Crítica del disco de Dominique Vantomme - 'Vegir' (2018)

La gran aventura de Dominique Vantomme

Dominique Vantomme - 'Vegir'
(5 enero 2018, MoonJune Records)

Dominique Vantomme

En esta ocasión se da el turno de presentar al maestro teclista belga DOMINIQUE VANTOMME, o VANTOMME a secas, quien a inicios de enero del presente año 2018 nos brinda su fabuloso disco “Vegir” a través del sello MoonJune Records. VANTOMME exhibe sus dotes performativas al piano acústico y el eléctrico Fender Rhodes así como al sintetizador Mini-Moog y el mellotrón, siendo acompañado por los maestro Michel Delville a la guitarra, Tony Levin al bajo y al Chapman Stick, y Maxime Lenssens a la batería. Al señor que ahora ocupa nuestra atención lo conocemos del MAHIEU-VANTOMME QUARTET y del proyecto ROOT, referencias importantes del jazz-rock contemporáneo. Ahora, en solitario y con el apoyo de otras luminarias, VANTOMME da rienda suelta a sus instintos jazz-progresivos. VANTOMME es un erudito del jazz que trabaja como docente en el Conservatorio de Música de la localidad belga de Kortrijk, y de paso, se da abasto para realizar una carrera fonográfica a la que antes hemos aludido. La historia de este disco comenzó con un viaje que hizo nuestro amigo a Holanda en el año 2016 para asistir a un concierto de los STICK MEN: casi al instante se hizo amigo de Tony Levin y del gurú de MoonJune Records Leonardo Pavkovic, siendo natural que saliera a colación la idea de hacer un disco bajo el patrocinio de este sello. La convocatoria de Levin y los otros dos músicos fue un trámite razonablemente fácil. Todas las composiciones contenidas en el disco que ahora tenemos en nuestras manos son de DOMINIQUE VANTOMME pero, a despecho de la circunstancia de que los teclados ocupan continuamente un rol importante dentro del entramado sonoro, nunca llega a abrumar este señor con su presencia; por el contrario, sus compañeros de viaje aportan vibraciones, enfoques y pautas inmensamente relevantes para el conjunto global del esquema sonoro que se muestra de principio a fin en “Vegir”. Todo esto fue grabado en el Studio Jezuz de la ciudad belga de Hoboken el 29 de octubre del año 2016... y por fin ve la luz: revisemos ahora los detalles del disco en cuestión.

Arranca el repertorio con ‘Double Down’, tema que nos remite a una perfecta cruza entre los WEATHER REPORT de los primeros años, el vitalismo modernista de unos MACHINE MASS y el modelo Crimsoniano. A través de los poco más de 7 ½ minutos que dura esta pieza, VANTOMME y sus secuaces trabajan un jam centrado en un motif muy sencillo con un vigor afilado que transmite el equilibrio perfecto entre energía neurótica y distinción majestuosa. Un gran inicio de álbum, sin duda. Las extensas piezas ‘Equal Minds’ y ‘Sizzurp’ siguen a continuación (una dura más de 10 ¼ minutos y la otra, 10 ¾ minutos). ‘Equal Minds’ nos presenta en una primera instancia una dimensión más etérea y relajada del modus operandi del ensamble en un encuadre sonoro donde los instrumentistas se van midiendo con milimétrica atención y un pulso impoluto, garantizando así que la atmósfera flotante que se impone a lo largo del desarrollo temático preserve debidamente su cohesión interna. El solo de sintetizador inicial es portador de un remanso mágico y un fulgor misterioso a la vez. En una segunda instancia, el ensamble se detiene y elabora un sobrio puente aleatorio destinado a crear un aura expectante, momento que aprovechan los músicos para recargar energías y crear una sección un poco más robusta que de alguna manera rompe con lo anterior pero sin hacer que dicho rompimiento sea chocante. De hecho, el esquema rítmico sigue siendo contenido y ceremonioso, aunque queda claro que el ensamble se siente cómodo gestando un ambiente de psicodélica inquietud en medio de una parsimonia que coquetea abiertamente con lo tétrico. Por su parte, ‘Sizzurp’ ostenta una vitalidad refinada donde el carácter esencialmente neurótico del motif creado para la ocasión es manejado con una soltura muy efectiva y una musculatura muy llamativa. El motif es manejado en una sabia alternancia de momentos exaltados y otros más sutiles, siendo así que la mayor parte del tiempo la ingeniería fluye bajo la enérgica triangulación de guitarra y batería. Especialmente soberbia resulta la labor del Sr. Lenssens en este tema, uno de los más vistosos del disco, no nos cabe duda al respecto.

