Rick Wakeman - 'The 6 Wives Of Henry VIII' (DVD, 2009)

 Crítica del DVD 'The 6 Wives Of Henry VIII: Live At Hampton Court Palace'
5-oct-2009
Autor: Javi Moreno
Puntuación:

El sueño de una vida

Rick Wakeman - 'The 6 Wives Of Henry VIII - Live At Hampton Court Palace' (5 octubre 2009)
Eagle Vision
Calificación:

 01. Tudorture 1495 (overture)
02. Catherine Of Aragon
03. Catherine Howard
04. Jane Seymour
05. Defender Of The Faith
06. Catherine Parr
07. Anne Of Cleves
08. Anne Boleyn
09. Tudorock (Tudorture 1495 Finale)

Músicos:
- Rick Wakeman: teclados, moog, mellotron, piano

- The English Rock Ensemble:
- Adam Wakeman: teclados
- Tony Fernandez: batería
- Ray Cooper: percusiones
- Dave Colquhoun: guitarra eléctrica
- Pete Rinaldi: guitarra acústica y rítmica
- Jonathan Noyce: bajo

- The English Chamber Choir
- The Orchestra Europa: dirigida por Guy Protheroe
- Brian Blessed: Narrador

Grabado los días 1 y 2 de mayo de 2009 en el Hampton Court Palace, Londres

Género: Rock progresivo y rock sinfónico
Producido por Rick Wakeman

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En 1973 se publicó por primera vez la que es quizá la obra más significativa, famosa y reconocida (15 millones de copias vendidas), de este mago de las teclas que tanto nos ha hecho disfrutar tanto en solitario como con Yes, banda a la que indisolublemente se asocia su nombre.

Desde esa fecha, enero de 1973, Rick Wakeman soñó con representar “The Six Wives Of Henry VIII” en este escenario: el palacio de Hampton Court, donde se desarrollaron en realidad muchos de los acontecimientos narrados en esta obra. Residencia de verano habitual y favorita del monarca Enrique VIII de Inglaterra. Y no ha sido hasta ahora, 36 años después , cuando ha podido realizarlo, con motivo de los actos del quinto centenario del soberano británico, cuando consiguió el permiso para interpretarlo, en los días 1 y 2 de mayo del 2009 como únicas fechas.

Sólo unos pocos miles de aficionados pudieron disfrutar de este espectáculo, excelso y magnífico, como todo lo que suele rodear a Wakeman, que consciente de la exclusividad del evento, lo planeó al más mínimo detalle, cuidando la escenificación, los artistas seleccionados, y haciéndose rodear de coro y orquesta de primer nivel. Entre tema y tema, un narrador nos introduce en la historia general y personal de cada uno de los personajes (Brian Blessed), mientras estos son a su vez escenificados por seis actrices y un actor.

Musicalmente, todo gira alrededor del teclista, con su habitual set de teclados, hammonds, sintetizadores y pianos, que reproduce su obra de manera soberbia, ampliando y revisionando algunas de las secciones de las canciones del LP original, e incluyendo además tres temas nuevos en el repertorio: Dos ‘intros’, “Tudorture 1485” y “Tudorock”, y un  tema originalmente compuesto para el disco, pero que en aquel momento no pudo incluirse por problemas de espacio y duración del vinilo, “Defender Of The Faith”. En su conjunto, representan uno de los mejores ejercicios de rock progresivo y sinfónico de la historia musical: exagerado, recargado y barroco como solo la genialidad de Wakeman supo (y sabe) hacer.

Pero esto es un DVD, y es mucho más que todo esto. Bien podría ser que una vez pulsado el play del reproductor, uno cerrara los ojos y se dejara llevar por la música nada más (para eso está disponible también una versión simple en CD), pero ver la emoción, dedicación y entusiasmo que el bueno de Rick muestra sobre este escenario, es un auténtico lujo. Como decía, la representación está cuidada al detalle, y hasta el mismo Rick va vestido (o disfrazado) de época, cubierto por terciopelo carmesí, aunque alejado esta vez de sus famosas túnicas, con una camisa, pantalón y capa muy poco favorecedoras (todo hay que decirlo) de su ya oronda y desmejorada figura. Cuidados juegos de cámara, algo estáticos por momentos, y correcta iluminación en todo momento, aunque quizá sea este un aspecto que pudiera haber sido un poco más trabajado y conseguido. Como momento clave del show, además de la soberbia actuación que realiza el coro, destacaría la interpretación de “Jane Seymour”, durante la cual Rick abandona su trono de teclados para elevarse hasta otro altar y tocar un órgano de iglesia gigante, recreando así la grabación original registrada con el órgano de la catedral de St. Giles, tras mudar su capa roja por otra dorada con ayuda de ‘sus mujeres’.

En definitiva, un trabajo en el que Rick sabe transmitir toda la riqueza de su obra original, con esos pasajes atmosféricos y desarrollos instrumentales variados y preciosistas, no exento de momentos rimbombantes y autocomplacientes (como le ocurre a la inmensa mayoría de genios), que hicieron de esta obra un clásico indispensable para cualquier seguidor del sinfónico.

Puntuación: 9/10

Javier Moreno Vega
Febrero 2010



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