Crítica del disco de Agusa - 'Agusa' (2017)

un disco para asentar su nombre propio

Agusa - 'Agusa'
(13 octubre 2017, Mis Records)

Agusa - Agusa

Hoy toca el turno de hablar sobre el tercer disco de estudio de la estupenda banda escandinava AGUSA, el cual se titula igual que la banda en cuestión y fue publicado a fines del pasado mes de octubre por el sello The Laser’s Edge: dicho sea de paso, también tienen los AGUSA en su curriculum vitae un disco en vivo y un recopilatorio. Este quinteto sueco está conformado por Tobias Pettersson [bajo], Mikael Ödesjö [guitarras], Tim Wallander [batería y percusión], Jeppe Juul [teclados] y Jenny Puertas [flauta], siendo un eficaz cultor de una atractiva fórmula de rock retro-progresivo de amplio carácter psicodélico y con razonablemente abundantes ribetes folklóricos en la creación de las ideas melódicas que se emplean para su repertorio. Es el primer disco del grupo con Wallander en sus filas. En “Agusa” tenemos la que tal vez sea su obra fonográfica de más exquisita factura, siguiendo fielmente las huellas estéticas marcadas por sus discos anteriores (Hotgid, del 2014, y Tva, del 2015) pero enriqueciendo notoriamente su enfoque musical con un tratamiento más preciosista de las atmósferas y contrastes de ambiente de los focos melódicos asignados a cada pieza del álbum. De esta manera, se advierte que el quinteto ha tomado la firme decisión de perpetuar la cosecha de musicalidades fastuosas que se heredó de su segundo disco. Más bien, pasemos ahora a repasar los detalles de los cinco temas contenidos en “Agusa”.

Tras un pasaje inicial marcado por sonidos de ambientes pastoriles, el primer tema del disco, titulado ‘Landet Längesen’, instaura su cuerpo central sobre un compás lento, cuerpo melódico que ostenta un talante ceremonioso en sus armonizaciones de guitarra y flauta así como en las capas del órgano. Más adelante, el grupo agiliza el groove con el propósito de condimentar y realzar las armonías básicas del cuerpo central, logrando crear una aureola más decididamente majestuosa en torno a ella. Cuando el grupo regresa al juego de cadencias inicial, la majestuosidad revitalizada permanece gracias tanto al embrujador solo de guitarra que sale a colación como al dinamismo realzado que asumen los teclados en el camino hacia el punto final. Un gran inicio de disco, sin duda, y Sorgenfri, se hace cargo de sucederlo con una actitud más festiva, la cual está en no poca medida sustentada sobre la labor de la flauta en el desarrollo melódico. En el pasaje inicial de este tema, las florituras del mencionado instrumento portan un inocultable talante celebratorio mientras la dupla rítmica se encarga de mantener un esquema folklórico en su cálido swing. De todas formas, el asunto se torna más frontalmente rockero cuando entra a tallar el solo de órgano, lo cual es aprovechado por la batería para aumentar su punche... y cómo no, tampoco puede faltar un solo de guitarra cuya estilizada ferocidad halla un perfecto contrapunto doble en el órgano y la flauta mientras la pieza llega a sus instancias finales. Una pieza muy agradable, dueña de un gancho muy propio. Durando 8 ½ minutos, ‘Den Förtrollade Skogen’ se encarga de exponer una aureola sigilosa, reflexiva, tal vez melancólica, aunque con el soporte expresionista que utiliza la flauta, el motif enfocado en un compás lento nunca llega a rozar el sendero de la languidez emocional. El aire sigiloso (incluso suspicazmente tenebroso) que emanaba el prólogo nos hacía pensar que tal vez estaríamos expuestos a un despliegue de oscuridad sónica, pero no, es una manifestación de inquietudes reflexivas el norte al cual se dirige la imaginación melódica creada para la ocasión. Con sus bien definidos matices folklóricos habituales y su atmósfera ensoñadora, parece que estamos presenciando la cruza entre ELK y los RAGNARÖK del primer álbum... y de hecho, tenemos aquí un cénit otoñal del disco tras el clímax primaveral que nos brindó el tema #2.

Los últimos 19 ¾ minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Sagor Från Saaris’ y ‘Borton Hemon’, dos piezas de ambiciosa expansión que garantizan al oyente un despliegue de esplendores sonoros para culminar a lo grande la experiencia de “Agusa”. ‘Sagor Från Saaris’ tiene una primera instancia bien encauzada dentro del estándar folk-rockero. Aunque el esquema sonoro de la banda tiende siempre hacia la adustez, el ensamble sabe darle una vivacidad especial a sus ideas musicales de turno, y en el caso particular de esta pieza se advierte que la banda sabe crear solventemente recursos de sofisticación estructural para combinar un punche rockero moderado y la placidez propia de lo pastoral. En un segundo momento, el grupo se expande a paso firme sobre sus recursos de mayor intensidad rockera, abriendo paso a un despliegue coetáneo de fuerzas psicodélicas y blues-rockeras que sintonizan muy bien con los legados de PINK FLOYD en su etapa 69-71 y de los AGITATION FREE en su faceta más filuda. Es como si una niebla espesa y densa se encargara de asegurar de que los secretos del alma permanezcan alejados de las curiosas miradas intelectuales que puedan salir al frente. Los suaves ornamentos de teclado y flauta en los segundos finales realzan la aureola de misterio a través de un giro inesperado. Tal vez tenemos aquí el trance musical más luminoso del disco: definitivamente, es una pieza con una personalidad firme y poderosa a través de sus variaciones de motivos y ornamentos que entran a tallar en uno y otro momento. En cuanto a ‘Borton Hemon’, éste recibe en parte el señorío ceremonioso de la pieza precedente con igual entusiasmo que su nervio en diferentes instancias de su desarrollo temático, esta vez ubicado sobre un compás de 7/8. En todo caso, en la comparación hay que señalar que el tenor rockero se siente más enfático debido a que el protagonismo de la guitarra es más marcado mientras que las intervenciones de la flauta están más comedidas. También se nota a la presencia de la dupla rítmica más acentuada dentro del bloque sonoro general. Como broche para un exquisito ejercicio de electrizante musculatura guitado por la guitarra hay un conato de falso final poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto y medio, pero el órgano persiste en su elegante base armónica para que el grupo desarrolle un motif nuevo: las cosas no son las mismas, el interludio aguerrido dejó su huella para que el grupo pueda perpetuar el dinamismo en curso con total soltura, pero esta vez se siente el predominio de lo pastoral y lo renacentista en la armazón melódica que habrá de prolongarse hasta el instante final. ‘Borton Hemon’ se ha portado muy a la altura en su misión de proseguir por la senda de expresividades climáticas iniciada por ‘Sagor Från Saaris’.

Todo esto es lo que nos han brindado los AGUSA con éste, su quinto disco que lacónicamente lleva su propio nombre: siempre nos da la impresión con cada año que pasa que el talento para la creatividad progresiva es imparable en tierras escandinavas y en el caso de este quinteto tenemos la enésima confirmación de esta noción. “Agusa” es un ítem perfectamente recomendable para todos los amantes del rock retro-progresivo escandinavo, y en general, para todos los eternos nostálgicos del ideal del rock progresivo de primera generación.

Calificación: 8/10


- Muestras de 'Agusa':


cesar inca mendoza

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