Crítica del disco de Jinetes Negros - 'Definitiva mente' (2017)

Un apogeo definitivo

Jinetes Negros - 'Definitiva mente'
(25 agosto 2017, Viajero Inmóvil Records)

Jinetes Negros - Definitiva mente

Hoy nos toca el grato honor de presentar el nuevo trabajo de la genial banda argentina JINETES NEGROS, el álbum conceptual titulado “Definitiva Mente”. El ensamble conformado por Marcelo Ezcurra [voz y guitarras], Octavio Stampalia [teclados y coros], Ricardo Penney [batería y coros], Pablo Robotti [guitarras] e Hipólito Courvoisier [bajo y voz] se ha lucido a lo grande en esta nueva dimensión de mágica grandilocuencia progresiva donde los JINETES NEGROS han instalado su bandera. Una heroica subida a una nueva cima de la montaña de la música, ésta es la cosecha recogida en el repertorio de “Definitiva Mente”. Colaboradores ocasionales del quinteto que ahora nos ocupa han sido el baterista Christian Colaizzo, los bajistas Marcelo Vaccaro y Guido Stampalia, el saxofonista Gabriel Di Mario, y los vocalistas Maxi Trusso, Charly Moreno, Lucas Pagano y Miguel Zabaleta. La estructura de “Definitiva Mente” se ha armado como una ópera-rock progresiva, siendo el hilo temático de su núcleo conceptual el paso por diversas fases del desarrollo emocional y las diversas escalas del autodescubrimiento hasta llegar a una culminación inapelable. Más específicamente, se trata de un largo y denso viaje interior que realiza El Jinete Negro – personaje que ha acompañado a las canciones de todos los álbumes anteriores de la banda – para toparse sucesivamente con El Destino (todo está escrito en el fatum y nada podrá torcerlo) y El Libre Albedrío (es la propia voluntad quien forja la vida a ser vivida). Estas contrapartes causan una fuerte incertidumbre en el espíritu del Jinete que le hunden en La Angustia por un tiempo, aunque luego decide salir de ella para ir habitando momentáneamente en La Culpa, La Euforia, La Locura y El Amor como si fuesen posadas de tránsito. La última cabalgata del Jinete le lleva a su final enfrentamiento con El Tiempo, que resulta ser su propio Ego: el enfrentamiento se traduce en una batalla donde El Tiempo colapsa sobre sí mismo. He aquí una peculiar victoria del Jinete, quien obtiene un estado de trascendencia e iluminación: ¿es este estado su propia muerte o la vivencia realizada de una conciencia plena? – que lo dedica el oyente de turno.

Del quinteto que grabó el disco anterior “Tawa Sarira” (el cual data del año 2013) quedan Ezcurra, Stampalia y Ricardo Penney: el proceso de gestación, producción, grabación y edición de “Definitiva Mente” ha sido bastante largo, pero ya es una realidad concreta merced a los oficios del sello Viajero Inmóvil desde la última semana del pasado mes de agosto. Yendo de una buena vez a los detalles del repertorio, comenzamos con los primeros 5 ¼ minutos del disco que están ocupados por ‘El Túnel Del Destino’, una canción que de entrada nos desafía con su ambientación rockeramente maciza que se articulan a través de una ingeniería introspectiva: así las cosas, los espacios que se abren para las capas y orquestaciones de teclado ayudan a realzar el inspirado esquema lírico de su desarrollo temático. El minúsculo prólogo cósmico y la estratégica presencia de algunos pasajes lentos son esenciales para completar debidamente la atmósfera central. Tras el fastuoso cierre de esta cautivadora canción inicial llega el turno de ‘Las Puertas De la Voluntad’, pieza de corte bucólico que sirve para que la reinante aureola de introspección se derive hacia una dimensión más calmada… e incluso autoafirmativa, optimista. Cerca del final, los arreglos orquestales y de piano completan un hermoso retazo sinfónico. Con la dupla de ‘Dos Caras’ y ‘Decidir’, el ensamble se dispone a orientar sus estrategias creativas hacia sanas ampliaciones de espiritualidades y atmósferas. En efecto, ‘Dos Caras’ instala recursos expresivos de vigor rockero bajo un convincentemente sofisticado esquema progresivo, valiéndose de una letra que alterna momentos de urgencia con otros de placidez. La inclusión de factores arábigos en el multicolor desarrollo temático es manejada con enorme ingenio. Aquí se siente un extraño híbrido de KARMACANIC, EMERSON, LAKE & PALMER y los GENESIS de la etapa 76-78, aunque siempre con el sello personal que el personal de JINETES NEGROS viene madurando desde siempre. Por su parte, ‘Decidir’ se explaya en un esbozo reflexivo y calmado que hasta cierto punto coquetea con estándares del folk-rock, pero el fulgor progresivo se hace notar fuertemente en ciertos detalles sobriamente complejos del desarrollo del groove en clave fusionesca y en la presencia de algunos pasajes extrovertidos marcados por un estilizado fragor rockero.

