Crítica del disco de King Capisce - 'Memento Mori' (2017)

Una mirada fresca a la experimentación jazz-progresiva

King Capisce - 'Memento Mori'
(6 octubre 2017, Lamplight Social Records)

King Capisce - Memento Mori

El grupo británico KING CAPISCE, ensamble cultor de una atractiva modalidad jazz-rockera de contundentes tenores progresivos, nos brinda con su nuevo disco “Memento Mori” una hermosa obra que no deberá pasar desapercibida en nuestro repaso de los momentos musicales más notables del presente año 2017. Publicado a inicios del mes de octubre a través del sello Lamplight Social Records, este disco es una estupenda muestra de cómo el lenguaje del jazz y el discurso de la música progresiva experimental pueden confluir naturalmente en un entramado sonoro que resulte variopinto y enérgico a la vez. KING CAPISCE está conformado por el quinteto de los saxofonistas Richard Harrison y Alex Baker, Tim Feben [guitarras y sintetizadores], Roshan Lal [bajo] y Thomas Ashfield [batería]. El grupo que ahora nos ocupa debutó en el año 2011 con un disco homónimo que llamó ciertamente la atención en varias redes de difusión y apreciación del jazz-rock contemporáneo, pero fue con su segundo trabajo de larga duración “The Future Cannot Be Born Yet, It Is Waiting For The Past To Die” (aunque en realidad no es muy largo) que el grupo logró posicionarse en un sitial interesante dentro del gran escenario mundial de la vanguardia jazz-progresiva. Eso ocurrió hace 3 años, y ahora los KING CAPSICE cuentan en “Memento Mori” con el recurso idóneo para mantenerse en su status de banda joven que ya está consagrada dentro de su particular vertiente musical. Pasemos ahora al repaso de los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?

Durando poco menos de 4 ½ minutos, ‘Once We Were Wild’ pone inicio a las cosas con un despliegue de grácil vitalidad donde se funden el modelo de los KIGN CRIMSON de los 80s y el paradigma de los WEATHER REPORT de la segunda mitad de los 70s. El cuerpo central se enriquece en una espiral bien sostenida sobre la inhumanamente compacta dupla rítmica. Para la sección final, el grupo baja el nivel de vibraciones expresionistas en base a un groove de cariz bluesero. Luego sigue la dupla de ‘Taming Panda’ y ‘House Of Dust’, diseñada para explorar las aristas más expresionistas y ambiciosas del mundo musical del quinteto británico. ‘Taming Panda’ dura más de 7 ½ minutos y resulta ser la pieza más larga del álbum, siendo su ambiente general uno de misterio. LED BIB y GUTBUCKET son los referentes a la hora de explicar las confluencias estilísticas que entran a tallar aquí. Siendo la cadencia básica del tema en cuestión sostenida y lenta, de todas maneras el ensamble se da maña para dejarse llevar por su propio nervio, logrando que la mayor parte del tiempo nos sentimos confrontados por una dinámica opresora. En algún momento emerge un solo de batería simplemente impresionante; el saxo y la guitarra alternan posicionamientos en el foco protagónico del bloque instrumental. Por su parte, ‘House Of Dust’ se orienta hacia una actitud más plenamente intimista, aunque siempre con ese nervio propio del ideario estético de la banda. Matices de psicodelia progresiva y post-rock entran a tallar durante el desarrollo del cuerpo central, el cual termina aterrizando en un paraje de mística intensidad bajo la guía de la guitarra. ara el último minuto, parece como si el ensamble estuviese siendo trasladado a una pieza diferente donde retorna el imperio de lo opresivo. Se puede decir que en esta dupla de los temas #2 y #3 hay una suerte de cima musical del repertorio... pero que conste que todavía queda bastante por disfrutar en el horizonte cercano.

‘Stateless’ sí llega a focalizarse consistentemente en atmósferas intimistas, al modo de un cántico a la interioridad en clave instrumental. La miniatura titulada ‘i’ estipula un ejercicio de flotantes capas abstractas sustentadas por etéreas líneas de los saxos y una lánguida cortina de sintetizador; con ello se prepara el terreno para el arribo de ‘Rojava’, colorido tema que nos expone la faceta más decididamente lírica del grupo mientras retoma los retazos de post-rock y psicodelia progresiva que antes habían hecho acto de presencia. ‘Angle’ es materia de otro lote: un muestrario de ingeniosa combinación de talante jazz-rockero y sofisticado dinamismo progresivo que lamentablemente solo dura 3 minutos y pico. Con todo, nos sentimos agradecidos por este despliegue de señorial vitalidad que bebe tanto del paradigma Crimsoniano de los 70s como del de MORAINE, además de ponerle algunas sazones Zappianas al asunto. El último vestigio que nos deja el disco es el tema justamente titulado ‘Last Words’, el cual recicla entusiastamente los factores más introvertidos y misteriosos que signaron las ingenierías sonoras de las piezas 2-4, aunque sin duda está más cercano a la densidad mística que conformó el núcleo expresivo de ‘House Of Dust’. El lado más señorial de unos LED BIB puede ser una buen referente comparativo. Los arreglos de vientos ayudan bastante a gestar un temple amable que envuelve al bloque instrumental: por causa de su talante orquestal, también influyen esos arreglos en la creación de un aura fastuosa para el delineamiento del cuerpo central. Fueron 37 ½ minutos de gloria jazz-progresiva los que nos ha brindado el quinteto KING CAPISCE a lo largo y ancho del repertorio contenido en “Memento Mori”, un disco altamente recomendado a quienes gustan de descubrir y degustar las diversas variantes potenciales que se abren cada vez que se fusionan los esquemas del jazz-rock y del rock progresivo.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Memento Mori':


cesar inca mendoza

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