Crítica del disco de Ozric Tentacles - 'Technicians of the Sacred' (2015)

Un nuevo viaje a los lugares sagrados del space-rock progresivo

Ozric Tentacles - 'Technicians of the Sacred'
(11 mayo 2015, Snapper Music)

Ozric Tentacles - Technicians of the Sacred

La gente de OZRIC TENTACLES vuelve al ruedo con un nuevo trabajo fonográfico particularmente ambicioso: se trata del álbum doble “Technicians Of The Sacred”. Ed Wynne, la figura perpetua de la banda, ocupa sus roles usuales a la guitarra y el sintetizador, mientras que su esposa Brandi Wynne se hace cargo del bajo. Además, su hijo Silas, quien responde al nombre artístico de Silas Neptune, toca el sintetizador y algo de saz. La dupla de Balázs Szende (a la batería) y Paul Hankin (a las congas, bongós y otros implementos percusivos) aporta un sólido factor humano a los esquemas rítmicos exhibidos a lo largo de los dos volúmenes de “Technicians Of The Sacred”, en los cuales también se hacen notar los recursos cibernéticos. Publicado en mayo pasado por el sello Madfissh (sucursal de Snapper Music), es el primer álbum doble de los OZRIC TENTACLES desde aquel lejano y legendario “Erpland”, que data del año 1990. El grupo se ha tomado un tiempo de cuatro años desde que lanzó sucesivamente los álbumes “The Yumyum Tree” y “Paper Monkeys”. Desde su estudio ubicado en alguna montaña del estado de Colorado, el grupo ha estado revitalizando su enfoque masivamente electrónico del space-rock contemporáneo, pero con el gran incendio del año 2013, el trabajo con sus nuevas composiciones se debió demorar un poco más de lo previsto. Pues bueno, ahora que tenemos a este nuevo trabajo en nuestras manos, notamos un consistentemente reforzado modernismo musical en cuanto al peso de los sintetizadores dentro de los sucesivos enclaves sónicos: repasemos ahora los detalles de ambos volúmenes de “Technicians Of The Sacred” (adelantamos que el segundo es nuestro preferido).

‘The High Pass’ es la pieza a cargo de abrir el primer volumen y lo hace exhibiendo un colorido cautivador e intenso con una fastuosa espectacularidad. Al iniciarse las cosas con esos golpes de iniciales de platillos y esas inmensas capas sintetizadas al estilo del TANGERINE DREAM 79-80, el terreno está sólidamente asentado para que el ensamble se regodee en una magnificencia cósmica donde los teclados se apoderan de casi todo el encuadre integral…. hasta que en la sección final entra en acción la guitarra para ostentar una agilidad filuda, logrando así que el núcleo temático alcance un punto climático inapelable. ‘Butterfly Garden’ porta un vigor parecido al del primer tema pero el aspecto electrónico está aún más reforzado a fin de resaltar los matices orientales de la idea central de la pieza. Las imágenes de incansables aleteos de millares de pequeñas criaturas en un jardín donde las plantas y flores se agitan por causa de la brisa primaveral encuentra en esta maraña de sonidos el equivalente perfecto. Se engarza de inmediato el tercer tema, ‘Far Memory’, el cual le da un refrescante enfoque jazz-rockero al asunto merced al swing sobriamente sofisticado que arma la triada rítmica, aunque los aportes de los sintetizadores y la guitarra siguen siendo fieles al paradigma space-rockero que el grupo ha venido madurando desde inicios de los 90’s. Con la dupla de ‘Changa Masala’ y ‘Zingbong’, la banda vuelve a prodigarse en climas ágiles y texturas electrónicas de inspiración exótica, incluso incorporando algunos casuales pasajes motivados por el dub-reggae. En el caso particular de ‘Zingbong’, notamos una elaboración más exhaustiva del desarrollo temático y un talante un poco más pomposo; esto último ayuda bastante a asentar el terreno para el arribo de ‘Switchback’, la pieza más larga del primer volumen – dura casi 10 ¼ minutos – y también la que lo cierra. Lo que tenemos en ‘Switchback’ es un ejercicio consistente de grooves llamativos y bailables, muy a tono con el paradigma del STEVE HILLAGE de las dos últimas décadas y media (space-rock reconvertido en trance jazz-progresivo). En algunos momentos, el grupo trabaja unas síncopas más reposadas en base a los loops permanentes con el propósito de crear texturas envolventes a modo de variantes estructurales. La pieza dispone en sí misma de una arquitectura temática férrea pero el grupo se da buena mañana para mantener su vitalidad a lo largo del amplio margen de acción que se regala.

