Crítica del disco de Matthew Parmenter - 'All Our Yesterdays' (2016)

Mirando al ayer y caminando hacia un nuevo mañana

Matthew Parmenter - 'All Our Yesterdays'
(11 marzo 2016, Strung Out Records)

Matthew Parmenter - All Our Yesterdays

MATTHEW PARMENTER, el héroe progresivo de Detroit, el Mimo Ácido Mágico de la escena progresiva estadounidense, acaba de publicar su tercer disco solista “All Our Yesterdays”, publicado a través del sello Strung Out Records (el mismo que se encarga de la obra de DISCIPLINE, banda que él precisamente lidera) durante la primera quincena de marzo último. PARMENTER se encarga del piano, el mellotrón, los sintetizadores, el violín, el saxofón, el bajo y las guitarras acústica y eléctrica – valgan verdades, hay poca presencia de la acústica y la de la eléctrica es manejada con una discreción acorde al limitado nivel de virtuosismo de parte del autor en cuestión. El baterista Paul Dzendzel es el músico invitado para algunas canciones, justamente su colega de DISCIPLINE. Distanciándose mayormente de la arquitectónica sofisticación de “Astray” y del dramático oscurantismo de “Horror Express”, PARMENTER decide en esta nueva empresa musical enfocarse más directamente en su faceta de cantautor, especialmente en lo que se refiere a las expansiones de las ideas musicales en curso. De hecho, la mayor parte de las piezas del álbum está por debajo de los 4 ¼ minutos de duración, superando solo tres de las diez canciones la barrera de los 5 minutos. Al modo de PETER HAMMILL – el referente central de PARMENTER – en los álbumes “Over”, “And Close As This” y “X My Heart”, el buen MATTHEW ha decidido centrarse en la elaboración de canciones con estructuras reconocibles y con inspiración personal, abriendo ciertos espacios bien medidos a la explicitación de ostentaciones esquemas art-rockeras. Veamos ahora los detalles de “All Our Yesterdays”.

‘Scheherezade’ abre el álbum poniendo sobre el tapete muchos de los recursos estilísticos que hacen de la propuesta musical de PARMENTER algo tan especial y tan magnético. Un tarareo en enérgico falsete y unas espartanas notas de piano impulsan el inicio de una canción en la que la magia solitaria de la introspección adquiere una vitalidad única. Mientras el piano impone el esquema sónico, el amenazante bajo abre poco a poco la puerta a la guitarra y la batería para que el retrato emocional de turno se alimente crucialmente de su propio vigor inherente: dicho vigor se expresa abiertamente pero siempre cuidando de desbordarse innecesariamente. ‘Danse Du Ventre’ agiliza las cosas con una dinámica jazz-fusionesca en su estructura rítmica mientras las armazones de piano, sintetizador y guitarra elaboran un exultante paisaje sonoro signado por lo impresionista. Con la dupla de ‘Digital’ y ‘I Am A Shadow’, PARMENTER sigue explorando varias atmósferas emocionales en aras de enriquecer gravitantemente el repertorio: el primero de estos temas es patentemente ceremonioso, armado en torno al piano y múltiples capas de órgano y sintetizador, algo indudablemente afín al paradigma de PROCOL HARUM y al del GENESIS de la etapa 1970-1; ‘I Am A Shadow’, por su parte, se caracteriza por la exploración de atmósferas etéreas en base a un esquema melódico sobrio y sutil donde se hermanan una ensoñadora orquestación de teclados y una sencilla programación de ritmos (un poco evocando lo que aún quedaba de espíritu investigador en el modelo Genesiano de fines de los 70s). La quinta canción del disco, ‘All For Nothing’ se toma un tiempo de poco más de 5 minutos para completar su desarrollo temático, el cual. Dejarnos llevar por su espiritualidad amenazante arropada por una atmósfera inquietantemente oscura nos hace recordar a su segundo álbum solista “Horror Express”. ¿No se tratará de un leftover del disco en cuestión?... ¿o tal vez de una canción abandonada para el glorioso álbum de DISCIPLINE “To Shatter All Accord”? Dejamos de especular y vamos a lo concreto: la energía tanática del canto de PARMENTER y el embrujo diabólico de las sucesivas líneas de violín y saxo expresan las aristas más siniestras del mundo musical de nuestro héroe. Un mundo muy Hammilliano, por cierto, pero también afín al RIO francófono y además, hasta cierto punto, a la psicodelia Crimsoniana.

