Rush - 'Clockwork Angels' (2012)

Envejeciendo como pocos

Rush - 'Clockwork Angels' (12 junio 2012)
Sello: Roadrunner/Anthem; País: Canadá/EEUU; Calificación: Calificación: 7,5

 

Rush - Clockwork Angels

1. Caravan 5:40
2. BU2B 5:10
3. Clockwork Angels 7:31
4. The Anarchist 6:52
5. Carnies 4:52
6. Halo Effect 3:14
7. Seven Cities of Gold 6:32
8. The Wreckers 5:01
9. Headlong Flight 7:20
10. BU2B2 1:28
11. Wish Them Well 5:25
12. The Garden 6:59

Duración total: 1:06'07''

Músicos:
- Geddy Lee: Bajo, voz y teclados
- Alex Lifeson: Guitarras
- Neil Peart: Batería y percusión

Género: Rock Progresivo, Heavy-prog.
Grabado entre abril de 2010 en los Blackbird Studios de Nashville, Tennessee, EEUU y diciembre de 2011 en los estudios Revolution Recording de Toronto, Ontario, Canadá.
Producido por Rush y Nick Raskulinecz.

RushCuando en abril de 2010, el trío canadiense Rush lanzaba un CD single digital con dos temas recién grabados como muestra de su nuevo álbum de estudio, los fans deseosos de material nuevo nos frotábamos las manos y se nos hacía la boca agua. Sin embargo, es ahora, en junio de 2012, cuando nos encontramos cara a cara con Clockwork Angels después de dos años de espera. Cualquiera se podría preguntar a qué ha dedicado el grupo estos dos años. ¿Ha empleado Neil Peart todo este tiempo en recorrer en moto el país de los alces y los eternos lagos? ¿Quizás Geddy Lee ha estado demasiado ocupado viendo partidos de béisbol y catando vinos para su amplia colección personal? ¿Acaso Alex Lifeson se ha pasado dos años entre jugando al golf y encerrado en su garito The Orbit Room en pleno Toronto viendo tocar a bandas prometedoras? Parte del tiempo lo habrán empleado en ello, evidentemente, sin embargo no todo ha sido ocio. También recorrieron gran parte del mundo con su Time Machine Tour, que tan buen sabor de boca ha dejado a todos. Eso sí, nada más acabar la gira se encerraron en el estudio y perfeccionaron la versión definitiva de Clockwork Angels.

Los de Toronto se han permitido firmar un álbum conceptual, pero no al uso. Es decir, hay una trama, unos personajes; una historia, en definitiva; sin embargo, el mismo grupo ha querido dejar claro que, musicalmente hablando, las canciones han sido concebidas como elementos independientes a la historia, capaces de sostenerse por sí mismos. Con lo cual, no nos vamos a encontrar con melodías recurrentes ni paralelismos de (casi) ningún tipo, como suele ocurrir en el típico álbum conceptual.

Aclarado este punto, la historia que nos relatan en este disco se centra en un joven que se lanza a la búsqueda de sus sueños, en un mundo de luchas entre el caos y el orden en el que todo está vigilado y controlado por el llamado Watchmaker (‘el relojero’). El joven se ve envuelto en aventuras y desventuras en un universo fantástico lleno de colorido, alquimia, parafernalia industrial, máquinas de vapor, ciudades perdidas, piratas, carnavales, etc. Todo ello para encontrarse a sí mismo y sentirse realizado. No muy distinto a lo que Neil Peart nos contaba en el magno 2112 (1976).

El álbum se abre con ‘Caravan’, el tema principal de aquel adelanto de hace dos años. Tema hard-rock, directo para abrir boca con unos teclados de relleno que aportan una atmósfera más envolvente en el estribillo. Como curiosidad, el tema ha sido ligeramente remezclado y se le han añadido unas voces de fondo al final. Una carta de presentación bastante acertada y que da una idea de la tónica predominante del disco.

Líricamente, en el comienzo de la historia, el personaje se aburre de su vida idílica y predecible y siente la urgente necesidad de explorar el mundo mientras observa los barcos de vapor voladores partir hacia mundos desconocidos.

