Crítica del disco de Wobbler - 'Dwellers of the Deep' (2020)

Quinta residencia retro-progresiva de los noruegos Wobbler

Wobbler - 'Dwellers of the Deep'
(23 octubre 2020, Karisma Records)

Wobbler - Dwellers of the Deep

Hoy tenemos el gran gusto de presentar uno de los discos más esperados dentro del ámbito progresivo en este último tramo del año 2020: “Dwellers Of The Deep”, el nuevo trabajo fonográfico de los noruegos WOBBLER, el quinto, para ser más específicos. 3 años después de “From Silence To Somewhere” y 9 después de “Rites At Dawn” – sus dos discos más aclamados hasta la fecha –, este nuevo álbum recoge la delicadeza melódica de aquél y el fulgor explícito de éste, logrando conjugar nuevamente una muestra solvente de la inagotable vitalidad que este colectivo insufla al paradigma retro-prog-sinfónico, el cual es de por sí muy vigente en la escena escandinava desde la década de los 90s. El quinteto conformado por Kristian Karl Hultgren [bajo], Martin Nordrum Kneppen [batería], Marius Halleland [guitarras eléctricas de 6 y 12 cuerdas, y coros], Lars Fredrik Frøislie [órgano Hammond, Mellotron, Chamberlin, pianos de cola Bluthner y Yamaha, piano eléctrico Fender Rhodes, sintetizadores Mini-Moog, Arp Pro-Soloist y Solina String Ensemble, clavinet, espineta, marxófono, percusión y coros] y Andreas Wettergreen Strømman Prestmo [voz, guitarras eléctrica, acústica y clásica, flauta dulce, glockenspiel y percusión] contó con la colaboración ocasional de Åsa Ree al violín y los coros. Publicado el pasado 23 de octubre, “Dwellers Of The Deep” tiene ediciones de CD y de vinilo, éste en cuatro formatos de edición limitada: negro, verde, transparente y rojo-amarillo. El sello Karisma Records se hizo cargo de todos estos formatos. El material aquí contenido fue grabado en diversas sesiones que tuvieron lugar en LFF Studios, Vilthagen Studios y Studio Paradiso, entre el verano de 2019 y la primavera de 2020. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de “Dwellers Of The Deep”, ¿vale?

El disco se abre con ‘By The Banks’, pieza que se expande a través de un generoso espacio de 13 ¾ minutos, y juzgando por la forma tan asertiva con la que instaura unas vibraciones energéticas y pomposas desde el punto de arranque, se nota que el grupo está dispuesto a exhibir todas y cada una de las texturas organizadas dentro de su faceta extrovertida. Los aires Yessianos son predominantes aquí, pero también hay conexiones con el paradigma de los EMERSON, LAKE & PALMER de los tres primeros álbumes, así como con otras figuras escandinavas de las últimas décadas como son THE FLOWER KINGS (los cinco primeros discos) y BRIGHTEYE BRISON (los dos últimos discos). Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, el piano, con la compañía de matices de mellotrón, está a cargo de gestar un interludio donde el grupo replantea el groove dominante con una ligereza un poco más sobria; de este modo, el grupo crear una atmósfera etérea y derivar el desarrollo temático hacia una variante interesante. Para cuando el ensamble regresa a los aires previos de vigor directo, se nota que la musicalidad se ha tornado más sofisticada, la cual incluso parece incorporar algunos elementos colaterales heredados de GENTLE GIANT. Un nuevo interludio sereno emerge, incluso aumentando la dosis de tenue expresividad, lo cual es muy útil para realzar el intenso pasaje final, el cual saca a relucir una ampulosidad rotunda. ¡Gran inicio de álbum! ‘Five Rooms’ es el segundo tema del álbum, y siendo así que ostenta una agilidad vitalista y una pulcritud melódica bien encauzada, encarna uno de los momentos decisivamente climáticos del repertorio. El prólogo está marcado por una ambientación románica centrada en el emparejamiento de órgano y arreglos corales, lo cual nos conduce de inmediato a un exultante cuerpo central donde se cruzan los modelos de YES, MIRTHRANDIR y los KAIPA de los 70s. Las siempre coloridas interacciones entre la guitarra y los teclados llevan la voz cantante a lo largo de las variantes temáticas que se arman desde el bloque instrumental. Definitivamente, la suntuosidad inherente a la estructura compositiva de esta pieza se beneficia infinitamente de las dosis de musculatura y energía que la banda concreta a través de su viaje musical. El viraje ceremonioso de la sección final abre campo a un macizo solo de Hammond en medio de las partes cantadas.

Con ‘Naiad Dreams’, el quinteto realiza un giro introvertido con espíritu pastoral, muy al estilo de las baladas acústicas de GENESIS (70-73) y, en general, el estándar del folk-prog. Los ulteriores ornamentos de teclado y los retazos de bajo y guitarra aportan momentáneos recursos de mágica orquestación. Los últimos 19 minutos del disco están ocupados por ‘Merry Macabre’, obviamente, una pieza diseñada para cerrar el disco por todo lo alto. Una breve introducción de piano signado por una solemne gravedad abre la puerta al primer motivo central, que es vivaz en su estructura pero ceremoniosa en su esquema melódico. Esta ambientación cobra fuerza cuando una segunda sección nos lleva por terrenos de otoñal niebla y arcana densidad, haciendo que la ceremoniosidad precedente se arrope con una relativamente inquietante aura de nocturnidad. Una nueva sección vira drásticamente hacia un fulgor vivaz y razonablemente jovial al cual la dupla rítmica brinda un swing jazz-rockero mientras los demás instrumentos gestan subterfugios sinfónicos notablemente ampulosos. Lo Yessiano y lo Genesiano se hacen muy presentes aquí mientras la trama multitemática sigue explayándose a su gusto en sus intercalaciones de pasajes vigorosos y otros contenidos. Definitivamente, es la dupla rítmica quien carga con la labor más compleja de todo el álbum al llevar a cabo la misión de hilar todos los aspectos de la incesante variabilidad de los recursos compositivos en curso. En la frontera de los 14 minutos y medio emerge un interludio parsimonioso dirigido por el piano que nos recuerda parcialmente a las secciones introvertidas de la primera canción del álbum, pero en el contexto de esta misma maratón, el piano aprovecha la ocasión para explayarse en un ejercicio de dramatismo claroscuro, siendo así que los ornamentos de sintetizador que entran a tallar en las últimas instancias del susodicho interludio marcan el camino para el ingreso de una nueva sección muscular y vivaz. Esta vez, la guitarra y el sintetizador se reparten los momentos de lucimiento virtuoso; lo que suena ahora es un híbrido de GENESIS y WHITE WILLOW, lo cual se traduce en un epílogo electrizante e impactante. Un final apropiado para este majestuoso puzle de laberintos prog-sinfónicos.

En fin, todo esto fue lo que la gente de WOBBLER nos ofreció en “Dwellers Of The Deep”, un disco muy importante para que la banda siga reforzando su bien enraizado lugar de prestigio dentro de la amplia foresta de la música progresiva escandinava actual. El repertorio contenido en este disco es un diseño perfecto para la quinta residencia retro-progresiva de WOBBLER, sobre todo ahora que ha recobrado nuevas energías en su expresividad musical. Los seguidores de la banda en cuestión, y en general, los amantes del prog sinfónico de vieja escuela, se sentirán complacidos al 100% con este nuevo álbum de esta excelente banda noruega.

Calificación: 9/10


- Muestras de 'Dwellers of the Deep':


cesar inca mendoza

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