Crítica del disco de Dream Theater - 'Distance Over Time' (2019): un tiempo nuevo y una fuerza recobrada

'Distance Over Time': un tiempo nuevo y una fuerza recobrada

Dream Theater - 'Distance Over Time' (2019)
(22 febrero 2019, InsideOut Music)

Dream Theater - Distance Over Time

El gran acontecimiento de hoy es el comentario sobre el más reciente disco de la veterana banda estadounidense DREAM THEATER, campeona histórica y aún vigente fuerza de la escena prog-metalera a nivel mundial. Nos estamos refiriendo a 'Distance Over Time', su nuevo disco que fue publicado el 22 de febrero del presente año 2019 por el sello Inside Out Music: el disco en cuestión fue producido por John Petrucci. El quinteto preserva férreamente la alineación de Petrucci a las guitarras, James LaBrie al canto, John Myung a los bajos, Jordan Rudess a lo teclados, y Mike Mangini a la batería y las percusiones. El lugar de grabación para las canciones contenidas en “Distance Over Time” fue una cabaña en la campiña de Monticello, Nueva York, usándola entre los meses de junio y setiembre de año 2018. La idea de abocarse a la gestación de un nuevo disco tras experimentar con lo teatral y las narrativas ambiciosas con la ópera-rock “The Astonishing” tenía que ser seguida por una estrategia de labores creativas diferentes, y la decisión grupal fue la de recluirse en un local rural para crear la nueva música en un ambiente de aislamiento relajado con muchas vías de comunicación entre los cinco integrantes, concentrándose en lo rockero mientras se redescubría la mentalidad progresiva que signó varios de los momentos máximos e inolvidables de la larga carrera de DREAM THEATER.* El disco ha tenido una muy buena recepción en las redes donde no solo escriben reseñadores sino también fans en las buenas y las malas. En este mismo blog, nosotros acogimos de buen grado al álbum doble “The Astonishing”, pero es honesto reconocer que era una obra que podía también saturar porque en algunas partes caía presa de sus propias ambiciones teatrales; en contraste, “Distance Over Time” contiene un repertorio donde todo fluye naturalmente sin saturarse en sus secciones más filudas ni perderse en sus secciones más suaves. La portada, evocativa del monólogo de Hamlet sobre la vanidad de la vida con el cráneo de Yorick, fue hecha por el constante colaborador de la banda Hugh Syme: el cariz robótico de la mano sugiere una variante en la meditación shakespeariana en el sentido de que ahora la cuestión es cómo impedir que la esencia del ser humano se convierta en algo vano en medio de la creciente industrialización de nuestro mundo actual. Bueno, vayamos a los detalles de los temas incluidos en este álbum: 9 en su edición oficial, con un bonus track en la edición especial.

Durando casi 6 ¼ minutos, ‘Untethered Angel’ abre el disco exhibiendo una garra atractiva con una correcta ingeniería metalera y con un uso controlado de los aspavientos progresivos durante el transcurso de su desarrollo temático. Tras una calmada introducción de escalas de guitarra emerge toda la metralla sistemática del ensamble. Es evidente que su gancho rockero directo la convirtió en la canción elegida como primer single promocional del álbum, exhibiendo su garra sobre una ingeniería rítmica razonablemente sofisticada y que no se siente apabullante. Luego sigue ‘Paralyzed’, pieza diseñada para encuadrar el punche metalero más directo de la banda, saca buen provecho del medio tiempo instalado por Mangini para ostentar un aire de solemnidad mientras se afianza el motif central. Cuando llega el turno de ‘Fall Into The Light’, el grupo nos empieza a revelar las dimensiones más fastuosas de este repertorio: le saca buen provecho a su espacio de 7 minutos y pico, y además, cuenta con letra de Myung. La primera estrofa es simplemente genial: “Written on the water, memories dissipate. / Eyes begin to open, darkness drifts away. / Time and space like roses, whose petals drop and fade / And fall into the light as it dreams of yesterday.” Deteniéndonos en lo estrictamente musical, notamos de inmediato que hay una conexión esencial con los modelos de “Images And Words”, de “Octavarium” y de “A Dramatic Turn Of Events” tanto en la estilización fulgurosa de los diálogos entre los instrumentos como en el patente predominio de un talante sinfónico, algo que pasa a su mayor nivel de notoriedad en la irrupción de un hermoso interludio solemne sobre la barrera de los tres minutos y cuarto. A partir de aquí, se crea un aura majestuosa con una bien calculada prestancia que ulteriormente habrá de proyectar un retorno postrero al motif inicial con una dosis extra de señorío, incluyendo uno de los mejores solos de sintetizador del disco. ¡Un cénit incuestionable del álbum! ‘Barstool Warrior’ sigue en parte la senda de fastuosidad sinfónica dentro del paradigma prog-metalero, algo muy ostentoso y cautivador desde el mismo punto de partida, un genial prólogo instrumental. La letra, centrada en la calamidad vivencial de un alcohólico por causa del ambiente de fatal extrañamiento que crea en torno a sus seres más allegados. El índice melódico de la canción se hace eco de este mensaje mientras va avanzando por un creciente dramatismo, algo propio de las semibaladas.