El segundo volumen se abre con ‘Epiphlioy’, tratándose de la pieza más extensa de toda esta obra con sus 11 ¾ minutos de duración. Dado que el saz ocupa un rol proficiente dentro del entramado instrumental, eso permite explorar el lado étnico con particular fruición, incluyendo el manejo de compases inusuales. También hay ciertos pasajes un tanto más agresivos en los que la dupla de batería-percusión y los guitarreos se conjugan a la hora de sostener la robustez expresiva del momento. Dicho sea de paso, en esta pieza encontramos uno de los mejores solos de Ed: en general, se instaura como un cénit inapelable del álbum. A continuación sigue ‘The Unusual Village’, el cual sigue explorando a fondo el modelo del krautrock electrónico a la par que abre espacios para algunas proyecciones enérgicas de la guitarra. Los samplers de teclado y guitarra incorporan ornamentos inspirados en el Medio Oriente. Tenemos aquí el matrimonio perfecto entre el TANGERINE DREAM de fines de los 80’s, el STEVE HILLAGE contemporáneo y el paradigma de TREY GUNN. ‘Smiling Potion’ comienza con un groove contenido, dando vueltas a un swing exótico que se deja arropar por masivas capas y adornos de sintetizadores. Más adelante, el swing se intensifica y abre paso a un esquema rítmico donde lo ritual y lo festivo se fusionan con total fluidez, generando así un clímax muy efectivo. ‘Rubbing Shoulders With The Absolute’ se explaya en una mezcla de dub-reggae y trance, lo cual hace que la banda vuelva a apelar a ciertos enfoques que habían sido predominantes en el primer volumen. Durando poco menos de 10 minutos, ‘Zenlike Creatures’ cierra el repertorio global exhibiendo una dinámica ágil en base a una idea central muy sencilla con claros ribetes del Extremo Oriente. Una vez más, tenemos que las bases, secuencias y ornamentos de los sintetizadores ocupan un rol absorbente, siendo así que la dupla rítmica – mostrando por enésima vez su gran ingenio y gran pulso – carga sobre sus espaldas la labor de gestar una calidez integral para el bloque instrumental en pleno. Siendo así que la vitalidad persistente de esta pieza se apoya en un compás inusual con tendencias jazz-fusionescas, la dinámica ágil que mencionamos hace un momento adquiere ribetes de sofisticada estilización. Teniendo en cuenta que su esplendor sónico no es tan ampuloso como el de ‘Epiphlioy’ ni tampoco ostenta una robustez rockera como otros temas precedentes, se puede decir que ‘Zenlike Creatures’ es un broche diseñado para instalar un epílogo con talante contemplativo.

Todo esto fue el repertorio de “Technicians Of The Sacred”, un disco diseñado para motivar matices refrescantes dentro de un paradigma compactamente delineado como es el de los OZRIC TENTACLES. Este grupo ya tiene un discurso centrado desde hace tres décadas, por lo que cada nuevo disco tendrá no la misión de abrir vías nuevas insospechadas de expresión sino crear nuevas capas de expansión sonora para dicho discurso. “Technicians Of The Sacred” resulta, por sobre todas las cosas, una obra bien lograda dentro del space-rock progresivo de nuestros tiempos.


- Escucha el disco 'Technicians of the Sacred':

The High Pass:

Epiphlioy:

Zenlike Creature:


firma cesar inca mendoza

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