‘Playing Chess With Barney Ruble’ es otro tema particularmente sofisticado, y por tanto, notorio dentro del repertorio del disco. Tiene un aire a lo Canterbury por la selección de vibraciones que VANTOMME escogió para el inicial solo de órgano (a lo David Stewart), el cual lamentamos que no dure un poco más, pero por otro lado, nos beneficiamos de un fabuloso y más extenso solo de piano eléctrico que emerge a contrapunto del vigoroso y garboso maderamen creado por Delville, Levin y Lenssens. Cuando llega el momento del solo de guitarra nos topamos con uno de los momentos más brillantes de Delville en todo el disco. Para los últimos minutos, el ensamble decide dejarse guiar por su propio groove reinante a fin de que se pueda edificar un recurso de creciente sosiego, el mismo que está sutilmente alimentado por ornamentos cósmicos. Sí, queda claro que estas piezas tercera y cuarta conforman conjuntamente un cénit inapelable del álbum. El ítem más largo del disco es ‘The Self Leaking Ice-Cream Cone’ (un título muy raro, la verdad). Dura poco más de 13 minutos y su energía expresionista se desarrolla en un primer momento, bajo la guía del piano eléctrico en un extenso e intensivo solo, con una vivacidad propia de la más pura tradición del jazz-fusion de los 70s (un poco de WEATHER REPORT por aquí, otro poco de RETURN TO FOREVER por allí). Luego, el vigor baja un poco a fin de abrir de par en par las puertas a la majestuosa densidad de la guitarra, la cual exorciza laboriosamente la eficacia electrizante de Delville para crear tensión resoluta con tortuosos matices psicodélicos. Es una gran idea que en este pasaje la dupla rítmica opte por crear un swing extremedamente sutil. Con la dupla de ‘Plutocracy’ y ‘Agent Orange’, el ensamble sigue ampliando su paleta sonora. En el caso del primer tema tenemos un intenso jam en clave free-jazz planteado bajo un régimen prog-psicodélico mientras que en el segundo disfrutamos de un viaje a través de un ambiente otoñal sobre un groove seductor donde confluyen lo misterioso y lo tonificado. En este último caso resulta vital el apoyo contundente que Levin brinda desde el bajo.

En fin, los nueve últimos minutos del repertorio están ocupados por ‘Emmetropia’, otro inspirado ejercicio de confluencia entre psicodelia progresiva y free-jazz con un trasfondo otoñal y grisáceo, tal vez no tan conlindante con lo tétrico como lo era ‘Equal Minds’ pero sí claramente orientado hacia lo inquietante. La densidad reinante en el motif central se beneficia de un groove penetrante a través de su imponente inescrutabilidad. Todo esto fue “Vegir”, un catálogo de hora y cuarto de genial música jazz-progresiva donde la reciedumbre y la elegancia se funden en una sola fuerza expresiva. Es toda una bendición melómana descubrir a DOMINIQUE VANTOMME con este disco, lo cual sirve de fuerte estímulo para investigar en lo que ha hecho antes y alimenta un más fuerte deseo por recibir en el futuro próximo nuevas obras de su parte.


- Muestras de 'Vegir':


cesar inca mendoza

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