Crónica del concierto de Dream Theater en Madrid (3 noviembre 2007)

Avalancha dreamtheateriana en el 'Palacio de los sueños'

Crónica del concierto de Dream Theater en Madrid
Fecha: 3 noviembre 2007, 21:30 h.
Lugar: Palacio de los Deportes
Teloneros: Symphony X

Dos horas de escucha de unos mitos vivientes como son Dream Theater se hacen irremediablemente cortas y máxime cuando cada año que pasa ostentan un sublime nivel interpretativo mayor. Crecen y crecen, entre miles de encontrados comentarios sobre sus tendencias musicales. Pero más allá del debate sobre su ‘doble estilo’ progresivo y metalero, tanto unos como otros pudieron quedar más que satisfechos de otro inolvidable show del quinteto neoyorquino por España, que no puede quejarse de sus visitas. Es difícil convencer en la medida que ellos lo hacen, y de nuevo lo consiguieron esta otoñal pero cálida noche madrileña en la que el Teatro de los Sueños convirtió el Palacio de los Deportes en un palacio para soñar y no despertar jamás...

No vamos a ponernos en plan mitómano, pero es cierto que ha sido una de las experiencias más intensas que se pueden disfrutar en la vida, al menos desde el campo profesional y artístico. Lo que más impresiona de Dream Theater es su presencia, medio estelar medio mundana, entre la sencillez y un aura especial para la leyenda.

Los prolegómenos se hicieron larguísimos. Hay que contar las anécdotas que deparan un concierto como éste en un gran escenario como es el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid. Desde las 17:00 horas las colas ya eran abismales y a las 18:00 parecía un concierto de los Rolling o algo similar. Esto es lo primero que hay que destacar. Dream Theater han dejado de ser un grupo de minorías para pasar al ‘star-system’ del rock. Todo lo que rodea a este quinteto es estelar y la organización así lo dejaba claro. Para un periodista como fue mi caso fue una experiencia genial pero al mismo tiempo frustrante, puesto que llegar a ellos se hace imposible.

Tengo que decir en representación de la gente, que es al fin y al cabo quien encumbra a un grupo y le da de comer comprando sus discos, DVD y yendo a sus conciertos, que no son formas de tratar a las personas. Colas abismales dos horas antes de la apertura de puertas, sin poder consumir bebidas -alcohólicas, de acuerdo, pero bebidas al fin y al cabo- puesto que la presencia policial era abundante y muy rigurosa con las ordenanzas municipales. Precios abusivos tanto fuera como dentro del Palacio y demasiado tiempo de espera: el concierto comenzaba con los teloneros Symphony X a las 20:30.

He de agradecer desde aquí a la promotora del concierto, y en especial a Ana Laballo, por la gran labor con la prensa allí presente, muy especializada y bastante representativa de lo que es el éxito de Dream Theater. Por cierto, estupenda la gente que en la cola no miraba con malos ojos a los profesionales que, como yo, nos ahorramos unas buenas colas. Aunque, todo hay que decirlo, que servidor guardó la cola junto a unos amigos para poder entrar y ver el ambiente interior mientras se hacía la hora del pase para los periodistas (20:15).

Otra cosa que hay que destacar es que el formato elegido por la promotora o el grupo no me convenció. Para ver a Dream Theater da gusto disfrutar de sus conciertos de formato de 3 horas, como fue al que asistí hace un tiempo en La Riviera. Ahora los neoyorquinos se hacen rodear de teloneros para restar un tiempo memorable para disfrutar de su música. Todo estuvo muy medido y se conocía horas antes del comienzo del show: 45 minutos justos para Symphony X y 2 horas exactas para DT. Qué poco tiempo, qué lástima.

Actuación de Symphony X

El show comenzó pues con un mini concierto de los Symphony X, que cierto es que no son nada de mi agrado. Tengo que decir a favor de ellos que suenan mucho mejor en directo y que ganan considerablemente respecto a sus trabajos en estudio. Hicieron las delicias a numerosísimos incondicionales con temas clásicos y lógica dedicación a su último álbum, ‘Paradise Lost’ (2007).

