Crítica del disco de October Equus - 'Presagios' (2019)

El grandioso presagio musical para una nueva etapa

October Equus - 'Presagios' (2019)
(15 de octubre de 2019, OctoberXart Records)

October Equus - Presagios

Hoy tenemos el infinito placer de presentar el nuevo trabajo discográfico del espléndido ensamble español OCTOBER EQUUS, el cual se titula “Presagios” y fue publicado a mediados de octubre pasado por el sello OctoberXart Records. Como es habitual, este veterano grupo líder de la vanguardia progresiva española se afianza en su muy alta posición dentro de la escena internacional del rock de avanzada; lo ha hecho con cada disco y este caso de “Presagios” no supone una excepción para nada. Eso sí, hay una evolución estilística notoria en el encuadre sonoro creado por la alineación de Ángel Ontalva [guitarra], Víctor Rodríguez [teclados], Amanda Pazos Cosse [bajo], Yolanda Alba Rodríguez [flauta], John Falcone [fagot], Pablo Ortega [cello] y Piotr Talalay [batería]. Se ha introducido un elemento estadounidense y otro ruso dentro de esta etapa del grupo. La cosa es que ahora el grupo explora ambientes, atmósferas y colores musicales más estilizados y majestuosos dentro de su permanente inquietud por explorar y fusionar elementos de los discursos del avant-prog, el chamber-rock y el avant-jazz. La sensibilidad afín a la cámara posmoderna siempre ha sido parte del enfoque estilístico de los OCTOBER EQUUS, pero en esta ocasión, la nueva vitalidad que el ensamble ha acogido para fortalecerse en esta nueva etapa de su carrera fonográfica le ha llevado a trabajar más meticulosamente con esta esfera específica dentro de su caleidoscópica versatilidad sonora. En cuanto a la autoría de los 11 temas que conforman el disco, 6 de ellos fueron compuestos por Ontalva y los 5 restantes, por Rodríguez. El material aquí contenido fue grabado por Pazos y Ontalva en diversas sesiones que tuvieron lugar en el largo lapso entre los años 2012 y 2019; los procesos definitivos de mezcla y masterización fueron realizados por este último en el año 2019. Las pistas de fagot fueron grabadas en los Estudios La Kouadra de Otur, Asturias, bajo el cuidado de Pablo Canalís (bajista y percusionista de SENOGUL); por su parte, las de batería se realizaron en los VSM Studios de Astrakhan, Rusia, en el pasado año 2018. La producción ejecutiva corrió a cargo de Francisco Macías e Ignacio Garcés. Como siempre, el guitarrista Ángel Ontalva se hace cargo de las ilustraciones (siempre impresionantes) y el diseño gráfico que completan el concepto visual del disco. Bueno, repasemos ahora los detalles específicos de su repertorio.

La dupla de ‘Pneuma’ e ‘Intermitencias’ ocupa los 8 primeros minutos del repertorio y ya desde su exposición ante nuestros oídos nos indica los términos bajo los cuales la nueva cruzada musical de OCTOBER EQUUS perfila su curso de acción. ‘Pneuma’ se enfila hacia climas sombríos que se mueven entre lo otoñal y lo brumoso, no persistiendo en algo tétrico ni nada por el estilo, sino más bien apuntando al oscuro misterio de una realidad mística que nos trasciende. Las maderas ocupan un rol prominente en la elaboración del cuerpo central mientras los demás instrumentos se mueven a través de un diálogo cristalinamente refinado. En el caso de ‘Intermitencias’, el asunto comienza con un preludio sobrio y contenido, siendo así que el cuerpo central que ha de emerger poco después se impulsa hacia un sofisticado y ágil ejercicio jazz-progresivo que nos remite a los HENRY COW del primer disco así como a la faceta jazzera del avant-prog contemporáneo (hay hermanamientos con los FIVE-STOREY ENSEMBLE y YUGEN). Las cosas se agitan notoriamente bajo un manto de caleidoscópica tensión cuyo bravo talante se reviste de extravagante señorío. La breve pieza ‘Singular’ – dura poco más de 2 minutos – exhibe un momento de disonante reposo desde el cual el grupo explora las aristas más cálidas de su visión musical, siguiendo muy de cerca el patrón del chamber-rock a lo HENRY COW. A partir de allí emerge ‘Estelas’ con la misión de seguir explotando la veta de sofisticada agilidad iniciada por ‘Intermitencias’ para llevarla hacia una arquitectura más puntualizada. Son ahora las cuerdas quienes ocupan un rol protagónico durante buena parte del desarrollo temático; mientras tanto, la dupla rítmica sostiene con impoluta precisión matemática el desarrollo de todos los matices del desarrollo temático: éste despliega una ingeniosa mezcla de lo grisáceo y lo relajado.

La dupla de ‘Ceniza’ e ‘Ígneo’ sirve para que el ensamble siga explorando nuevos recursos de agilidad, espesor y exquisita tensión dentro de su ideario musical. En el caso de ‘Ceniza’ tenemos una pieza que dice muchísimas cosas a lo largo de su espacio de menos de 3 minutos. Los alternados roles protagónicos de las maderas, la guitarra y el teclado tienen lugar dentro de un juguetón ajetreo de oleajes trajinados y sacudidas gráciles que nos dan la impresión de estar presenciando un rompecabezas volteándose sobre su propio eje mientras se transforma en una surrealista ingeniería sónica. Un incuestionable cénit del álbum. Por su parte, ‘Ígneo’ comienza con un aura de solemne lobreguez para luego abrir paso a un motif central tan ágil como circunspecto. Con la opulenta labor de la batería y las sobrias bases de los teclados, el ensamble encuentra el foco perfecto para concretar el desarrollo temático. Algunos fraseos de la guitarra nos recuerdan a Fred Frith y a Ray Russell: se dejan sentir a pesar de no salir al frente con aspavientos. Otro cénit del disco. ‘Oculto’, en su espacio de poco menos de dos minutos, proyecta una envolvente y amenazante nebulosidad con ribetes tristes, al modo de un despliegue tormentoso de otoñales nostalgias. Los flotantes enclaves del teclado, el cello y el fagot adquieren vida propia mientras se convierten en algo casi palpable en el aire, y los ornamentos percusivos finales ayudan a reforzar esta sensación. Tras eso, ‘Presagio’ abre una pauta de sigilosas inquietudes introspectivas donde la nostalgia anterior deja el campo abierto para una aureola reflexiva. El swing jazzero armado por la dupla rítmica y el piano permite a los demás instrumentos plasmar sus misteriosas y urgentes impresiones sonoras. A mitad de camino, esta espiritualidad adquiere un ropaje más muscular mientras los guitarreos se vuelven más ásperos y el swing agiliza sus siempre sofisticadas vibraciones. El seco golpe final crea un buen efecto de contundencia al modo de una defensa solipsista del propio fuero interior. ‘Secrag’ es otro mágico rompecabezas orquestado bajo la lógica de lo inescrutable con proyecciones dadaístas: algo así como ZAPPA reorganizando una pequeña partitura perdida de los UNIVERS ZERO de los dos primeros álbumes.

Sombra:

Disco completo:


cesar inca mendoza

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