El quinto tema del álbum se titula ‘Room 137’ y su esquema global instaura un groove un poco más cañero que el de la canción precedente, aunque como ha sucedido con las dos primeras canciones del álbum, sin recurrir a un tempo furioso. Algunos recursos electrónicos del teclado y en el tratamiento de la voz nos hace recordar un poco a los últimos discos de DREAM THEATER con Portnoy, pero aquí la suntuosidad potencial es llevada por derroteros bien controlados. Como dato curioso, la letra de esta canción fue hecha por Mangini. ‘S2N’ – otra canción con letra de Myung – sí hace empleo de pasajes sonoros aparatosos en ciertos momentos estratégicos, y de hecho, exhibe una espiritualidad más extrovertida y aguerrida que cualquiera de las tres canciones precedentes. El vitalismo sofisticado de su compleja ingeniería rítmica y los impetuosos barroquismos empleados por Rudess y Petrucci hacen que los momentos más rudos no apelen a la crudeza pura y dura. Citamos el párrafo final: “Signal to noise defines the reason. / The world keeps turning as we latch on the wheel. / Our wounds begin to heal. / The chatter disappears and the message is revealed.” El solo de guitarra que se impone antes del último estribillo destila una furia erudita que nos remite a un híbrido de STEVE VAI y JOE SATRIANI, mientras que el solo de sintetizador del final nos muestra a un Rudess en un nuevo estado de inspiración hiperbórea. Las dos siguientes canciones, tituladas respectivamente ‘At Wit’s End’ y ‘Out Of Reach’, tienen letra de LaBrie, y la primera de estas dura poco más de 9 ¼ minutos, convirtiéndose en el tema más extenso del álbum. ‘At Wit’s End’, cuya letra está inspirada en el perpetuo drama interior que sufren las mujeres víctimas de abuso sexual y que afecta a todos los aspectos de su vida adulta, exhibe una de las erupciones metaleras más arrolladoras de todo el disco durante sus secciones más aguerridas. La letra es eficazmente conmovedora y citamos aquí la segunda mudanza: “You feel I’m asking too much of you but can’t let go. / Fear breeds the hate and your apathy, empty and hollow. / You lost your face, there’s no getting through. / Why shut me out? / Frantic, disturbed, filled with misery, can’t figure it out.” A mitad de camino, todo se calma para sembrar el camino para un interludio introspectivo, el cual sirve para que LaBrie le dé a su canto un giro vulnerable tras la asertividad agónica que antes fue dominante. De esta forma, la segunda mitad de la canción se va asentando a paso firme en base a los cimientos armónicos del piano y los inquietos solos de guitarra, en camino hacia su emotivo fade-out. Otro cénit del disco.