Aunque lo que más destacó de su actuación fue el trabajo ‘dramático’ de su vocalista, Russell Allen, un auténtico show-man. Gustó mucho sus movimientos, sus detalles hacia la grada y el espectáculo que se marcó chapurreando español: comenzó a bromear con que un día antes estuvieron en Barcelona -todo esto con un castellano rudimentario pero comprensible- y que le gustaba la ciudad. La gente comenzó a silbar -odiosas las rivalidades entre ciudades en la España de hoy en día: patético- y como todo estaba preparado, Allen dijo en seguida que “ok”, mejor Madrid. Y animó al Real Madrid y dejó caer algo de “puto Barça”. No sin antes bromear también con una espectadora, a la que preguntó su nombre (Maria se llamaba la afortunada) y a partir de ahí la banda realizó una improvisación con letra dedicada a la espectadora Maria.

Gustó el humor y la intensidad de su corta actuación, aunque el sonido fue patético y la distorsión era terrible para los oídos. Y ahora venía lo mejor…

Comienza el 'teatro de los sueños' en el Palacio

Nos avisaron que bajáramos corriendo al pase fotográfico porque iban a salir las verdaderas estrellas de la noche: Dream Theater. La espera de unos 5-10 minutos se hizo larga pero mereció la pena. Vimos colocar los últimos detalles del escenario, hormigas incluidas, y la entrada a pista de los ‘toreros’. El primero, un simpático John Petrucci, y después poco a poco el resto del quinteto.

Llamó la atención la versión minimizada de la batería de Portnoy, muy bien decorada con la señal de tráfico que aparece en la iconografía que rodea a su último y aclamado álbum ‘Systematic Chaos’ (junio 2007). Todos ellos visten con normalidad, sin estrafalarios atuendos y no se rodean de lujos de ningún tipo. La parte negativa de ello es que se vio una escenografía algo pobre, con la única decoración de las pequeñas hormigas de cartón piedra en primera línea del escenario, la mencionada señal de tráfico y una pantalla de vídeo que ya han popularizado en los últimos años.

Su inicio fue una evidente declaración de intenciones: al público es español le gusta más su vertiente metalera que progresiva. Sí, es cierto, España no es un punto de referencia para las giras de los artistas del progresivo: Rush jamás ha visitado este país, por ejemplo. Y grupos de la talla de Porcupine Tree Arena tienen que actuar en pequeñas salas donde a diario tocan auténticos desconocidos. Lo digo porque así lo he vivido.

Dream Theater ya no es un grupo, insisto, de minorías. En el último lustro se han convertido en un referente para otros grupos y poco a poco empieza a ser un grupo de masas. Al Palacio de los Deportes fueron más de 5.000 espectadores -soy malo para calcular esto, pero más o menos así era- y el ambiente fue genial. Pero todo esto venía a cuento para señalar que en España claramente se impone el público que busca en ellos su lado más heavy, metalero y del sonido más duro.

La primera canción que se corresponde a esa ‘declaración de intenciones’ fue la nueva ‘Constant Motion’, muy contundente y poco propia de su discografía. Pero así es la vida, así son los nuevos tiempos. Durante esta canción y la segunda, la maravillosa ‘Strange Dejà Vu’, los fotógrafos y la prensa en su conjunto pudimos estar a escasos metros de ellos. Cuando se acercaban al borde del escenario la distancia era mínima y podemos asegurar que todos ellos son muy pero que muy GRANDES. En todos los sentidos, sí... iba con segundas.

Ya alejados del foso pero muy bien tratados por la organización, fuimos reubicados en un lateral a media altura y pudimos disfrutar de un buen sonido. Ahí la diferencia con el tratamiento técnico de los Symphony X. Los DT regalaron mucho los oídos a base de solos y virtuosismo y entre casi todas las canciones metieron interpretaciones en solitario o lucidas de uno de sus componentes entre el acompañamiento del resto.

Tuvieron tiempo para recorrer casi toda su discografía, pero se hizo tan corto su concierto de dos horas que tan sólo tocaron temas de 7 de sus 9 discos aunque destacaron las interpretaciones de los álbumes ‘Images and Words’ (1992), ‘Scenes From a Memory’ (1999) y del reciente ‘Systematic Chaos’.

