Crítica del disco de Dusan Jevtovic - 'No Answer' (2017)

En busca de nuevas respuestas

Dusan Jevtovic - 'No Answer'
(12 junio 2017, Moonjune Records)

Dusan Jevtovic - No Answer

Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco del músico DUŠAN JEVTOVIĆ, guitarrista de origen serbio y asentado en Cataluña desde hace bastantes años. El nuevo disco en cuestión se titula “No Answer” y fue publicado por el sello MoonJune Records a mediados del pasado mes de junio. Este disco fue ejecutado por el formato de trío que se completa con Vasil Hadžimanov [pianos acústico y Fender Rhodes, y sintetizador Moog] y Asaf Sirkis [batería]. El material recogido en “No Answer” ha tenido bastantes periplos alrededor del mundo antes de llegar a la edición física que tenemos en nuestras manos, pues fue primeramente grabado en vivo en el estudio La Casa Murada (en la localidad catalana de Banyeres del Penedes) en los días 22 y 23 de febrero del año 2016, para luego ser mezclado y masterizado en un estudio de la capital argentina de Buenos Aires. Así como se lee. Aunque DUŠAN JEVTOVIĆ es el único acreditado con la labor de composición para los nueve temas que conforman el disco, el asunto es que la amalgama sonora creada por los tres músicos en sus siempre lúcidas interacciones termina siendo lo que da forma definitiva a todas las ideas expresadas en el repertorio. Veamos ahora los detalles del mismo, ¿vale?

Durando 5 minutos, ‘Al Aire – Soko Bira’ abre el repertorio con una sinopsis muy cautivante que comienza con envolventes escalas de piano proyectadas hacia un aura etérea y termina con un ejercicio de autoconstreñido vigor psicodélico. Impacta bastante este inicio de álbum. Luego sigue la dupla de ‘Frusci’ y ‘Yo Sin Mi’, los dos temas más extensos del disco. En el caso de ‘Frusci’ tenemos un despliegue de elegantes sonoridades jazz-progresivas que deben tanto al legado de los WEATHER REPORT (etapa pre-Pastorius) como al paradigma de BILL FRISELL, añadiéndose en el camino elementos de la faceta más sofisticada de los TORTOISE. Para las instancias finales, el trío decide establecer un breve recurso de vigor rockero: no se trata de la instauración de un Nuevo motif sino del clímax conclusivo, por lo que El ensamble se siente bien afiatado mientras va sacando el jugo al motif central dentro de un entramado sonoro que se despliega en un inspirado equilibrio entre lo aéreo y lo terráqueo. Por su parte, ‘Yo Sin Mi’ nos transporta hacia un sereno paisaje crepuscular en el cual la guitarra y el piano dialogan gallardamente mientras la batería se asegura de mantener el ánimo relejado de la pieza con un swing delicadamente sutil. El cuarto tema es justamente el homónimo, y ya desde los pasajes iniciales nos damos cuenta de que su misión es la de ahondar en la espiritualidad reflexiva que ya había reinado en la pieza precedente, pero ahora hay un viraje hacia una reciedumbre contundente en el perfil sonoro creado para la ocasión. El guitarreo es fiero en sus fraseos y bases armónicas, como si fuese el instrumento mensajero de una furia cerrada en su propia frustración: el solo de guitarra no resulta excesivamente largo pero sí tiene una musculatura capaz de dejar una fuerte huella en el alma del oyente. La sección de piano que entra a tallar acto seguido también exuda vehemencia, pero esta vez con un señorío un poco más luminoso. Por lo pronto, ya tenemos a ‘Frusci’ y ‘No Answer’ como nuestros temas favoritos de este disco.

Tras el vendaval solipsista de ‘No Answer’ llega el turno de ‘A Ver’, tema que aunque también es calmado tiene una esencia más propiamente etérea; es por esto que nos suena a una especie de retoma de “algún asunto no resuelto” en la pieza que había abierto el repertorio. Un bien logrado híbrido de jazz-rock y post-rock bajo un ropaje psicodélico. ‘Prayer’ y ‘Lifetime’ se encargan sucesivamente de manejar las calibraciones estilísticas ya plenamente instauradas en el esquema de trabajo álbum mientras añaden algunos nuevos matices al asunto. Así, ‘Prayer’ despliega una aureola extrovertida que brinda nuevos bríos a la ingeniería de elegancia y sobriedad que el trío nos ha venido regalando a lo largo del disco. Con un tempo en blues y una cadencia exquisita, la mesa está servida para el jolgorio jazz-progresivo del momento; tal vez tenemos aquí las más impresionantes intervenciones de Hadžimanov al piano eléctrico. Por su parte, ‘Lifetime’ se centra en una atmósfera sumamente intimista donde el enfoque temático es reemplazado por los juegos de texturas: nada se arma aquí, todo va fluyendo sin parar aunque no como un torrente, sino como un cúmulo de gotas de un riachuelo expirante que se complace en testimoniar sus últimos ramalazos de frescura en medio del atardecer. Nos vamos acercando al fin de “No Answer” cuando llega el turno de ‘El Oro’, otro cénit del álbum. Aquí, el trío elabora con total claridad creativa una ingeniería sonora donde todos los espacios para el desarrollo de la estilización temática diseñada para la ocasión, mientras que también se abren espacios para ulteriores expansiones improvisadas. Hay algo de sombrío en el desarrollo temático, pero la grácil altivez de las ejecuciones proporciona una vitalidad peculiar al asunto. Los últimos 8 minutos del repertorio están ocupados por ‘The Place With A View’, una pieza que prosigue por la línea de nocturnidad del tema anterior hasta hacerse realmente oscurantista, incluso densa. Tenemos en este ítem final de “No Answer” un estupendo ejercicio de dinamismos inquietantes que van retorciéndose bajo una niebla surrealista.

Todo esto fue lo que nos ofreció DUŠAN JEVTOVIĆ junto a sus compinches en “No Answer”. Se trata de un disco excelso y robusto y ni siquiera tuvo que recurrir a ostentaciones de algún tipo. Así, sin aspavientos ni grandilocuencias, la ilación de los temas que conforman este disco ofrece recursos de encantamiento musical al oyente empático. Altamente recomendado.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'No Answer':


cesar inca mendoza

  • Más críticas del autor en:

autopoietican.blogspot.com

Temas relacionados: