Crítica del disco de Aisles - 'Hawaii' (2016)

Bienvenidos a la inauguración del nuevo club progresivo

Aisles - 'Hawaii'
(29 julio 2016, Presagio Records)

Aisles - Hawaii

En esta ocasión traemos a colación al grupo chileno AISLES y su nuevo trabajo fonográfico, el álbum doble “Hawaii”. Se trata de un disco conceptual de temática cósmico-existencial, más específicamente, el relato de eventos y sensaciones que experimenta la humanidad sobreviviente a una hecatombe nuclear ad portas de su mudanza masiva a otro planeta. Para ser más específicos, el contexto literario del disco nos traslada a un tiempo en que la vida en la Tierra está llegando a su punto de extinción total, hora crucial en la que un colectivo de científicos, técnicos y filántropos organizan exitosos procesos de colonización en otros lugares del espacio. El lanzamiento de la última nave tripulada ocurre en el año 2300, que es el Año Cero para los colonizadores. El Club Hawaii sirve para brindar deleites y motivar recuerdos de lo que era la vida en la Tierra: toma su nombre de un club que existió en la década de los 50s, así como de un famoso disco de jazz. Hay un gramófono que es una reliquia muy valorada junto al susodicho disco; otro ítem atesorado y muy apreciado es una serie de poemas anónimos, los cuales son atribuidos a una figura paradigmática denominada simplemente El Poeta. Actualmente, el colectivo de AISLES consta del quinteto de Sebastián Vergara [voz y coros], Rodrigo Sepúlveda [guitarras eléctricas y acústica de 12 cuerdas], Germán Vergara [guitarras eléctricas y acústica, coros, voz adicional y algo de piano], Juan Pablo Gaete [sintetizadores y pianos], Daniel Baird-Kerr [bajo] y Felipe Candia [batería y percusión]. Tenemos aquí a un nuevo integrante en el departamento de los teclados mientras la banda, como bloque, reelabora con la consistencia de siempre el perenne camino de magnificencia sonora que se proyectó desde aquel primer álbum del año 2005 “The Yearning”. Como norma general, la banda sabe reforzar el electicismo meticuloso de su sinfonismo moderno con cada nuevo trabajo, y en el caso de “Hawaii” la norma sigue sin encontrar excepciones: repasemos los detalles de su fabuloso repertorio.

Con la mini-suite de dos partes ‘The Poet’ comienza el repertorio del doble disco: la primera parte se titula ‘Dusk’ y se extiende por un espacio de 10 minutos y pico mientras que la segunda, titulada ‘New World’, dura 4 ¼ minutos. ‘Dusk’ comienza con una breve expresión de sólidos grooves jazz-rockeros antes de que los climas psicodélicos se tornen imperantes en la instancia prologal, siendo así que esto último instala un decisivo impacto instrumental en preparación para la primera emergencia del canto con un talante dramático. La estilizadamente feroz coda instrumental establece nexos de parentesco con KARMACANIC y SPOCK’S BEARD antes de que la sección ‘New World’ llegue para explayarse en una atmósfera reposada. Esta atmósfera comienza con un aura introspectiva muy calmada, para elaborar un crescendo a partir de allí con miras a crear una aureola de inquietud, la cual finalmente se resuelve en un reprise del efectivo motivo con el cual se había iniciado ‘The Poet’. Así de grandiosas se ponen las cosas desde un inicio, así de firmes se asientan muchas de las atmósferas centrales que conformarán el núcleo musical del disco íntegro, y ahora llega el turno para la canción ‘Year Zero’, la cual está diseñada para exhibir una ambientación calmada y cálida. Para los primeros pasajes, el canto y las bases de guitarras instauran un talante reflexivo, y poco más tarde, unos recursos sintetizados aparecen para darle un viraje cósmico al asunto en clave de psicodelia melódicamente refinada, casi al modo de un PINK FLOYD retorcido por el embrujo del VANGELIS de los 80s-90s: con su espíritu casi cinematográfico, ‘Year Zero’ resulta una canción rara sin ser precisamente chocante. Con ‘Upside Down’, el grupo se concentra en una aureola de romanticismo dramático para gestar una conmovedoramente bella balada que ofrece un grandilocuente tributo al paradigma histórico de GENESIS a la par que germina una vitalidad renovada al sinfonismo moderno de raíz neo-progresiva. Los últimos 12 ½ minutos del primer volumen están ocupados por la suntuosa ‘CH-7’. En muchos sentidos se advierte un regreso a la ampulosidad ágil y contundente del opus ‘The Poet’, pero también es cierto que aquí sentimos un incremento del refinamiento melódico en varios pasajes. Así las cosas, el grupo da prioridad a ambientes reflexivos, aunque también hay espacio para virajes extravagantes de motivos e impactantes contrastes de atmósferas. El clímax final brinda un momentum tan luminoso como espeluznante.

