Bill Bruford - 'One of a Kind' (1979)

 Crítica de: Bill Bruford - 'One of a Kind' (1979)
Autor: César Mendoza
Calificación: - 

 BRUFORD: “One of a Kind”   (1979)

Temas
1. Hell's Bells
2. One of a Kind (Part 1)
3. One of a Kind (Part 2)
4. Travels with Myself - and Someone Else
5. Fainting in Coils
6. Five G
7. The Abingdon Chasp
8. Forever until Sunday
9. The Sahara of Snow (Part 1)
10. The Sahara of Snow (Part 2)

Integrantes
- Bill Bruford: batería, percusión, parloteo
- Jeff Berlin: bajos, voz
- Dave Stewart: teclados
- Allan Holdsworth: guitarras
Colaboradores – Sam Alder y Anthea Norman-Taylor (parloteo)

En el tiempo en que Bill Bruford editó éste, su segundo trabajo  solista, ya  había gozado de espacio para desarrollar su propia voz dentro del  terreno  del jazz-rock, un terreno al cual siempre había querido dedicarse a  tiempo  completo. Pero además, teniendo en cuenta que la experiencia con UK  estaba  reciente, no debería extrañarnos el hecho de que Bruford quisiera darle  un  espacio más amplio a sonoridades propiamente progresivas dentro de su  línea  jazzera en comparación con su excelente disco debut “Feels Good to Me”. 

El  poderoso tema de entrada ‘Hell’s Bells’, compuesto al alimón por  Stewart y  Alan Gowen, ofrece un esplendor cautivante de entrada con esas  majestuosas  frases y cortinas de teclado que van liderando las vías de expansión  del  motivo central. La gestación de ‘The Sahara of Snow’ también tiene una  profunda raíz progresiva, y ello se debe a que es una composición de  Bruford  y Eddie Jobson que data de los primeros tiempos de UK (incluso hay un  bootleg en el cual el cuarteto primigenio del susodicho grupo ejecuta  este  temazo). Sobre esta pieza volveremos más adelante. 

Tras el llamativo tema de entrada, viene la pieza homónima, dividida en  dos  partes. Continuando con la vena fusión con coqueteos de obvia tendencia  Canterbury, Bruford instala una sólida base rítmica que transmite  jovialidad: la presencia del vibráfono para simultáneamente ayudar a  cimentar la base rítmica y complementar varios fraseos de guitarra  ayuda  ciertamente a reforzar la jovialidad de la pieza. Más adelante, en la  segunda parte, emergen algunas improvisaciones enmarcadas dentro de un  encuadre bien definido de elegancia: con todo, Holdsworth no puede con  su  genio y destaca como protagonista del ensamble al exhibir sus típicas  dosis  de fraseos entrecortados y llenos de espíritu libre. Luego sigue el  clímax  jazzero con ‘Travels with Myself - and Someone Else’, una pieza con  predominante acento lírico tanto en los momentos más relajados como en  los  más extrovertidos. Si esto suena en teoría similar a las líneas de  trabajo  creadas por bandas como National Health y Gilgamesh, pasemos al  siguiente  tema ‘Fainting in Coils’ para que esta impresión se confirme con  creces, una  pieza dinámica y estilizada que resulta muy emparentada con la  vertiente más  patentemente fusionesca del Canterbury.

El trabajo de orquestaciones de  teclado de parte de Stewart resulta vital para imponer un sello de  magnífica  majestuosidad a la pieza. Menos majestuoso y más grácil es ‘Five G’, un  impresionante ejercicio de precisión e interacción en el que Berlin  asume un  poco de protagonismo con su pulcro manejo de complejas líneas de bajo.  Con  todo, los solos expandidos de Holdsworth vuelven a ocupar un rol  imponente a  la hora de explotar las cadencias implícitas en la interacción creada  entre  la dupla rítmica y los juegos armónicos de teclado. No quiero pasar por  alto  el impresionante solo de teclado que se manda Stewart antes de que  Holdsworth haga lo propio - breve pero infinitamente intenso.  Con ‘The Abingdon Chasp’, la única composición ofrecida por Holdsworth  para  este disco, el asunto se vuelve más ceremonioso, aunque mantiene en  buena  parte la aureola de gracilidad que había llenado los pasajes más  intensos  del repertorio precedente.

Se trata de una pieza muy al estilo de los  discos  solistas de Holdsworth, jugando con improvisaciones inteligentemente  dosificadas sobre una base compositiva básica, dejada a “medio  desarrollar”  aposta. ‘Forever until Sunday’ es una pieza sobria y evocativa cuya  función  principal parece ser la de preludio a la amalgama sonora que pronto  vendrá  encapsulada en ‘The Sahara of Snow’. La primera parte de ‘The  Sahara...’  alterna interludios de cariz cósmico con un motivo pegadizo en 7/8,  mientras  que la segunda se basa en la constante espiral de un motivo cadencioso,  sostenido sobre un juego sincopado de batería y piano e impulsado hacia  dimensiones de peculiar intensidad por los solos de guitarra. Un final  redondo para un disco excelente – “One of a Kind” es, sin duda, una de  las  obras maestras del maestro Bill Bruford.  

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Texto de César Mendoza en La  Caja de Música