Crítica del disco de Simon Steensland - 'A Farewell to Brains' (2015)

Música progresiva para despedirnos de la luz y buscar una nueva razón

Crítica de Simon Steensland - 'A Farewell to Brains'
(31 enero 2015, AltrOck Productions)

Simon Steensland - A Farewell To Brains

Hoy nos toca presentar al multi-instrumentalista sueco SIMON STEENSLAND por motivo de la reciente publicación de su trabajo fonográfico “A Farewell To Brains”: más exactamente, fue publicado a fines de enero pasado por el sello italiano AltrOck Productions. Este músico nacido en 1961 comenzó su carrera como baterista desde los 17 años, sin estudios teóricos pero una gran melomanía que le llevó a conocer toda la obra entonces disponible de sus ídolos UNIVERS ZERO, KING CRIMSON, PRESENT, MAGMA, HENRY COW, etc., expandiendo sus horizontes artísticos con el estudio de instrumentos de cuerda, teclado y percusión a través de los años. Su disco debut data del año 1993, titulado “The Simon Lonesome Combat Ensemble”, y ahora “A Farewell To Brains” entra en la realidad como su disco no. 6 (sin incluir el disco a dúo con STEN STANDELL “Under Oknar”, del 1997). Conociendo quiénes fueron sus figuras inspiradoras a la hora de forjar su sueño de convertirse en un creador de rock progresivo, no nos extraña que su misión personal sea la de mantener vivos los legados del chamber-rock de raigambre francófona y del Zeuhl. Hacer música para teatro e investigar en la cámara contemporánea así como en el jazz experimental le han llevado a madurar continuamente como compositor e intérprete a lo largo de la veintena de años que lleva como miembro activo de la vanguardia progresiva. Para “A Farewell To Brains”, el buen SIMON se mantiene ocupado en los teclados, guitarra, bajo, cello, percusión tonal y flauta, mientras que un numeroso ejército de colaboradores/as aporta contribuciones instrumentales y corales. Vemos en los créditos de los discos los nombres del baterista Morgan Ågren, el bajista Guy Segers (quien tiene su pasado en UNIVERS ZERO), la violinista Sara Kihlman Wibe, los clarinetistas Bertil Fält, Gustav Rådström y Yann Le Nestour, el trombonista Magnus F. Andersson, el pianista Arvid Pettersson, el gaitero Peter Mörlin, el guitarrista Einar Baldursson, el teclista y también clarinetista Robert Elovsson, y un total de 12 mujeres vocalistas. Vaya, parece que el concepto del álbum exige aplicar estrictamente la ley del horror al vacío: repasemos su repertorio para ver si se cumplen nuestras sospechas.

Con el muy científico título de ‘Schrodinger’s Cat’, y lo hace con ambiciones artísticas que ostentan su propia vitalidad pretenciosa: de hecho, dura poco menos de 17 minutos este electrizante viaje musical con que STEENSLAND y sus colaboradores se presentan. Un seco golpe de una grave nota de piano abre paso al primer cuerpo temático, el cual exhibe una pulsación recurrente y opresivamente neurótica a lo PRESENT. Los primeros cinco minutos y medio de este masivo ejercicio de fastuosa oscuridad nos remiten tanto a las síncopas tanática de “Triskaïdékaphobie” como al esquematismo arrollador de “Le Poisón Qui Rend Fou”. Ya en una segunda sección, la atmósfera central vira hacia lo etéreo en consonancia con entidades más actuales como 5UU’S y FAR CORNER. En esta situación, STEENSLAND y sus colaboradores elaboran un crescendo que desemboca en un clima minimalista que instaura la tercera y última sección. Dicho ejercicio de minimalismo es trabajado en base a la armazón de órgano, cuerdas y percusión tonal, desde la cual se genera una tensión abrumadora. En un momento dado, la irrupción de la orquestación grupal apunta hacia lo que parece ser la resolución de la tensión, pero en realidad se trata de un eco pasajero de la primera sección pues el minimalismo pleno vuelve a imponerse tras la disolución de la orquestación. Con un arreglo de voces femeninas se arma una bella y efímera coda para ‘Schrodinger’s Cat’. Si el famoso físico Stephen Hawking siente ganas de disparar al gato cada vez que oye hablar de la hipótesis de Schrodinger, pues esta pieza muestra a dicho gato como un invulnerable monstruo felino sacado de los más escalofriantes relatos de Lovecraft. ‘Elephant’, el segundo tema, juega con un motivo breve bastante tenebroso, apoyado adecuadamente sobre un compás lánguido que realza el momentum opresivo. Se puede interpretar como una coda de los momentos más oscurantistas de ‘Schrodinger’s Cat’.

‘One’ es otro tema de generosa expansión, aunque “solo” dura 13 minutos. Con su electrizante mezcla de vitalidad tétrica y vigor recalcitrante, esta pieza se puede definir perfectamente como el diálogo ideal entre el UNIVERS ZERO del “1313” y el MAGMA del “Üdü Wüdü”… sin olvidar el modelo de PRESENT, claro. A todo esto cabe añadir el empleo de ciertos dinamismos ampulosos que permiten al ensamble actuante entablar nexos de parentesco con entidades modernas como GUAPO, RHÙN y FAR CORNER. La sección final tiene algo de celebratorio, pero el solo de saxo y los efectos del Theremín nos mantienen bien alerta respecto a la invasiva oscuridad delirante que nos envuelve mientras seguimos escuchando. ‘Fader Var’ es una breve cantata con base de piano que tiene toda la pinta de ser una evocación en un aquelarre: la amalgama de voces femeninas suena distinguida y contenida, pero sin duda hay algo de herética amenaza en su forma de crear un discurso sin palabras al cantar.

Durando 17 ¼ minutos, la pieza de clausura ‘The Idiot’ es la más larga del álbum. Su esquema de trabajo consiste básicamente en recolectar el surrealista oscurantismo ecléctico de ‘Schrodinger’s Cat’ y la densidad arrolladora de ‘One’ para armar una síntesis musical completa en el justo momento de finiquitar el repertorio. Poco antes de llegar al octavo minuto y medio, se impone un arreglo coral donde el constante delirio tenebrista adquiere una aureola de mágica magnificencia. Más adelante pasamos a una sección de tendencia minimalista donde una lúgubre nota de sintetizador sirve de sostén para la armazón envolvente de los demás instrumentos: de este modo, se prepara el terreno para el juego de formas libres aleatorias con el que se cimenta el final de la pieza, un final que parece evocar la despedida definitiva a los sueños y monstruos de la razón. Eso es lo que este despliegue de sonido deconstructivos sugiere al oyente: despedirse de su cerebro para dar la bienvenida a una oscuridad incomprensible que ha de envolverle de inmediato por siempre jamás. Así termina la intensa y majestuosa sucesión de piezas que conforman “A Farewell To Brains”, más que un simple disco, un retrato sónico de las pesadillas monstruosas más recurrentes de la razón. Más vale tarde que nunca cuando se trata de descubrir la propuesta musical de SIMON STEENSLAND, y en estas circunstancias, solo nos queda calificar a “A Farewell To Brains” como una obra sumamente recomendable para las mentes progresivas más aventureras.


Nota: 9/10


- Escucha el disco 'A Farewell to Brains':


firma cesar inca mendoza

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