Crítica del disco de Ozric Tentacles - 'Harmonic Mind' (2026)

Eterno resplandor de las mentes de esta ilustre y veterana banda

Ozric Tentacles - 'Harmonic Mind' (2026)
(18 septiembre 2026, Kscope Records)

Ozric Tentacles - Harmonic Mind

Nos llega una interesante novedad desde los cuarteles de la veterana banda británica OZRIC TENTACLES, su nuevo álbum de estudio. “Harmonic Mind” es su título y fue publicado tanto en CD como en vinilo por el sello Kscope el 18 de septiembre último… hace muy poco. El centro operativo actual de OZRIC TENTACLES consiste en Ed Wynne [guitarras, sintetizador, bajo y efectos] y Silas Neptune [sintetizadores, teclados y efectos]. También aparecen Pata Garvey (batería), Saskia Maxwell (flauta), Paul Hankin (percusión) y Corey Wallace (bajo en algunos temas). El personal íntegro es el habitual de las últimas giras perpetradas por estos maestros incombustibles del space-rock progresivo desde la década de los 80. Las grabaciones se realizaron en diversos estudios domésticos y la producción fue tomando forma en Escocia, Devon y Glastonbury. La masterización del material aquí incluido corrió a cargo de Silas (su debut en esta labor).

La díada inicial de “Harmonic Mind” está conformada por ‘Guardstones’ y ‘Space Platform’, estando a cargo de trazar y asentar los fundamentos primordiales del esquema de trabajo del álbum. La pieza inaugural comienza con una breve fanfarria cósmica de sintetizador que pronto abre paso a una secuencia armónica sintetizada; en base a ésta, se asienta un groove colectivo cuyas cadencias sistemáticas están muy bien perfiladas. Hay una intendidad implícita, mas su manifestación ostenta un sobrio señorío, algo que se basa en el empleo de recursos jazz-rockeros dentro del entramado sónico. Respecto a ‘Space Platform’, se trata de una expansión más exultante cuya exuberancia emana del hecho de que su ingeniería rítmica es sofisticada y diversa. Más allá de algún momento donde la guitarra sale al frente, son los ornamentos y oscilaciones de los sintetizadores quienes centran la fuerza de carácter de la pieza. El tercer tema del repertorio se titula precisamente ‘Harmonic Mind’ y es uno de los dos que duran cerca de 9 ¼ minutos. Dignifica apropiadamente el privilegio de su nombre desplegando un enfoque sofisticado y versátil para su enclave psicodélico, comenzando con una perfecta amalgama de lo acústico con lo cibernético en su sección inicial, la misma que va tanteando cómo habrá de gestarse el núcleo firme del groove central. Es sobre la frontera del tercer minuto que dicha forma logra cimentarse con un foco definitivo. A partir de aquí, el jam va enriqueciendo su paleta con impoluta fluidez, en camino del auge de la robustez rockera en el último tercio. ‘Malachite’ tiene también esta inclinación por lo frontalmente majestuoso, siendo su encuadre sonoro un poco más dado a generar espacios de talante etéreo, pero no renunciando a la extroversión cromática, sino dándole un aura más lírica y más grácil. A destacar el muy melódico solo de guitarra que emerge a mitad de camino, gestado con un pie en el jazz-fusion y otro en el preciosismo sinfónico. El flotante epílogo es un detalle muy fino. Tal vez hemos apreciado aquí los dos cénit decisivos del disco, pero bueno, es cuestión solamente de nuestro gusto personal.

Seguimos. ‘Tillamook’ es el otro tema que dura cerca de 9 ¼ minutos, caracterizándose por un nuevo énfasis en lo punzante y lo animado. Tras un etéreo prólogo, se asienta tempranamente un groove bastante marchoso. El vitalismo del solo de guitarra empuja al enclave global a organizar los ambientes y texturas con la musculatura oportuna para el animado espíritu reinante. Su vigor está impecablemente centrado y tiene suficiente consistencia como para dejar que se imponga otro solo de guitarra, más breve, antes del arribo del ensoñador epílogo. ‘Sumipad’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace con un renovador talante solemne, uno que se traduce en la remodelación del factor majestuoso que ya hemos apreciado en algunas piezas precedentes. Ahora se luce un esplendor palaciego donde el armazón convergente de los instrumentos no evoca un viaje o un vuelo, sino un momento de contemplación sedentaria. Hay algo de crepuscular en el esquema expresivo de esta composición que la hace muy idónea para cerrar el telón. Todo esto fue lo nuevo que se nos brinda desde los cuarteles de los veteranos OZRIC TENTACLES, un síntoma inequívoco del eterno resplandor que brota de su mente space-rockera. “Harmonic Mind” es la enésima muestra del tipo de ilustre magia musical que la gente de OZRIC TENTACLES, a través de todas sus etapas y formaciones, ha venido prodigando con la bandera del rock hecho arte, y es por eso que lo evaluamos como un ítem totalmente recomendable en cualquier buena fonoteca.

- Muestras de 'Harmonic Mind':


cesar inca mendoza

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