Citizen Cain - 'Skies Darken' (2012)

Una nueva alba para Citizen Cain y sus cielos oscurecidos

Toca referirnos a una banda muy especial para el desarrollo del rock progresivo sinfónico moderno desde los 90s en adelante: CITIZEN CAIN. Definir a CITIZEN CAIN invita a la siguiente paradoja: es uno de los veteranos indiscutibles (aunque de los menos difundidos) de la vertiente neo-progresiva surgida a inicios de los 80s, siendo así que cuando recién pudieron registrar oficialmente un disco de estudio a inicios de los 90s, se notaba que se estaba plasmando un discurso genuino en él; por otra parte, este grupo se mantiene claramente apartado de muchos de los estándares habitualmente asociados a la vertiente en cuestión, pues presenta composiciones y arquitecturas rítmicas peculiarmente complejas, ambientes más densos y una especial preferencia por ambientes sombríos. Esto último se destacó como un factor importante desde el tercer disco, titulado “Raising The Stones”, solo para ser reforzado unos años después en “Playing Dead”… y, ahora en 2012, en “Skies Darken”, disco donde el grupo sigue explorando estas sendas con soltura, vigor e ingenio. El trío de Cyrus (bajo, voz y letras), Stewart Bell (teclados, batería y programaciones) y Phil Allen (guitarras y coros) ha vuelto a gestar en “Skies Darken” un disco impresionante y sumamente efectivo para el perpetuo sueño de seguir haciendo música progresiva sinfónica con una actitud renovadora y valiente. El hecho de que la mitad del repertorio consista de temas que superan los 11 minutos de duración es evidencia de que el grupo se sigue sintiendo bastante cómodo con este tipo de empresas sónicas. Dicho sea de paso, es la primera vez que una alineación de CITIZEN CAIN graba dos discos seguidos, y en este caso hay mérito más grande porque hay una distancia de 10 años entre ambos. Las letras de Cyrus siguen estando enmarcadas dentro de la imaginería apocalíptica de un Milton y la espiritualidad holística de un Coleridge, más algunos guiños a los afanes delirantes de la poética surrealista y una actitud de permanente crítica al mundo moderno. Bueno, vayamos ahora a los detalles musicales del repertorio de “Skies Darken”.

Durando poco menos de 5 minutos, ‘The Charnal House’ abre el álbum comenzando con un electrizante motivo introductorio donde la muscularidad rockera frontalmente desplegada fluye cual lava a través de los recovecos temáticos: a partir de allí, se da una alternancia entre secciones lentas cantadas, marcadas ellas por una espiritualidad ceremoniosa, y reconstrucciones expansivas del pasaje introductorio. Los coqueteos con los estándares del prog-metal en estos pasajes extrovertidos se hacen a plena luz del día, pero el grupo mantiene un esquema sonoro propio, y por tanto, ajeno a clichés endurecidos que otros han venido empleando en los últimos años. ‘The Long Sleep’ se engarza con el tema de apertura comenzando con un replanteamiento del factor ceremonioso del mismo a través de una vibración claroscura, algo muy acomodado al estilo vocal de Cyrus. Durando más de 12 minutos, ‘The Long Sleep’ cuenta con espacio de sobra para incorporar inagotables ilaciones de contrastantes variantes temáticas, rítmicas y ambientales… ¡y lo hace sin empacho! Contamos con una sección lenta donde el bloque instrumental se basa en los desarrollos armónicos del piano para elaborar un clima lírico ligeramente robusto; también contamos con interludios instrumentales donde los desarrollos melódicos se tornan filudos o épicos con un toque barroco; finalmente, el epílogo consiste en una serie de recitación y arreglo coral sustentada sobre un esquema gótico, el mismo que crea eficazmente el aura de sortilegio que se pretende para este específico momento. Siendo la pieza más breve del álbum, ‘Spiders In Undergrowth’ sirve, bajo la guía del piano, como un puente entre la ensoñadora bruma con que culminó la canción precedente y la implacable magnificencia que se nos tiene reservada en el siguiente tema – ‘The Hunting Of Johnny Eue / Trapped By Candlelight’. A través de un espacio de 12 minutos, dicha canción nos brinda un ejercicio de bien sostenida solidez rockera que sirve de magnífico soporte para las ambiciosas ilaciones temáticas y los complejos esquemas rítmicos que van y vienen con una magnificencia tan imponente como absorbente. Este tema en particular hereda bastante de la majestuosidad grisácea de piezas como ‘Wandering In Darkness’ y ‘Children Of Fire’, ítems cruciales de “Playing Dead”.

Tan épico como el anterior, ‘Coming Down / The Fountains Of Sand / Delivered Up For Tea / Death And Rebirth’ da más preeminencia a la construcción de climas lánguidos, como dejando que la faceta reflexiva de la cosmovisión de Cyrus se haga notar más en su canto de tal manera que éste no quede envuelto en una instrumentación más explícitamente robusta. Esta ocasión sirve para que Citizen Cain revise algunos estándares sónicos ya utilizados en “Somewhere But Yesterday”, el disco en el que el grupo decidió cerrar con broche de oro su faceta Genesiana. Pero a pesar de estas revisiones ocasionales, la pieza sigue portando esa agilidad sombría propia de “Playing Dead”: de hecho, cuando se dan derivaciones hacia pasajes frenéticos, el asunto se pone al nivel del motivo introductorio del primer tema y las exaltaciones climáticas de ‘The Hunting Of Johnny Eue / Trapped By Candlelight’. El motivo final suena a una especie de cruza entre PULSAR y WHITE WILLOW: etéreo pero con un extraño punche, místico pero no desde una trascendencia luminosa sino desde un misterio opresivamente nebuloso, algo que se realza debidamente en el soliloquio y un nuevo arreglo coral. Este proceso de sinergia con ‘The Long Sleep’ no termina aquí, pues el siguiente tema, ‘Do We Walk In The World?’ también se desarrolla sobre una base de piano, recreando así una suerte de paralelo con ‘Spiders In Undergrowth’, aunque cabe matizar que ‘Do We Walk In The World?’ llega a mayores niveles de complejidad merced a la inserción de un reprise de un motivo de ‘The Long Sleep’ en su pasaje final. Hilado con este tema, ‘Lost In Lonely Ghosts’ emerge para cerrar el disco con un vibrante esplendor que aporta una inmensa coherencia al círculo a punto de ser cerrado. La pieza se mueve grácilmente a través de la alternancia entre pasajes filudos e introvertidos, incluyendo algunos riffs y melodías que había hecho acto de presencia en algunas de las suites previas. El final épico es impactante en su explosividad emocional, incluyendo como factor sorpresa un susurro de despedida de Cyrus mientras las últimas escalas de piano terminan de desvanecerse en el aire.

Han pasado 10 años desde su último trabajo y ya van 20 desde la edición de su primer álbum oficial, “Serpents In Camouflage”… y tanto la espera de parte de los conocedores de CITIZEN CAIN como la trayectoria de creatividad progresiva desarrollada por la banda en sí han dado nuevos frutos magníficos en “Skies Darken”, un disco capaz de seguir sosteniendo el posicionamiento de este grupo como una de las fuerzas más peculiares de la historia del rock progresivo de los últimos dos decenios.

Nota: 9/10 Nota: 9

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Cesar Inca MendozaCesar Inca Mendoza
Mayo 2012