Crítica del disco de Anthony Phillips - 'Strings of Light' (2019)

El eterno fulgor de las cuerdas de una guitarra (o varias)

Anthony Phillips - 'Strings of Light' (2019)
(25 de octubre de 2019, Esoteric Antenna/Cherry Red Records)

Anthony Phillips - Strings Of Light

Hoy tenemos la excelente (y un tanto tardía) ocasión de apreciar el más reciente trabajo fonográfico del maestro británico ANTHONY PHILLIPS, el cual se titula “Strings Of Light” y fue publicado por el sello Esoteric Antenna el 25 de octubre del pasado año 2019. Fue uno de los lanzamientos más esperados del año debido a que siempre despierta expectativas un nuevo disco o una nueva gira de un exintegrante de la legendaria y significativa banda GENESIS. Si por una parte, el buen STEVE HACKETT ya nos está empezando a aburrir un poco repitiendo esquemas de trabajo en sus cuatro últimos discos rockeros – aunque se agradece que preserve su actitud ecléctica en los mismos – y haciendo redundantes tributos ad nauseam a GENESIS, por otra parte, TONY BANKS se lució a lo grande con su tercer disco de música de cámara “Five”. Pues bien, centrándonos ahora en el caso de ANTHONY PHILLIPS, él hizo una extensa labor de exploraciones sonoras con un arsenal de guitarras acústicas, tan extensa que este disco debió publicarse en formato de CD doble y un DVD acompañante. Recordemos que “Private Parts & Pieces V - Twelve”, del año 1985, está grabado exclusivamente con una guitarra acústica de 12 cuerdas, pero ahora tenemos una lista más amplia de ítems donde se incluyen guitarras de 6, 12 y 16 cuerdas, guitarras clásicas, una guitarina (variante andina de la guitarra española), y alguna minúscula intervención de la guitarra Fender Stratocaster en uno de los temas contenidos en el segundo volumen. También se lució a lo grande el maestro PHILLIPS. Todas las piezas de “Strings Of Light” son de reciente creación (entre los años 2017 y 2019) salvo dos, que son mucho más viejas (sus esbozos originarios datan de 1971, ni más ni menos).

El primer volumen comienza con la dupla de ‘Jour De Fête’ y ‘Diamond Meadows’. Cuales expresiones musicales de calmas corrientes fluviales y suaves lloviznas de primavera, ambas piezas flotan en el aire con una cautivadora magia evocadora. En el caso de ‘Jour De Fête’, tenemos un ejercicio de atmósferas alegres que se agitan con sobria soltura a través de una colorida gracilidad. Por su parte, ‘Diamond Meadows’ se mueve por un sendero un poco más introspectivo, pero la majestuosidad intrínseca e insoslayable de las cuerdas de la guitarra son acentuadas con diligente y pulcra energía por el maestro PHILLIPS, lo cual se traduce en un efluvio de tonalidades expresionistas. Poco a poco, éstas van desarrollando un incremento de la energía sonora hasta llegar a la sección epilogar, que es cuando las cosas se van calmando hasta signar el reposo total. Una gran manera de iniciar el álbum. La tercera pieza, titulada ‘Caprice In Three’, es la primera donde la guitarra de nailon ejerce un rol protagónico, y eso se repetirá de inmediato con ‘Castle Ruins’. La primera de estas piezas mencionadas, tal como se indica en sus título, es una composición académica en 3/4 que se nutre del legado barroco. Podemos imaginar a un HAENDEL remodelado por la faceta más serena de BACH mientras se realzan fehacientemente los aires cortesanos que atraviesan a la pieza de cabo a rabo. En cuanto a ‘Castle Ruins’, ella ostenta una aureola más ceremoniosa a través de su talante más reposado, al modo de un ANDRÉS SEGOVIA*. PHILLIPS siempre se ha sentido tremendamente cómodo en el terreno académico y con todos sus años encima no ha perdido un milímetro de su sensibilidad creativa dentro de este esquema de trabajo. Cuando llega el turno de ‘Mermaids And Wine Maidens’, el buen ANTHONY inspecciona un poco en su faceta reflexiva sin dejar de utilizar recursos de grácil colorido para las secuencias de escalas desde donde se apuntala el cuerpo central. Con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración, ‘Winter Lights’ se erige como la pieza más extensa de este volumen, y bien puede ser considerada como la cúspide del mismo. Su sólida y fluida combinación de pasajes evocativos con otros más notablemente vivaces se articula a partir de un impulso creativo sostenido sobre el legado del tema inmediatamente precedente, algo sobre el cual PHILLIPS edifica eficaces recursos de magnificencia sónica. Como dijimos antes, un genuino cénit para el primer volumen.

