Änglagård - 'Viljans Öga' (2012)

El retorno de un grandiosa mirada progresiva

Änglagård - 'Viljans Öga'
(29 junio 2012, Alvarsdotter Music)

Anglagard - Viljans Oga20 años después de ese momento sorpresivo y contundentemente relevante que supuso la publicación del disco debut de ÄNGLAGÅRD, este ensamble sueco volvió al mercado fonográfico en 2012 con “Viljans Öga”, un disco cuya lentísima gestación ha tomado varios años desde que el grupo volvió a tocar en festivales con el formato de quinteto (sin Tord Lindman): el consorcio de Mattias Olsson (batería, percusión y efectos de sonido), Johan Brand (bajo y pedales Taurus), Thomas Johnson (pianos, mellotrones y sintetizadores), Jonas Engdegård (guitarras) y Anna Holmgren (flauta, melódica y saxofón soprano) ha estado componiendo y desarrollando las nuevas ideas de manera muy sigilosa, dando como resultado un ambicioso catálogo de piezas de largo aliento (entre 12 y 16 ¼ minutos de duración), pródigas en esas atmósferas otoñales que alternan pasajes de explícita magnificencia y otros de contemplativa solemnidad de acuerdo a parámetros que la banda convirtió en “marca de fábrica” desde el inicio. La tónica general de “Viljans Öga” está en consonancia con el aura de “Epilog”, pero con una dosis más constreñida de densidad en los explayamientos del repertorio. Todo esto es lo que se ha venido cocinando en los cuarteles de esta banda que se ha mantenido activa de forma demasiado inconstante desde su retorno a los escenarios en 2003 (incluyendo actuaciones en las ediciones de los festivales NEARFest y Crescendo, además de eventos en otros lugares de Francia, Alemania y su natal Suecia).

El inicio del primer tema, ‘Ur Vilande’, se ubica dentro de un lirismo sereno enmarcado dentro de un esquema pastoral, lirismo que se desarrolla en un refinado desarrollo temático en el que la flauta ocupa un rol protagónico dentro de la arquitectura grupal, completada por guitarras acústicas y suaves intervenciones de los teclados, percusiones y bajo. Eso sí, hay retazos que dejan entrever la latencia de una densidad emocional, y esto prepara al oyente para lo que parece la inminente irrupción de una sonoridad fastuosa. ¡Voilá!, una vez emergido este momentum en la frontera del cuarto minuto, el grupo está preparado para dejarse guiar por sus musas retro-progresivas, desplegando un ingenio vitalista sin recurrir a sobredimensionamientos. En efecto, los recovecos de los ampulosos motivos se encuadran en una sobria y muy cuidada ingeniería melódica, aunque no falta ocasión para desarrollar algún que otro pasaje donde se arman tensiones a lo YES de la etapa “Relayer”. El segundo tema, titulado ‘Sorgmantel’, porta un encuadre temático más dado a la priorización de dinámicas sueltas, una vitalidad que se impulsa a partir de intensos esquemas rítmicos y celebraciones varias de los potenciales coloridos que pueden emerger de la flauta, la guitarra y los teclados. Las consabidas referencias al KING CRIMSON de los 70s, el GENESIS 70-72, más los clásicos referentes escandinavos de TRETTIOÅRIGA KRIGET y RAGNARÖK están a la orden del día. Algunos de los mejores solos de Engdegård se hallan, según lo percibimos, en esta pieza.

‘Snårdom’, a la sazón la pieza más extensa del álbum, tiene un efectivo comienzo impetuoso, incluso travieso, donde se conjugan las herencias de SAMLA MAMMAS MANNA, ZAPPA, YES y el KING CRIMSON de la etapa “Lizard”. Más adelante, la banda explora atmósferas mucho más reposadas, valiéndose de envolventes desarrollos líricos en lo que la serenidad y la melancolía se imponen como emociones predominantes. Poco antes de la barrera del 13er minuto se arma un crescendo que prepara el camino para un hermoso epílogo fastuoso, ceñido al estereotipo del retro-prog escandinavo (muchas afinidades con el ideario de WHITE WILLOW, por poner el primer ejemplo correlativo que se nos viene a la cabeza). Los últimos 13 minutos y pico del disco están ocupados por ‘Längtans Klocka’, pieza que comienza enrostrándonos una atmósfera solemne repleta de vibraciones nebulosas, pero pronto la electricidad se impone para llevar la solemnidad hacia senderos de robustez de carácter, siempre bajo las pautas de sofisticación y variantes sorpresivas propias de la tradición sinfónica. Cabe una mención especial para la sección circense, la cual porta una cierta aureola entre tétrica y patética – un momento de tensión emocional bastante motivador –, además de condicionar el carácter urgente de la breve coda.

Hay novedades interesantes y sorprendentes en los cuarteles del ensamble progresivo sueco ÄNGLAGÅRD: resulta que se han incorporado el baterista/percusionista Erik Hammarström y el teclista Linus Kåse… ¡y además ha regresado el miembro fundador Tord Lindman! Este último había estado a cargo de la 2da guitarra y la voz en los dos primeros discos de la banda, mientras que los dos miembros estrictamente nuevos son elementos esenciales de BRIGHTEYE BRISON, dándose ahora la ocasión para que gocen de un espacio adicional para su creatividad. El remodelado ensamble ya está escribiendo y ensayando nuevo material, además de tener planes para tocar en vivo en 2013: de hecho, el grupo ha sido invitado a tocar en Japón, además de la capital sueca de Estocolmo en los primeros meses del próximo año. En fin, todo esto quiere decir que Jonas Engdegård, Mattias Olsson y Thomas Johnson ya no operan desde esta entidad donde ellos jugaron sus roles tremendamente cruciales, e incluso cabe notar que el último de ellos era reemplazado en las actuaciones en vivo por David Lundberg. “Viljans Öga” queda, pues, como testimonio de un renacer y testamento de una etapa de ÄNGLAGÅRD – ¡gracias por la música, maestros!

Nota: 9/10 Nota: 9

- Muestras de 'Viljans Öga':

Snårdom:

http://www.youtube.com/watch?v=aPjOaFfw6-c

Sorgmantel [en vivo]:

  • Más críticas del autor en:

http://autopoietican.blogspot.com

Cesar Inca MendozaCesar Inca Mendoza
Octubre 2012