‘BU2B’ era el segundo tema del single grabado hace dos años. Se le ha añadido una nueva intro acústica ambiental con Geddy Lee cantando unos versos que luego volverán a aparecer. Está construido sobre un riff potente bluesero a medio camino entre Led Zeppelin y los King Crimson más fuertes. De lo más heavy que ha compuesto Rush últimamente, capaz de reventar amplificadores.

En la letra, se nos presenta por primera vez el Watchmaker, el relojero que actúa de gobernador o dictador y controla todo cuanto acontece en ese mundo. La población está convencida de que viven en el mejor de los mundos posibles y aceptan cualquier destino como algo obvio y natural. Ocurriera lo que les ocurriera, serían merecedores de ello.

El tercer tema lo ocupa el que da título a la obra. La intro promete, el oyente tiene la sensación de que va a ocurrir algo extraordinario, ya que se construye una tensión. No obstante, el resultado es más ‘tranquilo’ de lo esperado. Durante los versos principales, la música transmite onirismo con esos arpeggios de Alex Lifeson, pero el estribillo vuelve a ser potente. Destaca la sección blues a mitad del tema, surgida de la nada para destacar cierta parte de la letra. Un tema interesante, que gana con escuchas. Sin embargo, el tema, con sus siete minutos largos, se queda en algo que prometía más.

El personaje llega a Chronos Square, en el centro de Crown City. Le sorprende especialmente la inmensidad de la Catedral de los Guardianes del Tiempo y las gloriosas estatuas de los ángeles que representan la tierra, el mar, el cielo y la luz. Se siente pequeño e insignificante ante tanta inmensidad.

‘The Anarchist’ fue una de las primeras canciones escritas para el álbum, según Lifeson. De buenas a primeras, nos encontramos con un riff directo, ‘in-your-face’ como suele decir el mismo grupo. Destaca la batería de Neil Peart; es increíble comprobar cómo puede seguir mejorando e impresionando a pesar de los años. Lo más destacable de la canción quizás sea el aire oriental que aportan los teclados y la guitarra, que constituyen un curioso solo de la mano de Lifeson. En conjunto, es el primero de una serie de temas que van a formar, bajo mi punto de vista, la parte más mediocre del disco, sin ser tampoco desechable, ni mucho menos.

El anarquista es un personaje de la historia que no encaja en su sociedad. Mientras observa a la gente en su día a día, ciegos, ignorantes y conformistas, escucha la llamada de un vendedor ambulante dirigida a la gente que pasa: ‘¿necesita algo?’ El anarquista se contesta a sí mismo con sorna: ‘¿qué necesito? Venganza...’ Es consciente de su infelicidad y condena a la humanidad por ello.

Aire carnavalesco y un riff de guitarra muy heavy nos meten de lleno en ‘Carnies’, otro tema lleno de fuerza, pero que tampoco destaca dentro del conjunto del álbum. De nuevo, la batería es espectacular; Geddy Lee está estupendo, dentro de sus limitaciones vocales; Lifeson introduce efectos sonoros con la guitarra, pero el tema no aporta demasiado, es más de lo mismo sin impresionar mucho.

El joven aventurero encuentra trabajo en un carnaval ambulante. En pleno festival callejero, entre la confusión de la muchedumbre, se da cuenta de que un hombre se gira  y le observa: es el anarquista, que porta en su mano un detonador. De repente, se lo lanza al joven, quien lo coge como si fuera un acto reflejo, bajo las miradas de los allí presentes. El anarquista, con esto, decide ejecutar su venganza. Sin embargo, no se especifica qué ocurre exactamente a continuación, pero sin duda se trata de uno de los peligros que el protagonista ha de sortear en su aventura.

Sin ser tampoco nada espectacular, ‘Halo Effect’ es un tema breve, de poco más de tres minutos, en el que se mezclan riffs fuertes, y harmonías y melodías acústicas y orquestales dulces un tanto atípicas en Rush, que casan muy bien con la letra.

Esa alternancia musical entre lo agresivo y lo suave refleja el agridulce capítulo romántico de la aventura. El joven se enamora de una de las artistas del carnaval. Comparándola con su anterior amor, es consciente de que, por entonces, solo fingía que ella era lo ideal para él. Sin embargo, con el tiempo, se ve condenado al rechazo de la artista. La había idealizado y tratado de retener para él, pero no funcionó. Una nueva ilusión se desvanecía.

