Crítica del disco de Steven Wilson - 'Hand. Cannot. Erase' (2015)

Un viaje al universo musical de Steven Wilson

Steven Wilson - 'Hand. Cannot. Erase' (27 febrero 2015)
Sello: Kscope; País: Reino Unido; Calificación: nota 9

 

1. First Regret 2:01
2. 3 Years Older 10:18
3. Hand Cannot Erase 4:13
4. Perfect Life 4:43
5. Routine 8:58
6. Home Invasion 6:24
7. Regret #9 5:00
8. Transience 2:43
9. Ancestral 13:30
10. Happy Returns 6:00
11. Ascendant Here On… 1:54

Duración total: 1:05'44''

Músicos:
– Steven Wilson (voz, guitarras, teclados, melotrón…)
– Guthrie Govan (guitarras)
– Adam Holzman (teclados)
– Nick Beggs (bajista)
– Marco Minnemann (batería)

* Ninet Tayeb (voz femenina en tems 5 y 9)
* Theo Travis (Flauta, saxo en tema 9)
* Dave Gregory. Guitarras en temas 2, 3 y 10
* Chad Wackerman: Batería en tema 10
* Katherine Jenkins: Voz narración en tema 4
* Leo Blair: Voz en tema 5
* Coro de la Schola Cantorum Of The Cardinal Vaughan Memorial School en temas 5, 10 y 11
* Sección de cuerda de la London Session Orchestra en temas 9 y 10

· Género: Rock progresivo
· Grabado en 2014 / Producido por Steven Wilson / Steve Price, Laurence Anslow & Steve Orchard: ingenieros de sonido.


Steven Wilson

'Hand. Cannot. Erase.' Tres palabras que no me decían nada para un título que se antojaba feo. Una portada insulsa con una mujer de perfil y una mancha de pintura rosa por encima. Un desconcertante adelanto con un primer vídeo de una canción machacona compuesta por una base de sintetizadores y una letra que se limitaba a repetir 'We have got, we have got the perfect life'. Adiós al jazz, fuera instrumentos de viento, introducción de elementos pop y electrónicos e incluso la incorporación de una voz femenina.

El nuevo disco de Steven Wilson llegó a mis manos con una mezcla entre el entusiasmo previo a un nuevo lanzamiento del músico inglés y el miedo a la primera gran decepción por todo lo que de él se iba filtrando. Hubo un momento previo a su publicación en el que todo lo que conocía de este 'Hand. Cannot. Erase.' me desagradaba respecto a su equivalente en 'The Raven That Refused To Sing'. Y esto incluía título, portada, concepto (mucho más atrayentes a priori las ghost stories que la historia de una chica que decide aislarse del mundo) y aquel inolvidable primer adelanto, el tema homónimo que narraba el cuento del cuervo que se negaba a cantar.

Cuarenta segundos tardaron en esfumarse estos temores. Exactamente el tiempo que transcurre desde que se pulsa el botón del play hasta que empiezan a sonar las primeras melodías: un piano genuinamente wilsoniano con el que arranca 'First Regret', primer tema del álbum y que marca el inicio de un viaje inolvidable.

Un viaje en el que Wilson cuenta la historia de una mujer que decide aislarse del mundo, inspirado en la historia de Joyce Carol Vincent, quien fue encontrada muerta en su apartamento tres años después de su fallecimiento y sin que nadie reclamara su ausencia. Una historia, por tanto de soledad elegida, una forma de aislamiento muy común en este mundo hiperconectado en el que en muchas ocasiones no conocemos ni a la persona que habita al otro lado de las paredes de nuestra casa.

