Crónica del concierto de Steven Wilson en Tilburgo, Holanda (02-05-2012)

La gloriosa realidad de Steven Wilson (02-05-2012)

Cuando se juntan uno de los mayores talentos del rock contemporáneo como Steven Wilson, un grupo de músicos de altísimo nivel, dos álbumes excelentes y una sala como la 013 de Tilburgo, es muy probable que la noche resulte memorable. También es cierto que cuando las expectativas están tan altas el batacazo suele ser mayúsculo. Pero el concierto que el músico ofreció el pasado miércoles en esta tranquila localidad holandesa, enmarcado en la segunda parte de la gira del lanzamiento de 'Grace for Drowning' y que, desgraciadamente, vuelve a dejar de lado a España, a buen seguro quedará grabado por mucho tiempo en la memoria de los que tuvieron la fortuna de estar presentes

Que Steven Wilson está en un momento dulce es algo que resulta bastante evidente. A medida que crecen las dudas sobre la continuidad de su banda maestra, Porcupine Tree, el músico inglés da muestras de encontrarse más cómodo que nunca, tanto en la composición como encima del escenario. Es difícil encontrar en la actualidad un directo con menos fisuras, tan rico en lo musical y en lo visual. A grandes rasgos el show es, en esencia, el mismo que ya nos relatara Miguel Esteban Rebagliato el pasado otoño, con un par de interesantes novedades. Aquellos que hayan asistido a algún concierto de Porcupine Tree pueden hacerse una idea de lo que ofrece esta gira: un sonido cristalino, casi perfecto, con una iluminación y unas proyecciones muy cuidadas, a cargo del fotógrafo de cabecera de Wilson, Lasse Hoile. Pero en esta ocasión ha querido llevar las cosas un poco más allá. Presentados bajo la forma de ‘An evening with…’, el artista concibe estos eventos más como una experiencia para el espectador que como un concierto al uso. Algo que queda patente desde la entrada al recinto, ya que en lugar de la tradicional banda telonera de turno, Wilson ha optado por distraer al personal con los machacones e inquietantes sonidos de ‘Cenotaph’, su último trabajo bajo el proyecto Bass Comunion, mientras en una enorme tela que cubre el escenario se van proyectando imágenes con el sello de Lasse Hoile.

De esta forma, de manera casi subliminal, el público se va preparando para lo que serán dos horas de un incesante bombardeo a sus sentidos, una apabullante explosión de sensaciones irrepetibles e inolvidables. ‘No Twilight Within the Courts of the Sun’ abría el concierto e iba dando la bienvenida, uno a uno, a los miembros de la banda: Marco Minnemann, a la batería, Nick Beggs al bajo, stick y haciendo los coros, Adam Holzman a los teclados y sintetizadores y Theo Travis con flauta, saxo y clarinete. Y es aquí donde aparece la primera de las novedades adelantadas anteriormente, Niko Tsonev, guitarrista de la banda para esta segunda gira y que cumpliría con creces su cometido, luciéndose cuando era necesario, con un protagonismo muy repartido con el resto de la banda. Tras ellos Steven Wilson irrumpía en el escenario, demostrando desde el primer instante lo mucho que está disfrutando del momento. Relajado, interactuando con el resto de músicos más que de costumbre, incluso teatralizando en ocasiones, jugando a dirigir una orquesta. Así iría creciendo este primer tema, ganando poco a poco en intensidad, con una vuelta de tuerca más orientada al jazz y hacia lo que pudimos escuchar en ‘Grace for Drowning’, con espacio para la improvisación de los músicos. Pronto resultaba evidente la calidad de la banda que forma parte de esta gira, aunque resulta inevitable destacar el espectáculo que Minnemann ofreció desde su batería, un auténtico prodigio técnico, demostrando desde un buenrollismo contagioso por qué es considerado uno de los mejores baterías del mundo.

Es en este punto donde la 013 de Tilburgo hizo el resto, demostrando el porqué de su buen cartel con un sonido impecable en el que todos y cada uno de los instrumentos sonaban a la perfección, invitando al oyente a viajar de una capa musical a otra con una facilidad pasmosa, sin un amago de saturación ni en los momentos de mayor potencia y distorsión sonora. Si los conciertos de Wilson, ya sea en solitario o con Porcupine Tree, garantizan una calidad de sonido muy por encima de la media, incluso en salas donde otras bandas han patinado de lo lindo, lo de esta noche fue algo de un nivel superior. Semioculta la banda detrás de una enorme tela que cubría el escenario, se iban sucediendo los primeros temas, en su mayoría procedentes del último álbum: la enigmática ‘Index’, ‘Deform to Form a Star’ y su bellísima outro, y la rabiosa ‘Sectarian’, momento en el que el particular “muro” de Steven Wilson se venía abajo para recobrar la nitidez olvidada tras acostumbrar a la audiencia a ver a los músicos tras el tamiz de la gran cortina. La noche continuaba con ‘Postcard’, una de tantas joyas nostálgicas que Wilson nos ha regalado a lo largo de su carrera. ‘Remember the Black Dog’ devolvía a la audiencia a la furia del jazz prog más salvaje de ‘Grace for Drowning‘, al tiempo que las imágenes se sucedían en el enorme proyector que cubría la pared posterior por completo, perfectamente sincronizadas con la ejecución de los músicos, mientras que 'Harmony Korine' ofrecía los guitarrazos más potentes de la noche y ‘Abandoner‘ los sintetizadores con aroma más ochentero. Tal era el nivel de sonido que no fue hasta que Wilson hizo uso de abundantes pañuelos en uno de los descansos entre canción y canción cuando pudo notarse el señor trancazo que tenía -no es lo más glamuroso del mundo ver a una estrella del rock sonarse los mocos, como bromeaba el músico-, disimulo al que también ayudó su característica voz nasal.

