Crítica del disco de Papir - 'VI' (2019)

Pliego #6 de su incendiario relato prog-psicodélico

Papir - 'VI'
(10 mayo 2019, Stickman Records)

Papir - 'VI

Con la presente tenemos el enorme agrado de presentar el sexto disco de estudio de la banda danesa PAPIR, el portentoso y musculoso trío conformado por el guitarrista Nicklas Sorensen, el bajista Christian Becher y el baterista Christoffer Brochmann. Siguiendo con los hábitos numéricos del trío para poner títulos a sus álbumes y sus composiciones (añadiendo el dato de que el grupo ha publicado dos registros en vivo también), este sexto disco es bautizado como “VI” y los cuatro temas del álbum van desde ‘VI.I’ hasta ‘VI.IV’. A diferencia del caso de su trabajo precedente “V” (que data de agosto del año 2017), cuya generosa duración dio para que se publicara en doble CD y doble vinilo, ahora el total del material recogido en “VI” no llega a completar los 40 minutos de duración. De todas maneras, esto no juega en contra de la dinámica de profusa creatividad y señorial vigor que los PAPIR han convertido en su idiosincrasia dentro de la escena prog-psicodélica escandinava y mundial. La manera que tienen estos señores de PAPIR de fusionar estándares del space-rock, el post-metal, el stoner y el kraut guitarra-céntrico dentro de un exquisito y potente patrón progresivo de esencia psicodélica ha quedado bien registrada en sus discos precedentes, y en este nuevo trabajo se nos muestra una nueva exhibición del brío incombustible del que todavía goza la banda. El disco nuevo fue publicado el pasado 10 de mayo por el sello Stickman Records en formato de vinilo exclusivamente, siendo así que el trío deja la difusión digital a nivel de descarga digital desde su blog de Bandcamp. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en él, ¿vale?

Durando poco más de 10 minutos, ‘VI.I’ abre el disco con un grácil compás de 5/4 que el grupo aprovecha para desarrollar un motif ensoñador y moderadamente robusto. Mientras las diversas capas y esquemas armónicos de la guitarra crean una orquestación mágicamente densa desde donde el motif va enriqueciendo crecientemente su fuerza de carácter, la batería maneja el swing con una exuberante soltura que viene muy a tono con este ejercicio de muy refinada psicodelia. El bajo es el ítem con mayor proyección arquitectónica durante los primeros cuatro minutos y medio pero también le llega el momento de aportar su propia expansión exuberante, y justamente eso tiene lugar en un momento en que el trío decide bajar un poco el ímpetu para organizar una nueva estrategia de embrujadores crescendos, todos ellos confluyendo finalmente en una breve coda de talante onírico. En estos minutos finales de esta magnífica pieza de apertura el grupo se apropia de su señorío sónico para enfilarlo hacia dimensiones de majestuosidad no exentas de polenta. ¡Qué manera tan contundente de iniciar el disco! Con la dupla de los temas ‘VI.II’ y ‘VI.III’ – el primero de ellos dura poco menos de 9 minutos mientras que el otro llega hasta los 9 ¼ minutos de duración –, el trío se dispone a cosechar la siembra de excelencia rockera planteada e instaurada por la primera pieza del álbum. Tenemos en el caso de ‘VI.II’ una muy inspirada maraña de confluencias de RUSSIAN CIRCLES, MY SLEEPING KARMA y CAUSA SUI, con algo del vigor de GURU GURU, todo ello dentro de una ingeniería un poco más urgente que la que signó el plan de trabajo de ‘VI.I’. En este segundo tema disfrutamos de una excelente y poderosa mezcla de angularidad y densidad que se asienta sobre un swing llevadero. ‘VI.III’, por su parte, se dispone a desplegar un esquema más maleable, comenzando con la expansión de una capa minimalista de guitarra desde la que se anuncia el pronto arribo de un cuerpo central a medio tiempo. A través de la elegante garra de la batería y las pulsaciones inagotables del bajo se impone una ambientación otoñal que muchas veces se adentra en lo introspectivo, lo cual reposa mayormente en el modo en que la guitarra va alternando entre sus fraseos sugerente y sus sostenidos fluctuantes. Un tema etéreo que se las arregla para preservar y potenciar, en dosis sosegadas, su latente grandilocuencia. De hecho, al entrar en su último tercio, ésta deja de ser latente para pasar al frente y comandar la ingeniería sonora. No solo eso: también entran a tallar algunos quiebres rítmicos de talante genuinamente progresivo durante esta poderosamente climática impugnación. Una vez más, el trío decide armar una breve coda de carácter introspectivo. Si alguien quería imaginar cómo sonaría un híbrido de MONO y RED SPAROWES con ciertos ribetes Crimsonianos, pues no necesita más respuesta que escuchar con sus propios oídos este tema, el cual nos parece el más bello del álbum.

Los últimos 11 minutos del repertorio están ocupados por ‘VI.IV’, tema que ejerce un abierto contraste frente al sofisticado lirismo de la pieza precedente para concentrarse en la exploración de la faceta más dinámica y recia del paradigma de PAPIR. Ya desde la medianamente sutil sección introductoria se anuncia que tendremos aquí una pieza con características machaconas y personalidad cañera. Es lo más cercano a HAWKWIND que encontramos en el álbum aunque la magia estilizada que se hace notar en medio del fuego rockero también nos puede hacer pensar en unos OZRIC TENTACLES de fines de los 80s sin teclados y con un exorcismo Sabbathiano a cuestas, mientras se establece confluencias con gente como YURT y CAUSA SUI. La pieza es de por sí llamativa, siendo así que las inclusiones estratégicas de ciertos momentos de autoconstricción ayudan a mantener el gancho esencial mientras se le añade un efectivo señorío. De hecho, lo que se va cocinando antes de llegar a la frontera del quinto minuto es el encendido de la chispa inicial del pasaje más explosivo del álbum. Ahora los PAPIR están haciendo una especie de recapitulación de los esquemas sonoros predominantes en sus discos segundo al cuarto, jugando con varios matices de la garra psicodélica, desde los más explícitos hasta los más sutiles. Parece que la batería es el instrumento encargado de perfilar cuándo se debe dar prioridad a un tipo u otro de matiz mientras el swing básico se mantiene dentro de una arquitectura dinámica muy bien perfilada. El último pasaje aguerrido está a cargo de concluir el disco con una aureola de belicosa prestancia donde la agitación de la psique humana es la cosecha extrema de una siembra sonora aristocráticamente apabullante. Todo esto fue “VI”, un testimonio preclaro de las ansias expansivas que PAPIR insufla a su consistente ideario musical en el presente año 2019. Este sexto pliego de su enérgico e incendiario relato prog-psicodélico garantiza a los Sres. Sorensen, Becher y Brochmann una sólida permanencia en la élite rockera de su país así como en el gran mapa progresivo mundial de hoy en día.

- Muestras de 'VI':


cesar inca mendoza

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