Crítica del disco de Malheur - 'La boca prestada' (2017)

Un obsequio de buena música dentro del jazz-rock contemporáneo

Malheur - 'La boca prestada'
(1 marzo 2017, Blue Asteroid Records/Gran Sol)

Malheur - La boca prestada

Hoy se da el turno de prestar nuestra atención y nuestros oídos al trío sevillano MALHEUR por motivo de su más reciente trabajo fonográfico “La Boca Prestada”. El colectivo de MALHEUR, uno de los más serios e inventivos de la escena contemporánea del jazz español, está integrado por el baterista Manuel Montenegro, el bajista Juan Miguel Martín y el guitarrista Juan G. Acosta. Los tres músicos venían de experiencias propias en áreas tan diversas como el metal, el post-rock y el folk, así como el jazz-rock, el cual se ha instaurado como el núcleo estilístico de la propuesta del trío. De hecho, el trío se formó por iniciativa conjunta de Acosta y Montenegro, siendo así que Martín fue el primer y único candidato idóneo para ocupar la plaza de bajista.* “La Boca Prestada”, publicado en el primer día de marzo último por el sello Blue Asteroid Records, es su tercer disco tras “Dulcia CumAmaris” (2013) y “Ausiliatrice” (2015). A lo largo de su catálogo, la gente de MALHEUR ha dado rienda suelta a su cómoda soltura a la hora de crear ideas improvisadas y explorar posibles estructuras para madurarlas.

Con la dupla de ‘Afro-Soviet’ y ‘Voltio’s’, el repertorio de “La Boca Prestada” comienza con buen pie en su máxima expresión. El primero de estos temas comienza con un prólogo exultante que pronto abre camino a un cuerpo central de proyección intimista, para finalizar con una coda que replica el momento inicial. El swing armado por la dupla rítmica es enérgico sin hacerse impositor mientras que la guitarra despliega sus densos fraseos con luminosa soltura. Por su parte, ‘Voltio’s’ se explaya en un groove bastante sobrio que a veces parece basarse en matices afro-latinos, siendo así que el entramado sonoro nos hace evocar una especie de inquietud misteriosa que alimenta un ansia escondida. La impoluta armonización en los diálogos entre el bajo y la guitarra funciona como recurso de elegancia. La breve pieza Necronova – dura solamente 2 ¼ minutos- está a cargo de exhibir una musculatura renovadora en torno a un peculiar ejercicio de confluencias entre space-rock y post-rock sobre un esquema rítmico se perfila bajo imprevisibles pautas dadaístas. El mismo FRANK ZAPPA hubiera estado muy contento de componer una extravaganzasurrealista en base a lo que hace aquí el Sr. Montenegro. El siguiente tema es ‘Joy Of The King’ y se erige en un cénit decisivo del álbum con su despliegue de espiritualidad colorida a lo largo de la instalación del cuerpo central y la dinámica improvisacional correspondiente. Nos da un poco de pena que no dura más de los 3’36” que le ha otorgado la banda pues su gancho es muy llamativo, pero bueno, así son las cosas y el repertorio debe seguir adelante. ‘Ruin Booster’ hace todo lo contrario que la pieza anterior y se desvía hacia la faceta más intimista del ideario musical del trío. Claro está, el sencillo jam de base es manejado con un exquisito sentido de la sofisticación que obliga a los músicos a estar atentos los unos a los otros a la hora de crear variaciones de tono y expresividad a lo largo del camino. Incluso en el pasaje final se abre un recurso de fiereza afín a ciertos modelos de bandas como MASSACRE. Nos da curiosidad imaginar cómo habría sido el diseño de esta coda de habérsele dado más tiempo de expansión, pero el grupo decidió que se redujera a una miniatura.

Ostentando un ambiente particularmente cálido, ‘Odalisque’ nos brinda un momento de serena alegría que efímeramente se interrumpe con un breve pasaje marcado por una tensión filuda. ‘Trinity And Beyond’ también porta una naturaleza cálida pero se orienta más hacia lo reflexivo. Esto no quiere decir para nada que se centra en climas y motivos lánguidos: por el contrario, el asunto resulta bastante expresionista con la incorporación de elementos progresivos y psicodélicos de talante post-rockero para el desarrollo temático en curso. También notamos algunas cercanías, o mejor dicho, confluencias con lo que vienen haciendo figuras de la vanguardia jazzera contemporánea como MARK WINGFIELD y el dúo XADU. En un momento así este trío nos hace recordar a ese otro trío vecino del sur que es GLAZZ. La verdad que el disco ha llegado a una cima creativa y no parece dispuesta a bajar de ella. Y así llegamos al broche del álbum que se titula ‘Vakuo’: durando poco más de 5 ¾ minutos, se erige como la pieza más extensa del repertorio. Con su vitalidad heredera de los WEATHER REPORT de la etapa 73-75 y un aura grácilmente grandilocuente al modo de los legendarios NUCLEUS, el grupo establece una celebración del color y del groove. Para esta ocasión específica, el trío se hace acompañar por el dueto de los vientistas Antonio Campos (trompeta) y Javier Ortí (saxofón), lo cual permite que se geste un colorido adecuado al talante fulguroso reinante. No llega a los 35 minutos de duración el repertorio de “La Boca Prestada” pero ése es todo el tiempo que necesita para dejarnos un sólido testimonio del genio y la magia que caracterizan a MALHEUR. Esta banda sabe muy bien lo que quiere y cuenta con suficientes dosis de fuerza creativa, talento y garra para crear un repertorio consistente y sólido a partir de la improvisación y el eclecticismo dentro de un discurso tan exigente como es el del jazz-rock.

Calificación: 8/10


- Muestras de 'La boca prestada':


cesar inca mendoza

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