Crítica del disco de The Mute Gods - 'Atheists and Believers' (2019)

La fe en el rock como arte elevado

The Mute Gods - 'Atheists and Believers' (2019)
(22 de marzo de 2019, InsideOut Music)

The Mute Gods - Atheists and Believers

Hoy presentamos aquí el nuevo disco del trío austro-británico THE MUTE GODS, el tercero de su discografía, el cual se titula “Atheists And Believers” y fue publicado el 22 de marzo pasado por el sello InsideOut Music en colaboración con Sony Music, tanto en CD como en vinilo. Este colectivo está conformado por unas luminarias con nombre propio en diversas áreas del rock y el pop: Nick Beggs [bajos, Chapman Stick, guitarra, teclados, percusión, voz], Roger King [teclados, guitarra, coros] y Marco Minnemann [batería, xilófono, efectos, guitarra]. Esporádicamente, el trío contó con las colaboraciones especiales de Alex Lifeson [guitarras eléctrica y acústica de 12 cuerdas, mandolina], Craig Blundell [batería], Rob Townsend [saxofón soprano, flauta, clarinete bajo] y Lula Beggs [coros]. Para ser más específicos, Beggs lidera este proyecto no solo por razones estrictamente musicales sino también como un vehículo para exponer sus posiciones existencialistas y humanistas en torno al ateísmo que él profesa combativamente, alzando su voz contra la religión institucionalizada, el caos político mundial y las mil y una incertidumbres inherentes a la condición humana.* Beggs, quien por varios años de su juventud era un ferviente cristiano, descubrió en sí mismo que el motor de su fe radicaba en el miedo, el prejuicio y la sumisión a un esquema vivencial que cada día él sentía más tenue e improbable, por lo que no solo se volvió ateo sino que hizo de su nueva posición existencial una de sus principales fuentes de inspiración. De hecho, él siente que hay mucho odio implícito en el subsuelo de los mensajes de amor y sumisión de las religiones, en general. El proselitismo ateo y antirreligioso está presente en varias canciones de los dos discos precedentes de THE MUTE GODS, “Do Nothing Till You Hear From Me” (2016) y “Tardigrades Will Inherit The Earth” (2017), y el nuevo disco “Atheists And Believers” no es la excepción en lo relativo al manejo de esta temática.

The Mute Gods

Durando poco menos de 4 ¼ minutos, la canción homónima abre el repertorio del álbum con un swing llamativo y un ágil colorido de tenor pop-rockero, el cual no se limita a explotar su gancho esencial sino que también se proyecta hacia ciertas densidades sonoras propias del ideario de los inolvidables PORCUPINE TREE (etapa 97-99). Una mención especial va para el fabuloso solo de sintetizador que emerge durante el intermedio instrumental, una maravilla de estilización y tono melódico que ya hubiese venido muy bien en cualquier canción de YES o GENESIS en sus mejores épocas. Luego sigue ‘One Day’, canción diseñada para trasladar esa misma atmósfera extrovertida y asertiva de la canción inicial hacia un groove más contenido, lo cual hace que esa aureola de asertividad pueda acoger un matiz añadido de enojo. Eso necesita Beggs para hacer valer su concepción de que la vida es tan solo una reacción química. Lifeson se hace cargo de la mandolina, la guitarra acústica de 12 cuerdas y los soundscapes de guitarra eléctrica. Con la dupla de ‘Knucklehed’ y ‘Envy The Dead’, el trío da rienda suelta a nuevas estrategias sonoras dentro del esquema de trabajo general concebido para el disco. La primera de estas canciones se centra en un encrucijada de jazz-rock y space-rock con base de pop electrónico, dándole vueltas a este esquema sonoro por más de 6 ¾ minutos sin permitir que el entramado sonoro pierda un pizca de gancho a lo largo de todo su trayecto. ‘Envy The Dead’, por su parte, se orienta hacia un híbrido de LED ZEPPELIN, KARMACANIC y ULTRAVOX dentro de su muy contenido groove. Los guitarreos son más fieros que en cualquiera de los dos primeros temas del disco, mientras que el swing permite a la canción en sí misma asumir un talante notoriamente ceremonioso, algo muy idóneo para que Beggs le dé a la letra materialista que escribió para la ocasión el énfasis commbativo que se exigía para la ocasión. ‘Sonic Boom’ es un instrumental situado entre las coordenadas del nu-jazz, el heavy prog y el space-rock al estilo de unos OZRIC TENTACLES... incluyendo algún pasaje de reggae a mitad de camino. El armazón rítmico que se inicia computarizadamente (con sonidos percusivos y loops sintetizados) se enriquece enormemente con la musculatura precisa de Blundell (no Minnemann), mientras King se luce a placer con las capas y sobrios desarrollos melódicos que brotan de su arsenal de teclados; respecto a esto último, una mención especial debe ir para un solo de piano en clave jazzera que realiza en algún momento del último tercio de la pieza. Los guitarreos (también cortesía del propio King) aportan una cuota oportuna de fiereza. Con todo esto, la pieza concreta una aureola de fastuosidad que nunca llega a hacerse pomposa. Un momento cumbre del disco, sin duda.

