Crítica del disco de El Tubo Elástico - 'El Tubo Elástico' (2015)

Se abre la caja de Pandora del nuevo rock progresivo español

El Tubo Elástico - 'El Tubo Elástico'
(1 febrero 2015, Autoproducido)

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¡Buenas, buenísimas noticias para el rock progresivo desde el Extremo Sur de Andalucía! El cuarteto español EL TUBO ELÁSTICO, oriundo de Jerez de la Frontera (Cádiz), ha publicado su disco homónimo y ha resultado fenomenal; además, está disponible en edición doble de CD y vinilo desde mediados de junio. El grupo actualmente conformado por Daniel González [guitarra y sintetizadores], Vizen Rivas [guitarra y sintetizadores], Alfonso Romero [bajo y sintetizadores] y Carlos Cabrera [batería y percusiones] ha plasmado en este disco homónimo un material grabado entre abril y febrero del 2014, siendo mezclado a inicios del presente año 2015. A pesar de tratarse de su disco debut, el cuarteto no es precisamente novato: se formó a mediados de la última década del siglo pasado contando con el bajista Alejandro Zenón en sus filas, logrando desarrollar una actividad interesante en varios festivales y grabando algunas maquetas antes de que decidieran tomarse un paréntesis sabático. Volviendo a los escenarios hasta el verano del año 2012 y armando material para un primer disco de edición oficial, éste ya es realidad. El grupo cita a varios grupos de la avanzada progresiva de ayer y hoy como influencias, concretándose todas ellas en una combinación de space-rock, psicodelia, post-rock, post-metal, jazz-rock y, cómo no, estilizaciones de la vieja escuela del rock sinfónico dentro de una arquitectura progresiva vigorosa e ingeniosamente ecléctica. Vayamos ahora a los detalles de los temas que completan el repertorio de “El Tubo Elástico”.

Durando poco menos de 7 minutos, ‘Pandora’ abre el álbum con una exhibición de vigor rockero inteligentemente suministrado a través del reforzamiento continuamente sugerente de los riffs que conforman el cuerpo central y un groove sobriamente cañero que se instala cómodamente dentro de los estándares del post-metal. Luego sigue ‘Camaleón’, una pieza que vira hacia los senderos del jazz-rock con una sencilla base melódica embebida en una atmósfera cálida. El dinamismo de tendencia funky que se instaura de parte de la dupla rítmica ostenta una vivacidad llamativa por un buen rato, pero alrededor de la frontera del quinto minuto y medio vira hacia un talante más sutil en un compás de 6/8, lo cual el bloque instrumental aprovecha para crear una aureola sónica de misterio luminoso en clave post-rockera. ‘Ispra’ es la pieza más larga del repertorio, ocupando un espacio de casi 9 minutos, y de hecho, contiene uno de los viajes más ambiciosos y eclécticos del álbum. Combinando la emotividad etérea del post-rock, el aura exquisita del paradigma Floydiano (73-77), la magia del space-rock a lo OZRIC TENTACLES y las cadencias sofisticadas del jazz-rock (cercanas a los momentos más sofisticados de unos GORDIAN KNOT), el cuarteto desarrolla la serie de sus ejes temáticos con un nervio solvente y una intuición musical impoluta. Cabe resaltar el detalle de que los teclados se hacen notar más dentro del entramado global. Si ‘Ispra’ tomó su impulso a partir de las facetas evocativas de las dos piezas precedentes, ‘Rojo’ emerge con la misión de redondear la fuerza expresiva de ‘Ispra’ y focalizarla dentro de un encuadre más extrovertido, el cual nos remite a los modelos de sus ilustres paisanos de TOUNDRA y de los legendarios RED SPAROWES. Escuchando la ilación de ‘Ispra’ y ‘Rojo’, vamos, nos da la sensación de que el grupo transforma las notas y bases armónicas de turno en recursos pictóricos para disponerse a pintar un paisaje donde se alternan imágenes prolijas con otras más sugerentes: a estas alturas del partido, el grupo no solo ha estado dejando en claro cuáles son las inspiraciones para gestar su propio eclecticismo rockero sino también cuán grande es su oficio para convertirlo en música de interés dentro de la escena contemporánea.

Los últimos 14 ¼ minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘El Enjambre’ y ‘Vampiros Y Gominolas’. En el caso de ‘El Enjambre’ nos encontramos con que el grupo inicialmente se centra en manejar su faceta contemplativa, descansando un poco de los despliegues de imponente sofisticación que habían marcado la pauta desde ‘Camaleón’ hasta ‘Roja’, optando por jugar con una confluencia fluida de estándares del post-rock y el post-metal en base a un desarrollo musical relativamente sencillo. Eso sí, poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, el grupo incrementa la polenta y la sofisticación para volver a crear un clímax intenso en torno al cual el grupo da vueltas con ingeniosos recursos de variedad: ahora el grupo pisa firme sobre territorio prog-metalero. Si bien es cierto que otra vez salen a colación los aires de familia con sus paisanos de TOUNDRA, esta vez las alusiones adicionales apuntan al modelo de ISIS. Por su parte, ‘Vampiros Y Gominolas’ parece retomar y reformular las expresiones de serena vitalidad que hallamos en la primera pieza del álbum, pero añadiendo matices y ornamentos inspirados en varios de los temas que surgieron después (especialmente, ‘Roja’ y ‘El Enjambre’). Tiene sentido que cierre el álbum por asumir el rol de síntesis reflexiva de todo lo que se ha estado elaborando a lo largo del repertorio del álbum. En fin, ésta fue la experiencia de “El Tubo Elástico”, una experiencia agradable y sumamente estimulante que prácticamente nos obliga a anotar el nombre de EL TUBO ELÁSTICO en cualquier lista de los mejores discos debut del rock progresivo producido en el presente año 2015.


Nota: -/10


- Escucha el disco 'El Tubo Elástico':


firma cesar inca mendoza

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