Siendo así que ‘All For Nothing’ instauró un indudable cénit decisivo del álbum, la sexta canción – que justamente da título al álbum – emerge con el propósito de indagar nuevamente en la faceta intimista e introspectivamente misteriosa de PARMENTER. La letra muestra al yo mirándose en el propio espejo mientras se abre a la incertidumbre del futuro, según palabras del propio William Shakespeare, procedentes de un extracto del más famoso soliloquio de esa joya dramatúrgica que es Macbeth. Inmortales y sabias estas urgentes palabras: “To-morrow, and to-morrow, and to-morrow / Creeps in this petty pace from day to day, / To the last syllable of recorded time.” En cuanto a lo estrictamente musical, la canción sigue el paradigma Disciplinero pero con un carácter más constreñido, lo cual se debe al hecho obvio de que es una canción solista: también cabe señalar aires de familia con las baladas del primer álbum solista “Astray”. Y cómo no hacer un capítulo aparte para la tensión amplificada cuando PARMENTER canta por segunda y última vez: It is a tale / Told by an idiot, full of sound and fury /Signifying nothing.” Lo que hace aquí el buen MATTHEW es mostrarnos las marcas indelebles del paso de la oscuridad emocional de ‘All For Nothing’ como si estuviera ahora testificando en el confesionario los temores más genuinos del ego. A continuación sigue la dupla de ‘Stuff In The Bag’ e ‘Inside’, las dos canciones más largas del disco, durando cada una más de 5 ½ minutos. ‘Stuff In The Bag’ nos sorprende con una frontal jovialidad que parece recibir simultáneamente las herencias de los paradigmas clásicos de PAUL MCCARTNEY & WINGS y de ELTON JOHN; por su parte, ‘Inside’ regresa al esquema de balada progresiva volviendo por la senda de ‘Digital’ y ‘All Our Yesterdays’, girando un poco más la tuerca de uno de los estándares de MATTHEW PARMENTER y de DISCIPLINE. ‘Consumption’, breve pieza que ni siquiera llega a ocupar dos minutos enteros de espacio, es una espartana balada folk con base de guitarra acústica, pero claro, no vemos aquí nada de IAN ANDERSON ni DONOVAN ni BOB DYLAN, es pura intensidad airada al estilo de PETER HAMMILL.

‘Hey For The Dance’ es la canción encargada de cerrar el repertorio, y aunque ostenta una inocultable intensidad emocional en el desarrollo de su motif, la canción en sí misma nos transmite calidez serena y optimismo flagrante: lo que hace PARMENTER aquí parece ser la extracción de un aprendizaje de optimismo tras haber ahondado en los aspectos más infernales de la psique humana. La primera sección de esta canción se centra en una exhibición de art-rock pastoral al modo de la época clásica de BARCLAY JAMES HARVEST, para luego derivar en la segunda hacia un espíritu rocanrolero de corte clásico (como lo harían MCCARTNEY & WINGS). Es una pena que el fade-out llegue más pronto de lo necesario, o en todo caso, sentimos que la onda festiva de este pasaje final podría haberse aprovechado de una expansión un poco más laboriosa. De todas maneras, se agradece que con esta actitud tan exultante y un refinamiento tan llamativo se cierre el repertorio de “All Our Yesterdays”, el cual ocupa menos de tres cuartos de espacio… ¡pero qué bien aprovechado fue este espectro temporal para este nuevo enfoque creativo que MATTHEW PARMENTER nos ha exhibido de inicio a fin! Mientras DISCIPLINE se toma pacientemente su tiempo para remodelarse y preparar la preproducción de su próximo trabajo de estudio – así se anuncia en su página web –, MATTHEW PARMENTER agasaja nuestros oídos y nuestros espíritus con esta exploración sistemática de su faceta de cantautor art-rockero. Muy recomendable este disco, la verdad que sí.


- Muestras de 'All Our Yesterdays':


firma cesar inca mendoza

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