Crítica del disco de VAK - 'Aedividea' (2015)

Un nuevo actor en el escenario del Zeuhl del siglo XXI

VAK - 'Aedividea'
(31 agosto 2015, Soleil Zeuhl Records)

VAK - Aedividea

Hoy se da la ocasión de presentar al grupo francés VAK, cultor de una misión revitalizadora de la tradición Zeuhl. Consistente en Aurélie Saintcroix [canto], Juliette Drigny [flauta], Vladimir Mejstleman [batería], Joël Crouzet [bajo], Thomas Bourgenot [guitarra] y Alexandre Michaan [teclados y sintetizadores], este grupo tuvo su origen en el año 2008 con la mira puesta en aportar granos de arena a la vanguardia progresiva con especial acento en las tradiciones Zeuhl y RIO – predominando lo primero – sin dejar de empaparse del Zeitgeist de las avanzadas jazzera y rockera de estos tiempos. Los referentes tradicionales más recurrentes son MAGMA, ESKATON, COS y WEIDORJE. Definitivamente, el canto de Saintcroix tiene suficiente presencia como para hacerse notar en el entramado instrumental, a pesar de que realza constantemente su faz evocativa. De manera autogestionada, el grupo debutó con un EP homónimo en el año 2012, y dos años más tarde, hizo la primera publicación de “Aedividea”, el cual contiene todas las piezas del mencionado EP más material nuevo. Este mismo disco acaba de recibir una segunda edición por vía del sello Soleil Zeuhl Records en el pasado mes de setiembre, y es ahora que recién le hemos podido prestar atención. Este disco ha resultado una sorpresa melómana muy estimulante para nosotros: esperamos poder aclarar este diagnóstico inicial tras haber repasado los detalles de su repertorio.

Ocupando los primeros 7 minutos del álbum, ‘IJKL’ abre el disco con una musculatura implacable cuya evidente robustez es manejada con exquisita majestad. Prácticamente se trata de un tributo a ESKATON, aunque con un filo rockero mucho más aguerrido que permite que el factor rockero se imponga al elemento jazzero, sin eliminarlo: lo absorbe y le da una orientación centrada en un vitalismo inaudito y gratamente sorprendente. Luego sigue la pieza homónima, que dura el doble. El grupo da rienda suelta a las herencias recibidas de los legados de ESKATON y WEIDORJE, además de incursionar con inquietante seriedad en algunos de los aires de pesadilla vitalistamente nihilista que caracteriza al modelo primigenio de PRESENT y a la prestancia densamente señorial del KING CRIMSON 73-74. Como detalle especial cabe resaltar que la presencia de la flauta ayuda a preservar una aureola etérea que se proyecta concienzudamente sobre el esquema instrumental integral, y lo mismo vale para algunos ornamentos de sintetizador que entran a tallar en algún momento. Con todo, son indudablemente la batería y el piano eléctrico los instrumentos que sustentan el encuadre general. La coda en 13/8 se siente mágicamente seductora. ‘Alzh’ es otro tema de largas ambiciones: dura poco más de 11 minutos. La misión de ‘Alzh’ consiste básicamente en retomar las atmósferas y grooves generales de la primera pieza a través del reciclaje de la majestuosidad inquietante de la segunda; de este modo, el grupo termina de reforzar el manifiesto de su propuesta musical. La flauta demora un poco en hacer acto de presencia, pero una vez que lo hace, el ensamble logra completar la magia esencial de siempre. El pasaje final consiste en capas minimalistas que parecen flotar tenuemente hacia lo lejos, como una nube dispuesta a abandonarnos y remontarse hacia el cielo que cubre algún misterioso océano.

‘Zeom’ nos revela exploraciones sesudas en matices de inspiración post-rockera, las cuales generan relevantes ramalazos de aire fresco al ya bien instalado paradigma sónico en curso. La participación vocal se siente más particularmente intensa aquí que en cualquiera de las piezas precedentes, y lo mismo vale para los riffs, bases armónicas y ocasionales lucimientos solistas de la guitarra. De hecho, las exigencias particulares del momento obligan a la dupla rítmica a exhibir una robustez especialmente contundente. ‘Ellien’ vuelve al territorio de ‘Aedividea’ con plena convicción y un pulso tremendamente firme. En todo caso, en medio de la densidad emocional reinante, se nota una cierta aureola de alegría en algunos pasajes recurrentes en 7/8 que sirven para armar el clímax final. COS es una referencia poderosa para las inspiraciones primigenias de ‘Ellien’. Cierra el álbum ‘Periscopy’, pieza que se proyecta hacia los 10 ¼ minutos de duración. Su molde es el mismo de ‘Alzh’, aunque cabe añadir que el groove jazzero está más pronunciado aquí en medio de un entramado sonoro que ya podemos reconocer con suma facilidad. Las intervenciones vocales aparentemente son más numerosas en ‘Periscopy’ que en ‘Aedividea’ o en ‘Alzh’; también cabe notar que la labor de los teclados se usa para la edificación de orquestaciones en ciertos pasajes donde hace falta instaurar una meticulosidad renovadora en el desarrollo del motif central.

Así fue nuestra experiencia de descubrimiento de VAK, un ensamble francés al que vale la pena tomar muy en serio y seguir la pista en futuros trabajos que nos pueda tener reservado el destino melómano. “Aedividea” es un disco que recomendamos sinceramente al 100%.


Nota: -/10


- Escucha el disco 'Aedividea':


firma cesar inca mendoza

  • Más críticas del autor en:

http://autopoietican.blogspot.com