Crítica del disco de Kovlo - 'Timelapse' (2016)

Kovlo nos traen sus lapsos y atmósferas post-rockeras desde Suiza

Kovlo - 'Timelapse'
(23 enero 2016, Fluttery Records)

Kovlo - Timelapse

Hoy se da la ocasión de presentar a la banda suiza KOVLO por motivo de la publicación de su nuevo álbum “Timelapse” en enero del presente año 2016. Este quinteto post-rockero asentado en la localidad de Lugano está actualmente conformado por Mario Bisignani [guitarras], Stefano Chiassai [guitarras], Giona Mattei [bajo], Rawirak Pellegrini [teclados] y Fabio Giangrande [batería]. El currículum vitae de KOVLO comienza a inicios del milenio como cuarteto, siendo así que con sus tres primeros discos grabados y publicados entre los años 2005 y 2011 (“A New Position For The Second Degree Burnt”, “I'm So Happy On This Boat" y “Hey Mom, Where's Timbuktu?”), el grupo se erigió en una figura señera de la vanguardia rockera de su país, llegando a llamar seriamente la atención del público post-rockero de todo el mundo. Después de eso y mientras mantenía un alto perfil en el underground europeo con giras nacionales y otras en países como la República Checa, Italia, Alemania, Dinamarca, Holanda, etc., el grupo decidió explorar otras áreas creativas haciendo la banda sonora de la película suiza “Tutti Giù – Everybody Sometimes Falls”, la cual fue seleccionada para exhibirse en festivales cinematográficos diversos como los de Locarno y Montreal. En el año 2014 tuvo lugar un par de variantes en su alineación con el ingreso de un nuevo baterista y el de un teclista fijo como quinto integrante, y es así como hemos llegado a descubrir a KOVLO. Con este disco “Timelapse”, el mismo que fue publicado en la segunda quincena de enero pasado por vía independiente, descubrimos una propuesta tremendamente interesante dentro del paradigma del post-rock. La inspiración de cada pieza de este álbum tiene que ver con un evento de gran importancia que tuvo lugar durante la fecha de cumpleaños de cada integrante del grupo: p.e., tenemos aquí designaciones de la elección de Lech Wałęsa como presidente del gobierno polaco, el asesinato de John Lennon y la fatal explosión del volcán Lake Nyos. Bueno, vayamos a los detalles del disco en cuestión, ¿vale?

Durando casi 6 minutos, ‘Wałęsa’ abre el álbum con un autoconstreñido despliegue de electrizante vitalidad: el tenor moderado del groove cadencioso armado por la dupla rítmica halla su oportuna contraparte en las potentes capas de guitarras y las acompañantes cortinas de teclado, todas ellas sobreponiéndose mutuamente para concretizar una grisácea espiritualidad que se adueña del aire. Todo ello hace que de manera fluida se imponga una majestuosidad abrumadora de una forma muy orquestada: gran inicio del disco. Acto seguido emerge ‘Opec Raid’, una de las dos piezas del repertorio que duran alrededor de 12 ¾ minutos. La sección introductoria nos revela una atmósfera amenazante donde la guía es llevada por la guitarra a cargo del drone más agudo, y luego, sin desaparecer del todo éste, se instaura el cuerpo central en base a un clima lánguido e intimista en el que el grupo se prodiga en generar elementos sonoros que se moldeen integralmente en una etérea ambientación evocativa. El grupo desarrolla un sutil crescendo a partir de aquí para culminar el asentamiento de dicho cuerpo central y empezar a preparar la gestación de la siguiente sección, la cual proporciona el epílogo de la pieza: esta fase conclusiva comienza con una vibración pulsátil y termina estallando en un efluvio emocional que tiene algo de furioso y también algo de místico (algo que nos remite irremediablemente al estándar de los japoneses MONO). ‘The Dakota Killing’ es la tercera pieza de la edición de CD – no aparece en la edición de vinilo – y su misión consiste inicialmente en establecer recursos de lirismo con el propósito de darle un viraje más plácido al carácter sónico que tan grandilocuentemente se había expuesto en la pieza precedente. Pero la tensión emocional sigue presente allí, aunque sea solo a nivel latente, y es en las últimas instancias del tema que traspasa al nivel de lo patente en medio de un opresivo fragor sonoro: el thanatos había sido atado momentáneamente, pero terminó desatándose y celebrando macabramente su propia liberación.

‘Suez’ focaliza en primer lugar su vigor expresivo en torno a un compás de tenor tribal mientras los guitarreos y los ornamentos de teclado se centran en reforzar una atmósfera de creciente intensidad. Una vez cerrada esta instancia, un segundo motif emerge para instaurar una vibración épica semejante a la que hemos disfrutado antes en ‘Opec Raid’. Cierra el álbum la segunda pieza de más de 12 minutos de duración, titulada ‘Lake Nyos’. El nombre de esta pieza pudo muy bien haber disco “armonía y fulgor” porque justamente estos dos ítems son los que el ensamble elabora durante el diverso desarrollo musical de la misma. Sin duda tenemos aquí una síntesis refrescante de muchos de los recursos de densidad y garra que hemos observado meticulosamente trabajados en el repertorio precedente, pero en este tema de cierre abunda de manera predominante un clima de exaltación emocional: dejando ligeramente a un lado la preocupación por las inquietudes reflexivas, los músicos arman para la despedida un bloque sonoro marcado por una imponente extroversión. La vitalidad abiertamente manifestada en el motif inicial no es para nada engañoso, sino que más bien deja un impacto de esplendor expresionista para lo que habrá de seguir hasta el final. Bueno, todo esto fue “Timelpase”, el disco con el cual hemos llegado a conocer a los suizos KOVLO. Si bien esta banda no traza un camino de tremenda originalidad dentro de los patrones más recurrentes del pasado y el presente de la escena post-rockera mundial, sí logra crear algo interesante y valioso dentro de esta región específica del cosmos art-rockero contemporáneo. Honestamente nos parece que vale la pena seguir la pista de este grupo.


- Muestras de 'Timelapse':


firma cesar inca mendoza

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