‘El Cuerpo De La Angustia’ regresa al relajado intimismo de ‘Las Puertas De La Voluntad’ pero esta vez con un retrato de vulnerable melancolía. Las florituras de piano que ilustran varios parajes del desarrollo temático están entre lo más mágico de todo el álbum, y lo mismo vale para algunos retazos orquestales que también entran a tallar en algunos momentos. ‘Laberinto Del Deseo’ se suelta animosamente sobre terrenos jazz-progresivos con un lirismo delicado que nos recuerda abiertamente a los estándares de SERÚ GIRÁN y SPINETTA-JADE, aunque también notamos algunos matices Yessianos en algunos arreglos de guitarra. Una canción muy bella que estimula vibraciones positivas en un clima de envolvente serenidad. ‘El Diván De La Culpa’ recoge en buena medida el impulso lírico de la canción precedente y le da un filo más aguerrido: esta vez hay un sano equilibrio entre los etéreos pasajes de talante sinfónico y los otros más guerreros donde el estándar del rock duro impone su ley. Las alternancias de los solos de guitarra y órgano son manejadas con el suficiente buen criterio como para dejar que el aspecto fiero de esta canción sepa enriquecerse del vitalismo melódico en curso. La sección final termina con un aire ceremonioso al cual le hará abierto contraste el dinamismo contundente de ‘El Parque De La Euforia’, una canción de núcleo pop-rockero que brinda una sana dosis de aire fresco. De todas maneras, algunos trucos de sobria sofisticación en el interludio instrumental permiten a ‘El Parque De La Euforia’ también alzar su propio vuelo de euforia musical. ‘Molino De Locura’ se orienta hacia un groove blues-rockero para la instalación de su esquema melódico, lo cual se traduce en una atmósfera amable revestida de un vigor preciosista donde los instrumentos dialogantes llenan espacios a todo dar; esta espiritualidad envolvente se ahonda con especial conmoción con el arribo de ‘Retrato Del Amor’, balada sinfónica signada por una romántica intensidad que hace de la fragilidad la clave de su fuerza de carácter, por paradójico que pueda sonar. El piano dirige el desarrollo temático con aires Wakemanianos mientras el saxo entra en acción como un acicate de las vibraciones melódicas en curso.

Tras haber utilizado la secuencia de las dos canciones precedentes para reforzar esta atmósfera de creciente intimismo, el grupo se hace cargo de volver a agitar las cosas con ‘La Última Cabalgata’. Aquí tenemos un nuevo ejercicio de electrizante nervio rockero en un contexto progresivo: tremendamente compacta es la impecable armazón entre el brío del grupo y los elementos orquestales. Además, se trata de una canción con enorme gancho de por sí. Nos vamos acercando al final del disco cuando nos topamos con la dupla de ‘Memorias Del Camino’ y ‘El Altar Del Tiempo’. La primera de estas canciones ostenta un clima sigiloso cuyas claves melódicas reposan en las diversas vibraciones orquestales que salen al paso, mientras que la segunda se explaya en aires extrovertidos y empujes fulgurosos por vía de una estrategia hard-progresiva – casi bordeando con estándares del prog-metal –, con lo cual la dinámica sonora parece enfilarse hacia un canto final de victoria. El clamor “¡Soy el tiempo que te atrapó!” deja una huella permanente durante la elaboración del clímax conclusivo (con arreglo coral y todo). ‘Redención’ cierra el repertorio como un soplo de sublime solemnidad a través de un encantador retrato sonoro plasmado al unísono por el piano y la orquestación. Mientras avanza el crescendo se afianza una reflexión final desde donde se pretende retomar, revisar y sintetizar todo el cúmulo de ideas e inquietudes que se habían mostrado en la serie de las 13 piezas precedentes. Así termina el concepto de “Definitiva Mente”, una obra monumental que no solo significa un nuevo cénit dentro de la obra viviente de JINETES NEGROS sino que también encarna un momento cumbre dentro del perpetuo sueño de la tradición progresiva sinfónica argentina de ayer y hoy. Es una maravilla este disco, un apogeo definitivo dentro del ideario artístico de la banda, por lo que solo nos queda decir lo obvio: la inclusión de “Definitiva Mente” en cualquier colección medianamente buena de art-rock es recomendada al 200%.

[Publicado originalmente en el blog Rock & Prog / Enlace]

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Definitiva mente':