The Mute Gods

Cuando llega el turno de la balada acústica ‘Old Men’, la dupla de Beggs y King se concentra en elaborar una atmósfera pastoril donde la serenidad bucólica propia del motif se enriquece con las sobrias florituras de flauta y saxo soprano son provistas por un soberbio Mel Collins. Una canción así no hubiese sobrado en algún disco de ANTHONY PHILLIPS o de STEVE HACKETT, e incluso su cándida belleza podía dar para más de los 3 ¾ minutos que se diseñaron para su estructura musical, pero eso es lo que hay y también viene bien. ‘The House Where Love Once Lived’ cumple con la función de explayarse en la dimensión introspectiva del álbum, esta vez con un ensamblaje grupal completo: tenemos ahora una balada jazz-rockera atravesada por sutiles matices de sinfonismo al estilo neo (un poco coincidente con lo que hacen bandas como FROST o los MARILLION post-2002, por ejemplo). La letra se centra en un arrebato confesional sobre las cosas sórdidas y tristes que laten tras la desintegración familiar (“Time moves on, a family grown and gone. / Empty chairs, no foot fall on the stairs. / Happier times. / There were laughs and nursery rhymes, / Tenderness. / Then came the time to confess.”). Dato interesante: el solo de guitarra es ejecutado por Minnemann. ‘Iridium Heart’ se sitúa cerca de la atmósfera central y el swing predominantes de la canción que abrió el álbum, pero con una ambientación un poco más aligerada en su esquema melódico y un empleo más sofisticado del armazón rítmico. Psicodelia electrónica y agudeza pop-rockera se combinan ágilmente dentro de una canción que se ubica en un terreno intermedio entre los estándares de MUSE y de los STICK MEN. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de su canción más extensa: se trata de ‘Twisted World Godless Universe’ y dura 8 ½ minutos. Bajo este título tan desafiante brota, late y vibra una canción que manifiesta combativamente la necesidad del ateísmo como impulso para la definitiva liberación de la mente y del espíritu, y con ella, una recta comprensión de la guía moral de la vida humana. En cuanto a lo estrictamente musical, su enfoque sonoro recoge una síntesis de las espiritualidades de las cuatro primeras canciones del álbum con un primordial énfasis en lo grácil y lo luminoso, y también se hace sentir el efecto señorial de las orquestaciones de teclados en varios pasajes estratégicos. La inteligencia robusta de Minnemann hace que algunas partes del swing se intensifiquen con redobles sofisticados que acentúan el groove central con contundente eficacia. Los últimos 6 minutos del álbum están ocupados por ‘I Think Of You’, un instrumental intimista y etéreo marcado por las sobrias escalas de piano sobre un transfondo de flotantes capas de sintetizador. Townsend aporta interesantes retazos de clarinete bajo en algunos pasajes. Un paseo final por las estepas del new-age tras el derroche de plasticidad y colorido que tuvo lugar en ‘Twisted World Godless Universe’, una atmosférica evocación de la madre de Beggs: él siempre llevará encima la cruz de haberla perdido a los 17 años de edad y dichas llagas se trasladan a exploraciones introspectivas en el arte del sonido.

“Atheists And Believers” nos ha brindado un deleite melómano de primera categoría dentro de unas dinámicas y versátiles variantes dentro del polimórfico mundo del art-rock. Más allá del talante proselitista y la posición ideológico-moralista de las letras de las piezas cantadas, las cuales pueden ir o no acorde con las propias posiciones del oyente, el hecho es que este colectivo de THE MUTE GODS nos ha brindado un disco estupendo y ameno, encarnando una dosis suficiente de variedad en sus matices y esquemas sonoros como para resultar muy atractivo para el coleccionista afanoso de música progresiva y similares.

- Muestras de 'Atheists and Believers':

Atheists And Believers:

One Day:


cesar inca mendoza

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