Anthony Phillips

‘Song For Andy’ combina la aureola introspectiva del tema #2 con la sobria gracilidad del tema #5. Bajo el hermoso título de ‘Pilgrimage Of Grace’ se despliega una pieza que cumple con la función de ahondar fehacientemente en la faceta melancólica de PHILLIPS, mientras que ‘Skies Crying’ tiene la función de revitalizar el potencial de ágil y sofisticado colorido que es tan propio de la guitarra de 12 cuerdas. Hay un aire otoñal en esta pieza que se siente dinámico: la imagen de la caída intrépida de las gotas de lluvia como portadora de una suerte de vigor para un día cubierto por las nubes donde dicha lluvia nace. Otro punto alto de este volumen 1 cuyos diez últimos minutos están ocupados por la tríada de ‘Mouse Trip’*, ‘Restless Heart’ y ‘Still Rain’. Dicha tríada empieza con un aire travieso, sigue con un espíritu focalizadamente sereno, y termina con un carácter reservado y misterioso. Tras disfrutar de los temas por los que hemos transitado hasta ahora, los cuales son de por sí suficientes para hablar de una obra musical completa y cohesiva, nos tomamos un pequeño momento de reposo antes de abordar el segundo volumen de “Strings Of Light”. Éste comienza con la miniatura ‘Into The Void’ (dura poco más de un cuarto de minuto) que consiste en parcos y cortantes fraseos de una guitarra de 12 cuerdas, la misma que habrá de virar radicalmente hacia una actitud fastuosa y versátil para la bella y exótica pieza ‘Andean Explorer’, la cual dura 4 minutos y pico. Pasando de una pasaje exaltadamente expresionista a otro de tenor renacentista, luego se mueve por parajes místicamente pastorales que nos remiten inevitablemente a la faceta folk-rock de los GENESIS de 1970. Este segundo volumen recién acaba de empezar y ya nos muestra una de sus cúspides. Luego siguen dos tandas dobles de un tema breve y otro más desarrollado: ‘Mystery Tale’ y ‘Sunset Riverbank’; ‘Tale Ender’ y ‘Shoreline’. La primera tanda comienza con aires sobrios y sigilosos completados con su cuota oportuna de colorido, continuando con una amable languidez donde se evoca el gentil reposo de la luz tras la venida de la noche. Las pulcras puntuaciones de la guitarra eléctrica en el último tercio parecen evocar la presencia de las estrellas en el paisaje nocturno. La segunda tanda comienza con flotantes efluvios de guitarina para luego remitirse a una secuencia de señoriales escalas de guitarra de 12 cuerdas impulsadas por una distante gravedad, una aureola remota que, a pesar de todo, tiene un encanto grande. ‘Days Gone By’ regresa a los aires académicos de la mano de la guitarra clásica, basándose en un compás de 7/8; de paso, también nos devuelve a la faceta más cálida del ideario estético de PHILLIPS.

Cuando llega el turno de ‘Crystalline’, el imperio de la delicadeza se impone como el aire que llena y dirige al orden cósmico con su sutilísima corporeidad: así es la autoridad de los pasajes delineados por la guitarra acústica. Por su parte, ‘Fleur-De-Lys’ elabora un retrato sonoro de lo terrenal en un momento de extrema quietud; el encuadre musical realizado por la guitarra clásica le da un aire académico al asunto contemplativo en curso. ‘Grand Tour’ vuelve a los esquemas más fastuosos de lo pastoril por vía de un uso intensivamente enérgico de la guitarra de 12 cuerdas en la expansión de diversos timbres y focalizaciones melódicas. Lo meditabundo es el talante predominante, pero éste halla diferentes estrategias de elocuencia a lo largo del desarrollo temático, siendo así que en algunos momentos vira hacia auténticas descargas de vibraciones extrovertidas. Una pieza muy bella que nos envuelve e interpela. El breve tema ‘Home Road’ (dura solamente 1 minuto) es pura calidez arropada por una gentil y juguetona ingenuidad, preparando el terreno para el tema que ha de cerrar el repertorio: ‘Life Story’. Tambien es el tema más largo pues ocupa un espacio de 10 minutos. El tema está enteramente plasmado por una guitarra clásica dispuesta a exhibir diversos matices de jovialidad y relajamiento, transitando por parajes vivarachos y festivos, así como por otros marcados por una espiritualidad contemplativa. Tampoco falta alguna sección donde el desarrollo temático se pasea por veredas de ceremoniosa luminosidad, haciendo que la vivacidad transite hacia una dimensión más sutil. El último minuto y medio elabora etéreas fluctuaciones sonoras donde reina la reflexividad austera. Así termina el abundante repertorio contenido en “Strings Of Light”, un disco refinado y excelso con el que ANTHONY PHILLIPS exorciza y remodela una parte de sus versátiles fantasmas musicales, la parte de las guitarras acústicas. Este disco exuda fulgor por cada uno de sus poros sonoros y como tal lo debemos considerar como uno de los trabajos más logrados de su muy amplio catálogo publicado. Aunque mirándolo por encima, la estructura de un CD doble puede sonar a algo que nos quita mucho tiempo, en realidad no se trata de una obra tan exhaustivamente larga: cada volumen incluye material que se junta en menos de 50 minutos, así que nunca se hace pesado. Ante todo, la inspiración melódica está siempre allí, latiendo, saliendo a flote con grandes artilugios a veces, penetrando en áreas más sutiles en otras... pero siempre con altos vuelos. ¡¡Muy recomendable!!

- Muestras de 'Strings of Light':

Caprice In Three:

Winter Lights:

Skies Crying:

Grand Tour:

Life Story:

* El aspecto hispano de esta composición está inspirado justamente en varias imágenes de viejos castillos españoles.
** El título de esta pieza es una alusión humorística a la obra teatral de Agatha Christie Mouse trap, que es la que tiene el récord de mayores representaciones en el círculo teatral de Londres.


cesar inca mendoza

  • Más críticas del autor en:

Autopoietican: autopoietican.blogspot.com