En lo musical, 'Hand. Cannot. Erase.' fluye con una naturalidad asombrosa. Los muchos registros que abarca el disco se van sucediendo dando lugar un todo coherente y orgánico, que atrapa a pesar de ser un largo cuya duración supera la hora. En buena parte, su concepción recuerda a la del controvertido 'The Incident'. No sólo por el hecho de encontrarnos ante un álbum conceptual o porque los temas discurran uno tras otro dando lugar a un todo coral, sino porque, como en aquel último trabajo de Porcupine Tree, Wilson recupera buena parte de sus registros previos. Estilos que van mucho más allá del metal progresivo y el jazz-prog de su etapa más reciente y aclamada, añadiendo toques más poperos o electrónicos que no deberían ser nuevos para los que conozcan su trabajo en Insurgentes, a los Porcupine Tree anteriores al lanzamiento de 'In Absentia' o incluso a los menos reconocidos pero interesantísimos Blackfield o No-Man.

Sin embargo, lejos de ser el 'más de lo mismo' que penalizó a 'The Incident', 'Hand. Cannot. Erase.' es un nuevo paso adelante en esta etapa brillante que nos está regalando el músico inglés. Y ahí reside el mayor mérito de esta obra, en ese distanciamiento respecto a trabajos previos sin perder el sello inconfundible de su sonido. Nuevos elementos que van desde sintetizadores y melodías pop hasta la inclusión de la voz femenina de la cantante israelí Ninet Tayeb en algunos de los cortes del disco.

Steven Wilson

A pesar del riesgo de desmarcarse de la fórmula que tan bien le funcionó en en los discos anteriores, la apuesta resulta ganadora por varias razones. Primero y fundamental, porque es un disco de una factura impecable. Brillante en sus melodías, cortes como '3 Years Older', 'Routine' o 'Happy Returns' contienen algunos de los momentos más bellos y evocadores de la carrera de Steven Wilson. Porque está fabulosamente bien compuesto, incluyendo temas tan pegadizos y carne de single como el tema homónimo del disco que nos ocupa. Porque vuelve a contar con unos músicos de excepción para su ejecución. Porque el propio Wilson canta mejor que nunca (es de destacar cómo ha mejorado en este aspecto con el paso de los años). Y porque, siendo su privilegiada mente la mejor de sus virtudes musicales, sabe llevar al oyente a terrenos en los que hacerle sentir cómodo.

Aunque como 'Hand.Cannot.Erase.' arranca con grandes dosis de synth, incluso con algún ramalazo popero, el disco pronto comienza a discurrir por caminos conocidos para quienes han llegado a él desde 'The Raven' o desde los últimos Porcupine Tree. Y en este juego entre el 'nuevo sonido viejo' y el 'nuevo viejo sonido' en el que se mueve el álbum, tienen un papel fundamental dos cortes que deberían haber sido uno y que indudablemente funcionan como uno solo: 'Home Invasion' y 'Regret #9'. Merece la pena detenerse aquí porque no solo suponen un punto de inflexión en un álbum que tiene un antes y un después de estos cortes, sino porque por sí mismos son una de las mayores odas al rock progresivo de un artista considerado un referente en el género. La transición entre estos dos cortes es de una brillantez conmovedora, enlazando de forma magistral la estridencia krimsoniana del primero de ellos, que incluye la voz distorsionada de Wilson, al mayor homenaje que jamás ha realizado a Pink Floyd en toda su carrera en el segundo. A pesar de ser un artista entre cuyas referencias siempre es citada la histórica banda londinense, no hay nada más pinfloydiano en toda su música que esos cinco minutos exactos que dura 'Regret #9'. Primero con unos teclados de Adam Holzman que evocan irremediablemente a 'Any Colour You Like', y después con un monumental solo de Guthrie Govan con bends que emocionan como en su día lo hacía el gran David Gilmour.

A partir de aquí el terreno se suaviza enormemente para el oyente más hecho al catálogo reciente del músico. No tanto porque 'Ancestral' y 'Happy Returns' sean conocidas para quienes hayan asistido a alguno de los conciertos de su pasada gira, como porque en este viaje por el bagaje musical tanto propio como heredado de Wilson (más amplio si cabe como productor que como compositor), es 'Ancestral' el tema más claramente porcupiniano de últimos discos, con una estructura muy parecida a 'Arriving Somewhere But Not Here'. Incluso 'Happy Returns' funciona con sus maneras tristes y delicadas como el 'I Drive The Hearse' que cierra 'The Incident'.