Yendo ahora al segundo volumen de “Hawaii”, ‘Terra’ se encarga de abrirlo. La canción tiene una extensa primera sección de 5 minutos marcada por un espíritu introspectivo y melancólico, siendo así que los arpegios de guitarra acústica y los flotantes retazos de la eléctrica ocupan el centro del esquema sonoro. Mientras el canto de Sebastián nos lleva sutilmente a una suerte de crescendo dramático, con lo cual se prepara el terreno para que emerja una fabulosa sección segunda que el grupo trabaja con aires fusionescos en base al folklore sudamericano. Este ascenso desde la oscuridad subterránea del solipsismo lánguido a la exaltación fastuosa conforma uno de los picos del álbum. En esta nueva situación, la dupla de sintetizadores y percusiones se alza en un inquietante clímax psicodélico desde el cual se habrá de abrir el camino para el surgimiento del siguiente tema, titulado ‘Pale Blue Dot’. Esta canción que dura poco menos de 10 minutos gesta otro cénit para el álbum viniendo inmediatamente después de ‘Terra’: su recurso principal es el de la consistencia melódica, sostenida sobre una ingeniosa confluencia de neo-prog y folk-rock, además de contener algunas referencias relativamente fieles al paradigma de YES en algunos interludios instrumentales que emergen en ciertas ocasiones estratégicas. A lo largo de su patentemente ambiciosa expansión, la canción se centra meticulosamente en un núcleo temático sumamente agradable. Con la dupla de ‘Still Alive’ y ‘Nostalgia’, la banda navega desde una estilizada densidad emocional hacia una calidez caleidoscópica y etérea. La primera canción es una balada con fuerte componente eléctrico mientras que la segunda tiene una predominancia de sonoridades acústicas, siendo así que las oscilaciones de la guitarra eléctrica cimentan el breve momento de vitalidad rockera para la coda. ‘Club Hawaii’ se caracteriza por un despliegue de vibraciones rockeras preciosistas, especialmente realzadas por los dibujos y fraseos de las guitarras duales. Tenemos aquí otra muestra de la refinada visión que tiene AISLES respecto a la confluencia entre la vieja tradición del prog y un enfoque modernista (KANSAS, YES, KARMACANIC, BEARDFISH). ‘Falling’ es una breve balada de piano y voz, muy emotiva y con una efectiva línea melódica en su núcleo temático. Claro está, su misión principal es la de preparar el terreno para la última canción del álbum doble, titulada ‘In The Probe’. Su grisácea musicalidad y etérea disposición se adaptan muy bien al sosegado groove, el cual a su vez se apoya en la alquimia cósmica creada para la ocasión. Esta escenificación de la sonda espacial es la contraparte a la expresividad esencial de ‘Pale Blue Dot’.

“Hawaii” es, para decirlo con pocas palabras, una obra mayúscula para la escena progresiva sudamericana del momento. Sin duda, se trata de un disco más que idóneo para fortalecer el lugar que hoy por hoy ocupan AISLES dentro de la élite del rock artístico chileno, y más aún, en el actual parnaso mundial del género progresivo a escala mundial. Es muy posible que tengamos en nuestras manos la obra cumbre de AISLES, pero eso solo lo puede corroborar el paso del tiempo a través de una óptica ulterior: mientras tanto, la recomendamos al 100% mientras recibimos la bienvenida a este club progresivo.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Hawaii':


cesar inca mendoza

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