El quinto tema del álbum se titula ‘Room 137’ y su esquema global instaura un groove un poco más cañero que el de la canción precedente, aunque como ha sucedido con las dos primeras canciones del álbum, sin recurrir a un tempo furioso. Algunos recursos electrónicos del teclado y en el tratamiento de la voz nos hace recordar un poco a los últimos discos de DREAM THEATER con Portnoy, pero aquí la suntuosidad potencial es llevada por derroteros bien controlados. Como dato curioso, la letra de esta canción fue hecha por Mangini. ‘S2N’ – otra canción con letra de Myung – sí hace empleo de pasajes sonoros aparatosos en ciertos momentos estratégicos, y de hecho, exhibe una espiritualidad más extrovertida y aguerrida que cualquiera de las tres canciones precedentes. El vitalismo sofisticado de su compleja ingeniería rítmica y los impetuosos barroquismos empleados por Rudess y Petrucci hacen que los momentos más rudos no apelen a la crudeza pura y dura. Citamos el párrafo final: “Signal to noise defines the reason. / The world keeps turning as we latch on the wheel. / Our wounds begin to heal. / The chatter disappears and the message is revealed.” El solo de guitarra que se impone antes del último estribillo destila una furia erudita que nos remite a un híbrido de STEVE VAI y JOE SATRIANI, mientras que el solo de sintetizador del final nos muestra a un Rudess en un nuevo estado de inspiración hiperbórea. Las dos siguientes canciones, tituladas respectivamente ‘At Wit’s End’ y ‘Out Of Reach’, tienen letra de LaBrie, y la primera de estas dura poco más de 9 ¼ minutos, convirtiéndose en el tema más extenso del álbum. ‘At Wit’s End’, cuya letra está inspirada en el perpetuo drama interior que sufren las mujeres víctimas de abuso sexual y que afecta a todos los aspectos de su vida adulta, exhibe una de las erupciones metaleras más arrolladoras de todo el disco durante sus secciones más aguerridas. La letra es eficazmente conmovedora y citamos aquí la segunda mudanza: “You feel I’m asking too much of you but can’t let go. / Fear breeds the hate and your apathy, empty and hollow. / You lost your face, there’s no getting through. / Why shut me out? / Frantic, disturbed, filled with misery, can’t figure it out.” A mitad de camino, todo se calma para sembrar el camino para un interludio introspectivo, el cual sirve para que LaBrie le dé a su canto un giro vulnerable tras la asertividad agónica que antes fue dominante. De esta forma, la segunda mitad de la canción se va asentando a paso firme en base a los cimientos armónicos del piano y los inquietos solos de guitarra, en camino hacia su emotivo fade-out. Otro cénit del disco.

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En cuanto a ‘’Out Of Reach’, tenemos aquí una estupenda balada donde los teclados ocupan el rol central dentro de la primera instancia de la amalgama instrumental. Una vez que entra en acción el bloque total de los instrumentistas, la canción adquiere un señorío incrementado pero sin retorcer ni sobrepasar a la tragedia ínsita de la letra, el relato de un alma a punto de perderse en el vacío pero que aún puede aferrarse a las fuerzas que le quedan para salir de su amenazante abismo. ‘Pale Blue Dot’, que ocupa un generoso espacio de más de 8 ¼ minutos, cierra el repertorio oficial de “Distance Over Time” con una pomposidad absorbente y vitalista que sigue la senda iniciada por ‘Fall Into The Light’ para llevarla hacia una dimensión más opulenta y laberíntica. Por momentos, nos recuerda a las secciones más complejas de esa inolvidable suite ‘Octavarium’, y como un todo, nos remite a aires de familia con los momentos más esplendorosos de sus discos de 1992 y 1999 (¿Necesitamos decir sus títulos?). El final de la letra a cargo de Petrucci contiene este clamor humanista: “God creators, dream destroyers, / Knowledge seekers and bold explorers, / Hopeful children, mothers and fathers, / Out of this place we call our home. / Adrift in space, we’re on our own, / But who’s out there to save us from ourselves?” Diseñada para ser un punto culminante del disco, cumple con su cometido exitosamente, pero todavía queda el bonus track, que se titula ‘Viper King’ y tiene letra de LaBrie. Su manera de combinar un swing llamativo y la pesadez del metal con un aura de distinción nos remite a una encrucijada entre RAINBOW, los DEEP PURPLE de los 80s e inicios de los 90s y el proyecto de LaBrie MULLMUZZLER. A pesar de que los dos primeros temas de este álbum nos agradan bastante, nos parece que muy bien pudo reemplazar a cualquiera de ellos, e incluso erigirse como single promocional; exuda un gancho monumental a través de sus cuatro minutos clavados de duración. En fin, no nos queda sino hacer un balance final bastante positivo sobre este disco nuevo de DREAM THEATER, un trabajo que nos demuestra que los integrantes no nos estaban engañando (ni engañándose a sí mismos) cuando decían que el enfoque musical y compositivo para “Distance Over Time” era el de un retorno al núcleo esencial de su aún vigente legado. Aquí tenemos un estupendo muestrario del oficio y la pericia que tiene el quinteto a la hora de crear un prog-metal ampuloso, meticulosamente melódico y con un elegante uso de la vivaz fuerza rockera propia del género: una fuerza recobrada para su esencia vital. Aquí se ha seguido fielmente la huella de “A Dramatic Turn Of Events” pero con una mayor dosis de frescura, aquí se ha perseverado en la fastuosidad melódica de la ópera-rock “The Astonishing” pero sin caer en los excesos de la misma. Un disco muy bueno que por varias razones puede ser considerado como el mejor que han hecho desde “Octavarium” en una final de fotografía con el antes mencionado “A Dramatic Turn Of Events”.

- Muestras de 'Distance Over Time':

Untethered Angel:

Fall Into Light:

At Wit's End:


cesar inca mendoza

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