En contraposición a la oscuridad de 'The Raven That Refused To Sing', 'Hand. Cannot. Erase.' es un disco 'luminoso', con una producción impoluta como de costumbre pero más limpia que nunca, para convertirlo en un álbum accesible y disfrutable desde la primera escucha. Todo ello envuelto bajo varias capas de texturas que llevan años identificando el sonido de Steven Wilson, sea cual sea el estilo en el que se mueva. Y a pesar de contar con numerosos temas excepcionales por sí mismos, todo funciona mucho mejor dentro del contexto del álbum. El mejor ejemplo es el corte referido al principio, 'Perfect Life', que, ahora sí, no solo cobra sentido, sino que resulta de una intensidad casi dolorosa al recordar aquella época de "vida perfecta".

En este todo en el que se mueve 'Hand. Cannot Erase.' también se incluyen sus intérpretes, ahora con menos espacio para el lucimiento individual que en el trabajo anterior, pero con todo su enorme talento al servicio del álbum y de su concepto. Músicos que a los citados anteriormente hay que sumar a los ya conocidos Marco Minnemann a la batería, y Nick Beggs en el bajo, reduciendo el trabajo de Theo Travis a 'Ancestral' y con la colaboración de Dave Gregory y Chad Wackerman en algunos de los temas, en guitarras y batería respectivamente.

'Hand. Cannot. Erase' es un trabajo pulcro, apoyado en un concepto trabajado a niveles enfermizos, con elementos que trascienden lo musical y que van desde un blog 'escrito' por la protagonista del disco hasta una edición especial que incluye partidas de nacimiento, recortes de prensa o cartas manuscritas. En algún lugar leí que este disco es el 'The Wall' de la generación Facebook. Una comparación que no tiene demasiado sentido en lo musical (intuyo que el sentido de la frase sí iba por ahí) pero que acierta de pleno en lo conceptual. Si Pink levantaba un muro para aislarse del mundo, la protagonista de 'Hand. Cannot. Erase.' hace lo propio con paredes invisibles, tan infranqueables para el resto de semejantes como la más alta de las murallas. Si Roger Waters concibió El Muro como un disco, una película y un directo teatralizado, Wilson nos ofrece una obra que queda completa con los muchos elementos visuales que la acompañan.

¿Estamos ante el mejor disco de Steven Wilson? Difícil responder a esta cuestión sin espacio para comprobar cómo encaja el paso del tiempo y con la sombra de 'The Raven That Refused To Sing' tan alargada. De hecho estamos ante un disco que si bien amarán los seguidores de Wilson, muy probablemente reafirmará en su crítica a sus detractores. Donde unos vean inspiración en los clásicos, otros verán el enésimo plagio; la excelsa producción que tanto suele gustar volverá a indigestar por sobrecarga a otros; esa aplaudida búsqueda de la perfección por sus fans se convertirá en un nuevo ejercicio de pretenciosidad para quienes ven en Wilson al músico que quiso ser como los grandes titanes de los 1970 pero que llega cuatro décadas más tarde que ellos.

Creo honesto con el lector reconocer que me encuentro entre el grupo de los primeros. Porque pese a las dudas previas a 'Hand. Cannot. Erase.' adoro el trabajo de Wilson desde que lo descubriese hace años con una escucha casual a 'Trains'. Cartas que pongo encima de la mesa antes de afirmar que me emociona esa sensación de estar asistiendo en tiempo real a la construcción de un pedazo de la historia del rock progresivo. Con este 'Hand. Cannot. Erase' Wilson nos ha vuelto a ofrecer otro capítulo maravilloso.