Sorprendió escuchar ‘Blind Faith’, ‘una más’ entre sus cientos de composiciones, y gustó la versión alargada y majestuosa del clásico ‘Surrounded’, de su segundo LP. En ella introdujeron estupendos solos de Rudess y de Petrucci, al tiempo que colaron para sorpresa de muchos la parte final de ‘Sugar Mice’, de Marillion, uno de sus referentes musicales más claros. Maravilloso guiño a los tiempos de Fish que gustó a los más ‘progs’ de los asistentes. Y tan bien interpretada que uno no sabe si decir que superaron incluso a estos genios algo anteriores a ellos. Otra cosa que destacó fueron los duetos entre Petrucci y Rudess: el primero con su guitarra eléctrica y el segundo con un teclado con forma de guitarra que se lío al hombro para acercarse a John y tocar juntos. Lo hicieron otras dos veces más tarde y LaBrie bromeó ensalzando a los dos por los solos que se hicieron.

El repertorio fue exactamente el mismo que el ofrecido en Badalona un día antes, en el Palau Olimpia. Incluso con el mismo orden. Es lo único que se puede reprochar a estos grandes del rock, que el repertorio o set list no convenció. Al menos desde mi punto de vista. A la mitad del show comenzaron a ofrecer toda su carga metalera con el super-pantheroso ‘The Dark Eternal Night’, muy vitoreado y la gótica ‘Forsaken’,ambas de este último trabajo y que gustaron mucho al público. Por cierto que el acompañamiento ‘multimedia’ con un videoclip en la pantalla, donde aparecen los cinco integrantes del grupo caricaturizados en una especie de dibujos animados manga, encantó a todos. Muy original. El argumento era muy simple pero efectista: los cinco, con superpoderes derivados de sus instrumentos, combatían a una bestia demoníaca de inmensas dimensiones.

En el tramo final volvieron a sus viejos tiempos con una prodigiosa versión de ‘Take the Time’, donde Petrucci fue el showman en este caso, con solo de batería y escupitajos a la cámara, ya que en la pantalla también salían los primeros planos de los músicos en momentos destacados de sus interpretaciones. Luego llegó el apagón de luces, mecheros al cielo y momentazo, como diría Boris, para el tema pastelazo de los DT: ‘The Spirit Carries On’. Muy coreado y sentido por los más de 5.000 fans de estos magos de los instrumentos.

Y la despedida antes del bonus corrió a cargo de la primera y segunda parte de la suite ‘In the Presence of the Enemies’, tocadas conjuntamente. Más tarde llegó el clásico de la falsa despedida y los Dream Theater ofrecieron un ‘medley’ de grandes éxitos aunque con extrañas elecciones.

Dicho medley incluía extractos de canciones como la maravillosa ‘Trial of Tears’, ‘One Last Time’ ‘Learning to Live’, ésta última muy breve. Para acabar, ‘In the Name of God’ en una versión muy cañera, con la sección rítmica muy marcada y una toque ‘techno’ de Rudess antes del último estribillo. Para despedirse, el tramo final de la suite‘Octavarium’, que gustó y mucho.

No hace falta decir que tocaron todos de ‘10’, destacando Petrucci de nuevo con unos solos de ensueño e inalcanzables por tantos y tantos profesionales de las 6 cuerdas. LaBrie, que tan criticado es por los fans y considerado como el miembro sobrante, estuvo genial en todo momento. Parece que cada año canta mejor y tiene mejores condiciones para interpretar estas difíciles composiciones. Myung y Rudess, algo más tímidos que en otras ocasiones. Y Portnoy, majestuoso, como siempre, hace temblar un Palacio entero con su batería.

La despedida en el escenario tras este conciertazo, que se hizo muy corto, fue sentida y agradecida. Se nota que se les quiere y se les adora. Cada uno fue aclamado sin necesidad de que nadie, tradicionalmente el vocalista, tuviera que presentarles. Son estrellas y no necesitan presentación. Mucho humor a la hora del adiós, con las hormigas de cartón piedra posando en una ‘alineación’ mágica. Portnoy, enfundado con la camiseta de la Selección española de fútbol, fue el más aplaudido y encumbrado. Muy simpáticos y cercanos. Gracias por otro show inolvidable, DT.

Set list del concierto:

Madrid, 3 de noviembre 2007
Hora de comienzo: 21.35. Dos horas exactas de duración.

1. Constant Motion
2. Strange Dejà Vu
3. Blind Faith
4. Surrounded + solos
5. The Dark Eternal Night
6. Forsaken
7. Take the Time
8. The Spirit Carries On
9. In the Presence of the Enemies Pt.1
10. In the Presence of the Enemies Pt.2

+++ Bonus +++
11. Medley
- Trial of Tears
- One Last Time
- Learning to Live
- In the Name of God
- Octavarium (final)