a la altura del pasado y pese a superar a cualquier cosa que quieran componer una banda media de metal progresivo, le falta esa frescura y originalidad de los mejores tiempos de DT. La melodía final, épica y dramática, a modo de himno o desenlace operístico, ya la hemos escuchado muchas veces antes. Pese a todo, bravo por ese cierre tan vivo.

Por su parte, 'Transcending Time', empieza con una magia especial que engancha. Entre otras cosas porque es un refrito de tiempos pasados, entre 'Images and Words' y 'Awaken'. Repiten elementos y arreglos que habíamos escuchado cientos de ocasiones previas, incluidos juegos de batería que Portnoy ya hacía hace más de 10 años. Mangini no tiene que demostrar que es buen batería, que por supuesto que lo es, sino que debería aportar un estilo propio y crear escuela, algo que no ha hecho en estos 5 álbumes con DT, por mucho que duela decirlo y origine polémicas al respecto entre las legiones de aficionados. El resto del tema no termina de enamorar tras ese arranque prometedor antes mencionado. Rudess sigue despistando con sonidos de teclados mal escogidos -falta una clara dirección artística en la producción, la que daba Portnoy- y Petrucci quiere cargar sobre sus hombros todo el peso del grupo y de los temas, y por mucho que sea un genio de los solos, no puede compensar todo lo que estas canciones ofrecen de poca frescura y emoción. Antes de finalizar repiten esquema, con otro parón y solo, aunque el final del tema sí que está bastante conseguido, con los 5 dándolo todo en una épica finalización llena de melodía, arreglos más acertados al teclado y un acompañamiento del resto del grupo muy correcto. De hecho, Rudess sí finaliza bien este corte y deja una buena sensación final.

'Awaken the Master' es el penúltimo corte, otro larga duración de casi 10 minutos, que personalmente provoca hastío musical al repetir en la intro todos los topicazos de la música de Dream Theater. La banda ha perdido la originalidad y la ambientación de sus composiciones. Muy lejos quedaron las intros mágicas de 'In the Presence of Enemies', 'Prophets of War', los pasajes oníricos y eternos (en el buen sentido de la palabra) de 'The Best of Times' o 'The Count of Tuscany'. Ahora apuestan por la vía fácil del toma y daca desde el arranque de cada tema, un metal que quiere ser agresivo más que progresivo y donde se nos evidencia la falta de ambición de Petrucci y los suyos por hacer composiciones arriesgadas, inspiradas y con alma. La sensación es que este tema no es que lo hayamos escuchado decenas de veces en la discografía de DT, sino en este mismo disco. El único toque original es, en el tramo central, la interlocución e intercambio de solos por los músicos, donde el más original es del bajo de Myung, otro músico que suele ser tachado de conformista y que realmente podría aportar mucho más al grupo pese a su empeño en ser el tapado del mismo. El épico final no es nada malo, y salva la sensación general de este corte.

Dream Theater 2021

'A View from the Top of the World' llega a modo de salvación final con sus casi 21 minutos de 'metraje', donde hay buenos momentos, como el estribillo principal. Eso sí, que nadie espere una recuperación de sus momentos más brillantes. A los 10 minutos inicia un pasaje instrumental y ambiental, al estilo 'Octavarium', pero pronto DT demuestran lo mismo que han evidenciado en el resto del álbum: falta de originalidad y fuerza en la composición, sin apenas atractivos para el oyente. 'A View from the Top of the World' no es la notable 'Illumination Theory', ni la bella 'Breaking All Illusions', la mágica 'The Count of Tuscany', la oscura 'In the Presence of Enemies', la onírica 'Octavarium', la sangrante 'In the Name of God'... Es un intento por cerrar el disco como en los viejos tiempos, con una 'suite' de larga duración que justifique algo. Pero está muy lejos de estos ejemplos citados. DT corren el riesgo de pasar del autoplagio a la autoparodia. Y eso ya serían palabras mayores.

Conclusiones

El disco 'A View from the Top of the World', digámoslo claramente, es por momentos tedioso, se hace largo, le falta originalidad y pegada, y sólo es un ejercicio de autocomplacencia para fans acérrimos de Dream Theater que enloquecen con sus riffs, loops y enredos instrumentales. Pero realmente hace falta ser muy duros con estos 'chicos' y pedirles mucho más. Quizás no reinventarse, pero ser más originales y ambiciosos con cada uno de sus temas.

Y es que por primera vez me ocurre que no puedo decir que un solo tema salve un disco de DT. O que no pueda decir que guarde 1 o 2 temas para futuras escuchas en mi móvil. Si tuviera que salvar algún corte del disco para una recopilación de DT, clara y contundentemente afirmo que no lo haría con ninguno de estos 7. De 'Distance Over Time' puedo salvar claramente la magia que envuelve a la dramática 'At Wit's End' y su solo de guitarra inolvidable, o el épico tramo final de 'Barstool Warrior'. Pero de 'A View from the Top of the World'... realmente cuesta sacar un momento rescatable.

¿Es el peor disco de la banda hasta la fecha? Prefiero no ser tan categórico, pero sí que estaría cerca...


Calificación: 6,5/10 nota 6,5


Pablo M. Beleña

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