La evocadora ‘Like dust I Have Cleared From My Eye‘ trajo un poco de calma antes de uno de los momentos más esperados de la noche. ‘Luminol’, tema que debuta en este tour y que supone un adelanto de lo que será el tercer disco de Wilson, ya con esta formación de músicos en la mente del artista a la hora de componer. Se trata de un tema largo, con una duración superior a los doce minutos, muy en la línea de lo escuchado en su último disco. Consta de tres partes bien diferenciadas, la primera instrumental, en la que Beggs y Minnemann imponen un ritmo de bajo y batería infernal, al que se van uniendo el resto de instrumentos en un frenesí a medio camino entre ‘Sectarian‘ y las partes más rabiosas de ‘Remember the Black Dog‘ y ‘Raider II‘, con ramalazos setenteros que evocan a los Yes de
‘Roundabout‘. Guiados por la potente base rítmica que impone Nick Beggs, en ’Luminol’ hay espacio para las guitarras y mucha presencia de teclados y viento. La parte central rompe con el apabullante inicio, mucho más melódica, un pasaje que recuerda a la sección final de ‘Anesthetize‘ y en el que la voz de Wilson es la protagonista, para recuperar hacia el final el desenfreno musical de la primera parte. Un tema que tuvo una buena acogida entre el público y que cumplió con la épica prometida por Wilson durante su presentación.

‘No Part of Me’, que invitaba a cerrar los ojos y dejarse llevar por su delicadeza, y la monumental y eterna Raider II, antes del bis final con ‘Get All You Deserve’, cerraron 1 hora y 55 minutos de un viaje musical inolvidable. Esta última sirvió para asistir a la que se ha convertido en la imagen icónica de la carrera en Wilson en solitario. Tras los primeros compases, únicamente con voz y mellotron, el tema da uno de esos giros wilsonianos, degradándose en una amalgama de sonidos y estridencias casi grotescas, momento en el que el protagonista de la noche se puso la máscara antigás que ilustra la portada de ‘Insurgentes’ para dar los últimos guitarrazos de la noche. Así transcurrieron dos horas de concierto que se hicieron muy cortas y que habría que repasar en repetidas ocasiones para rescatar la ingente cantidad de matices que se sucedieron.

No es fácil asimilar un posible cese de actividad por parte de Porcupine Tree. Incluso choca ver a Wilson rodeado de una nueva banda, como ese amigo que rompe con su pareja de toda la vida y ves acompañado de una nueva chica. Pero en lo que el futuro de los Barbieri, Edwin y Harrison se aclara, Steven Wilson ofrece un presente sólido y maravilloso, una realidad que no se sabe cuánto durará, pero una realidad al fin y al cabo. Una gloriosa realidad.

- Galería de fotos:

- Ficha técnica:
Tilburgo (Holanda), 2 de mayo de 2012, 013
Hora comienzo: 20:30 h. | Hora final: 22:25
Espectadores: 2.000 aprox.
Género: Rock progresivo, rock experimental

- Músicos:
- Steven Wilson: guitarra eléctrica y acústica, teclados y voz
- Marco Minnemann: batería
- Nick Beggs: bajo y stick
- Adam Holzman: teclados
- Niko Tsonev: guitarra eléctrica
- Theo Travis: saxofón, clarinete y flauta

- Calificaciones técnicas:
Set list: 9
Sonoridad: 10
Duración: 9
Interpretación: 10
Actitud: 9
Público: 9
Media: 9,3

- Setlist:
1. No Twilight Within the Courts of the Sun
2. Index
3. Deform to Form a Star
4. Sectarian
5. Postcard
6. Remainder the Black Dog
7. Harmony Korine
8. Abandoner
9. Like Dust I Have Cleared From My Eye
10. Luminol
11. No Part of Me
12. Raider II
Bonus
13. Get All You Deserve

  • Web oficial de Steven Wilson:

www.swhq.co.uk

Lucas Manuel Varas Vilachán / Fotos: Laura Ana Riestra Montero
Mayo 2012