Rush - Headlong FlightEn este punto del disco, y tras tres canciones seguidas mejorables, uno empieza a sentirse incómodo y salta la alerta roja con cierto miedo a que la segunda mitad del disco no esté a la altura de las expectativas. Afortunadamente, los oídos se tranquilizan y los ojos se iluminan cuando llega el comienzo de ‘Seven Cities of Gold’. El bajo, el ritmo de batería y la guitarra amenazante dan como resultado una intro muy ‘cool’. De pronto, estalla el riff principal, de esos de menear la melena con fuerza. Y uno se levanta del sofá extasiado como si hubiera visto la luz. Según la propia banda, fue un tema que surgió de unos grandes 6 minutos de inspiración divina. Además, la canción transmite una atmósfera cinemática encaja perfectamente con la letra.

Cuenta una leyenda que más allá de los mares del oeste, donde los barcos de vapor voladores no llegaban, yacen las siete ciudades de oro. El joven aventurero nos relata cómo, para llegar allí, se dirigió a la ciudad de Poseidón y trabajó allí en los barcos de vapor que llegaban hasta las minas de alquimia. A continuación, atraviesa el desierto de camino a la más famosa ciudad del oro: Cibola, un nombre que no había escapado de su memoria desde su infancia.

‘The Wreckers’ surgió de un intercambio de instrumentos entre Lifeson y Lee, improvisando e influyéndose el uno al otro. La canción en sí es una joya. La melodía principal desata una sonrisa inmediatamente, el estribillo es muy emotivo y el añadido de la sección orquestal no hace sino acentuar la emotividad. Por supuesto, no todo va a ser agresividad y guitarras cañeras en este disco. Es inevitable acordarse de temas de este calibre, con cierta dulzura melancólica, como ‘Nobody’s Hero’, ‘Armor and Sword’ o ‘The Larger Bowl’, de discos anteriores. La influencia pop de esta canción la hacen muy apta para un posible single para los próximos meses. Viene, ve y vence a la primera escucha. Por si no fuera suficiente, la canción es la estructura musical perfecta para la parte de la historia que le corresponde.

Con riesgo de morir congelado en el desierto helado de aquella tierra, decide volver a Poseidón en un barco. De nuevo, se ve en peligro cuando les alcanza una fuerte tormenta. Un rayo de esperanza les ilumina en forma de luz lejana, como si fuera un faro. Al acercarse a la luz, se dan cuenta de que es falsa: probablemente se trate de una trampa de los piratas de la zona para guiar a los barcos hacia un destino trágico en los arrecifes. La tripulación se lanza al agua. El joven es el único que sobrevive a la tragedia.

Y llegamos a ‘Headlong Flight’. Rush, Fly By Night, Caress of Steel… ¿os acordáis de esos álbumes primerizos? Pues este tema es precisamente eso: la esencia de trallazos como ‘Working Man’, ‘Anthem’ o ‘Bastille Day’ comprimida en este ‘Headlong Flight’ que suena a delicia desde el extraordinario riff de bajo que introduce el tema. De hecho, se podrían encontrar grandes similitudes a algunos de esos temas, pero eso se lo dejo al lector más avispado. No es de extrañar que la eligieran como single hace tres meses; es la típica montaña rusa que hace Rush en siete minutos y medio y te deja con la boca abierta y cuando acaba te hace preguntarte: ‘¿qué ha pasado aquí?, ¿qué ha sido eso?’ Agresividad, voces agudas, solos alucinantes, virtuosismo y una letra simple y accesible son los elementos que hacen de este tema un single con todas las características habituales de Rush.

El protagonista mira atrás y recuerda todo por lo que ha pasado. Al hacer balance, se da cuenta de que no se arrepiente de nada y volvería a repetirlo todo.

‘BU2B2’: un interludio un tanto extraño que repite ciertos motivos líricos de ‘BU2B’. Un capítulo corto para añadir tensión, perfectamente representada musicalmente con la sección orquestal.

De nuevo aparece el vendedor ambulante con su frase ‘¿necesita algo?’ Esto hace reflexionar al joven aventurero hasta llegar a la conclusión de que había perdido todo el optimismo, solo sentía dolor y tristeza después de vivir tantas tragedias. A pesar de dejar de creer en todo, se da cuenta de que todavía siente fe en el amor y que es algo en lo que siempre creerá.

