Crítica del disco de Kant Freud Kafka - 'Onírico' (2017)

Segunda fantasía progresiva en la dimensión onírica de Kant Freud Kafka

Kant Freud Kafka - 'Onírico'
(8 marzo 2017, Autoproducido)

Kant Freud Kafka - Onírico

KANT FREUD KAFKA vuelven a la carga y lo hacen con un bello disco titulado “Onírico”. El líder de esta asociación, Javi Herrera, sigue valiéndose de su arsenal de batería e instrumentos virtuales para focalizar el meticuloso y abundante ensamble instrumental que le acompaña a lo largo del trayecto plasmado en el repertorio de los seis temas de “Onírico”. Se hacen presentes los guitarristas Germán Fafian y Pol Sánchez, el bajista Daniel Fernández Campos, Rafael Pacha al salterio, las guitarras acústicas, la mandolina y el bouzouki, el ensamble de cuerdas conformado por Cecilia Burguera (violín), Mónica Cruzata (viola), Queralt García (cello) y Dick Them (contrabajo), Guillem Vilaral, al oboe y el corno inglés, y Mandharu, a las percusiones. También están la cantante Alia Herrera y la bailarina de claqué Andrea Herrera a disposición de lo que se exija en algún momento del desarrollo del repertorio integrado en “Onírico”. Veamos ahora los detalles del mismo.

Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘Insomnio De Una Noche De Verano’ abre el repertorio con una prestancia magnífica cuyas múltiples dimensiones de musicalidad ostentan una integral autoridad. El dinamismo recurrente de la pieza es sigiloso y ceremonioso, pero siempre late ahí la tensión de cuando se aguarda alguna repentina irrupción de algo… algo que nos haga levitar o algo que nos haga despertar. La primera sección está dirigida por los fraseos de piano mientras las maderas elaboran sobrias florituras; una segunda sección nos lleva por un sendero cósmico donde los paradigmas del PINK FLOYD de la primera mitad de los 70s, los UNIVERS ZERO y los GENESIS de las mejores épocas se conjugan para pintar un solvente paisaje de intensa interioridad. El solo de guitarra resulta fundamental para gestar una auténtica garra expresiva en medio de este paisaje musical. A continuación sigue el tema ‘Dulces Sueños’, el cual opera inicialmente como desembocadura del etéreo epílogo de la pieza de inicio. Esta vez nos movemos conscientemente en territorio académico, realzándose el aspecto sinfónico del lenguaje progresivo pero con un énfasis en atmósferas llenas de incertidumbre racional y decadencia emocional. La tercera pieza del álbum es también la más extensa del mismo con sus casi 11 minutos de duración y se titula ‘És Quan Dormo Que Hi Veig Clar’. El título es claramente desafiante ante los monstruos de la razón al reivindicar que la claridad exenta de artificios y monstruosidades llega con la entrega total a lo onírico, y mucho de ello se refleja en el esquema sonoro diseñado específicamente para la pieza en cuestión. En efecto, ‘És Quan Dormo Que Hi Veig Clar’ comienza en medio de una neblina grisácea penetrada por una densidad que tiene algo de relajante y también, por contraste, algo de inquietante. En una segunda instancia, el tema vira hacia un clima de rock lento bañado por aguas progresivamente estilizadas que se sitúa a medio camino entre el estándar del CAMEL post-80s y la balada de DREAM THEATER. Cuando las cosas se tornan realmente intensas, la fiereza rockera siempre latente se hace patente con una hidalguía atrapante: lo que suena en este momento es una perfecta cruza de retro-prog (a lo KARMACANIC) y prog-metal meticulosamente labrado por lo melódico. Es una pena que ese interludio no dure un poco más, pero es que es tiempo de que emerja una nueva sección introspectiva, siempre bajo la guía del piano, pasando pronto a un majestuoso clímax final donde la vitalidad melódica se explaya en todo su fulgor.

Definitivamente, con el tema #3, el repertorio de “Onírico” llega a un cénit definitorio y tenemos a continuación al cuarto tema con el binario título de ‘Vida Y Muerte’ que tiene el designio de suceder a ‘És Quan Dormo Que Hi Veig Clar’. Exhibiendo un nuevo ejercicio de prestancia progresiva bajo el impacto de la segunda sección de ‘Insomnio De Una Noche De Verano’ más el esplendor esencial de la canción precedente, sale bien parado de tal misión. En la parte cantada se da un manifiesto claro de la genialidad creativa del grupo a la hora de desarrollar climas inquietantes bajo una atmósfera relativamente sutil: en tal sentido, los arreglos de cuerdas y la interacción de piano y celesta se hermanan en una contundente armazón sónica que más parece producto del arte de la imagen que del arte del ruido. Según advertimos, el cénit del álbum que estamos reseñando todavía tiene fuelle para seguir ahodando en el presente despliegue de claroscura grandiosidad. Cuando llega el turno de ‘A Nightmare On Major St.’, el ensamble de KANT FREUD KAFKA se dispone a desarrollar una ambientación semejante a varios estándares de los últimos discos de PORCUPINE TREE y la faceta más épica de los solistas de STEVEN WILSON. El asunto pinta ágil y denso simultáneamente, y en el caso de la pieza que se está mostrando ante nuestros oídos, también se nota un acento melancólico en el canto masculino, dejándose lo mágico para el canto femenino. Justamente esta dupla vocal proporciona una vitalista vibración teatral al asunto, el cual también tiene algo de los ISILDUR’S BANE de los últimos tiempos. Las cosas llegan a su momento final con ‘Awakenings’, tema que ocupa un espacio de 9 minutos y que hereda en su prólogo buena parte de la melancolía ceremoniosa de la pieza precedente. Pero nos toma por sorpresa un viraje hacia lo sinfónico desde antes de llegar a la frontera del segundo minuto. La cosa se pone muy a tono con los modelos de CAMEL y GENESIS pero con la presencia de las cuerdas folclóricas también adquieren un agradable matiz bucólico (tal vez en línea con los anglo-escandinavos de THIEVES’ KITCHEN). Los factores aflamencados de guitarra española y zapateo se asientan naturalmente en medio de los respectivos solos de guitarra y de sintetizador. Definitivamente, la poderosa aura de esplendor que transmite el bloque instrumental en curso refleja una atmósfera de nuevo amanecer, una nueva luz que emerge para obligarnos a despertar y abrir los ojos.

“Onírico” exhibe una evolución de la visión musical de KANT FREUD KAFKA hacia las facetas más atmosféricas e inquietantes que el ensamble dirigido por Javi Herrera se ha planteado como su norte particular dentro de las diversas posibilidades que se abren desde el seno del ideal del rock progresivo... especialmente en nuestros tiempos. La música de KFK aspira a tener una cualidad narrativa en su cosmos de estrategias musicales, y en tal sentido, “Onírico”, su segund a fantasía progresiva, encarna un cumplimiento cabal de esta ambición estética. ¡Disco altamente recomendado!

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Onírico':


cesar inca mendoza

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