Calificación: 9/10 nota 9

- Muestras de 'Hand. Cannot. Erase':


  • Web oficial de Steven Wilson:

www.stevenwilsonhq.com


firma lucas


9 comentarios

  1. Se me hace imposible hablar este disco sin meter el componente personal emocional.
    Me está acompañando en una época dificil, y eso siempre otorga a la música un extra. Miraré dentro unos años y asociaré.
    Me parece tremendo, una maravilla que no paro de escuchar y que pinta otro exquisito episodio en la carrera de este genio.

  2. Llevo más de dos semanas escuchando el HCE y sin duda ha sido una gratificante experiencia para mis oidos este disco, concuerdo con tu critica de la manera tan perfecta de producción que tiene el disco. Me fascina el concepto del disco y cada vez que voy pasando por cada canción en mi invade ese sentimiento de melancolia al vivir en carne propia la historia de la protagonista. En mi opinion el momento de climax es con home invasion-regrets 9 el solo de Guthrie Govan es de dimensiones épicas. No cabe duda que wilson nos regala otra joya en su discografia. Excelente reseña saludos.

  3. Llevo muchos años siguiendo a Wilson...muchos álbumes, muchas escuchas con mi primo tarareando trains, imitando sus acordes con mis manos mientras sonaba shesmovedon o conduciendo con blackfield I. A este tío me lo conozco bien.
    Se lo que le gusta ser, lo que busca con su música y lo que nunca logrará vencer, sueños que le atormentan puesto que comprende, dicho por él, que una gran cantidad de clásicos jamás podrán ser superados.

    Y si, este es un album que suena a Wilson, no hay duda.
    Salen actualmente grandes grupos, tanto en la escena progresiva como en otras facetas del pop-rock que merecen ser escuchados. Y creo realmente que vivimos un momento de resurgimiento musical. Hoy se piensa más y se compone mejor que hace 10 años y existe una cierta tendencia "hipster" a escuchar mejor música. Y eso se nota.

    Sin embargo siento de verás, por fin con esta ultima obra y sin miedo a equivocarme (ojalá me equivoque, lo deseo en el fondo), que Wilson ha conseguido formar parte de eso que no puede superar, de esos genios que han conseguido hacer de la música un arte sagrado, irrepetible e influenciador que muy pocos consiguen.

    Es uno de los mejores álbumes del rock progresivo? Es atrevido e inmaduro responder a ello...lo mejor será que pasen 20 años y pensemos en él de nuevo.

    De cualquier manera, gracias Steven, gracias por darme la oportunidad de poder vivir para escucharlo y sentirlo.

  4. Después de 48 ańos easuchando música y de los 9 escuchando rock sin apellidos, hace por lo menos 20 años que no me pasaba y no podía dejar de escuchar un álbum , si tuvimos nuestros héroes del siglo XX claramente este es el del siglo XXI. Y lo veré en mayo acá en Chile.

  5. yo llevo 45 años escuchando progresivo,sinfonico,y solo colecciono este tipo de música. discos como éste aburren tela, y no es progresivo, es un disco de slow pop con tecladitos. aburrido y maricon. en fin, otra patata de este señorito. un disco mediocre , del montón. un poquito de música americana moderna, ....en fin.... se le va la pinza. aburre ya. y señor critico, empiezas diciendo que es una basura,comn otras palabras, y después que es una maravilla. aquí este señor gusta hasta cuando mea fuera.

  6. un tecladito sin sentido,una batería de pronto girando sin ton ni son, ahora suavito,ahora progresivo,de pronto slowcore,de pronto pop,de pronto soy electro,.........perdido diría.

  7. Aburrido y sobreproducido. Insoportable cuando se mete en esos bucles sin sentido que tanto parecen gustarle. "The Raven" sí es un buen disco, aunque tampoco se puede comparar con las mejores obras del género.

  8. Hola. leí los primeros dos renglones de tu critica y me dolían los ojos, hay piezas Routine que con el tiempo van a ser obras maestras, te recomiendo escucharl ounas 10 veces . chau

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