‘Wish Them Well’ es una canción que, al parecer, fue difícil de perfilar y darle el toque adecuado en el estudio. El resultado, a mi juicio, es una pieza que con menos agresividad habría encajado perfectamente en discos como Presto o Roll The Bones: los coros, el sonido de la guitarra durante el estribillo, la base rítmica y la misma estructura del tema recuerdan mucho a algunos momentos de esos discos. Un buen tema, ni de los más flojos, ni de los más espectaculares. Simplemente agradable.

Desconsolado y decepcionado, todavía se resiste a considerarse vencido. Rechaza las envidias y los rencores que le rodean y se promete a sí mismo alejarse de todos aquellos que le hacen daño. No obstante, les desea lo mejor.

Y menudo regalo nos ha dejado el trío para cerrar el álbum. A pesar de los defectos que pueda tener el disco, solo con ‘The Garden’ se merecen salir a hombros por la puerta grande y hacerles una ola eterna. Es muy distinto del resto del álbum y, en general, de lo que suele hacer Rush normalmente. Pone el broche de oro con una dulzura y emotividad muy especiales. Es destacable el uso del piano, instrumento muy poco utilizado por el grupo. El solo de Lifeson es muy espacial pero muy bello a la vez, muy suyo. Y el estribillo es de los que consiguen que se te salten las lágrimas fácilmente. El final con el arpeggio, la orquesta, el piano y Geddy cantando los últimos versos pone el vello de punta. Son Rush, son capaces de provocar eso mismo toquen suave o fuerte.

La historia termina con optimismo. El joven se acuerda del personaje de Cándido (de la obra del mismo título del escritor y filósofo francés Voltaire) y de las situaciones similares por las que tuvo que atravesar. Reflexionando sobre sus desventuras y tragedias, Cándido concluye: ‘todo aquello estuvo muy bien, pero es hora de que cuidemos de nuestro jardín’. Ese metafórico jardín está formado por las acciones y actitudes de las personas, cuyos tesoros más preciados son el amor y el respeto. Tras muchas horas de reflexión, el joven aventurero se da cuenta de que la unión del amor y el respeto ha sido el objetivo principal de su búsqueda. Ahora le ha llegado el momento de cuidar de su jardín.

En lo referente a la producción, si tuviéramos que establecer alguna comparación con su anterior álbum de estudio, Snakes and Arrows (2007), podríamos decir que si bien aquel mantenía cierto equilibrio entre lo eléctrico y lo acústico, el último se inclina más hacia lo primero. Además, la producción, en ambos casos a cargo de Nick Raskulinecz, es en Clockwork Angels más cruda y orgánica y  menos pulida y pomposa como ocurría en Snakes and Arrows.

Debemos ser conscientes de que Rush no van a inventar nada nuevo. Simplemente, van a seguir editando una serie de álbumes de gran calidad, pero sus grandes obras son parte del pasado glorioso de la banda. No hay que negar su buen hacer en el disco, si bien esos altibajos le dejan al seguidor un sabor agridulce. De todas formas, muchos discos crecen en el oyente con el tiempo y, en este caso, el atractivo de la historia incluida puede provocar que todo aquel interesado se meta de lleno en el disco y saque lo mejor de él. Quizás sea el habitual caso de un álbum mejorable, pero en el que lo que es bueno es realmente bueno y, en algunos momentos, extraordinario. Muy pocas bandas envejecen como lo están haciendo Rush, que dan la sensación de que instrumentalmente mejoran con los años y tocan mejor, con más ganas, como si volvieran a su juventud.

Casi por descontado, la gran calidad y potencia de Rush en directo mejorará las nuevas canciones en el escenario. Lástima que en este país estemos condenados a la resignación de no poder apreciar ese espectáculo después de casi cuarenta años de existencia de la banda. Uno está planteándose seriamente en desplazarse el año que viene a algún rincón afortunado de Europa para disfrutar del directo de Rush.  Sin duda, sería una grandiosa aventura.

Puntuación: 7,5/10 Nota: 7,5

- Escucha gratis el single 'Headlong Flight':

  • Página oficial de Rush:

www.rush.com

Fernando MedinaFernando Medina
Junio 2012