Crítica del disco de Merkabah - 'Million Miles' (2017)

Millones de millas de magnífica música avant-progresiva

Merkabah - 'Million Miles'
(10 noviembre 2017, Code 7/Instant Classic)

Merkabah - Million Miles

Hoy toca el turno de la estupenda banda polaca MERKABAH y su nuevo disco “Million Miles”, el tercer disco de estudio de su carrera fonográfica que ha sido lanzado al mercado a mediados del pasado mes de noviembre del 2017, por vía del sello Instant Classic. El grupo está conformado por los instrumentistas Gabriel Orłowski [guitarras eléctrica y lap steel, sintetizador], Aleksander Pawłowicz [bajo], Kuba Sokólski [batería, efectos electrónicos] y Rafał Wawszkiewicz [saxofón, guitarra lap Steel y sintetizador], además del artista visual Adrien Cognac. El disco que tenemos en nuestras manos nos muestra a una banda que sigue explorando las múltiples e impredecibles posibilidades que se abren cuando se fusionan los discursos y modelos del avant-jazz, el metal experimental, el space-rock y la psicodelia progresiva. Han pasado tres años desde que el anterior disco del grupo, titulado “Moloch”, saliera al mercado y lograra llamar la atención en las redes especializadas en la difusión del jazz, el metal y el rock progresivo. Portador de una música inteligente y autoritaria que exhibe solventemente varios tipos de arquitectura sónica en su propuesta integral, el material que hallamos en “Million Miles” no es apto para cardíacos y no es para nada recomendable para los oídos progresivos especialmente sujetos a los estándares de lo puramente sinfónico… pero mejor es que pasemos de una buena vez a los detalles del disco en cuestión, ¿verdad?

Los primeros 7 ¼ minutos del álbum están ocupados por ‘Solar Surfer’, tema que tras un prólogo de tenor sideralmente inquietante, abre paso a un maelstrom de delirios contundentes y absorbentes. La vitalidad ingenieril del complejo armazón rítmico y los sólidos ornamentos de saxofón permiten a la frontalmente protagónica labor de los guitarreos enriquecerse con matices interesantes. Tienen lugar algunos virajes hacia climas más contenidos, pero no son vías hacia un solaz sino recursos de diversidad atmosférica. ¡Qué pedazo de tema, por Dios! ‘A Letter Of Marque’ sigue a continuación para ahondar en esta estrategia musical y darle nuevos aires de tajante robustez a partir de un manejo más sofisticado de la persistente vitalidad neurótica que conforma la esencia central del grupo. Hay aquí un estupendo cruce entre PANZERZAPPA y SHINING, incluyendo algunos elementos Crimsonianos propios de la fase 2000-03. El grupo se dispone a explayarse en sus inquietudes más fastuosas con la pieza ‘Zheng Zhilong’, la cual dura 12 ½ minutos… y ya nos estamos dando cuenta de que muchas piezas del álbum cuentan con un prólogo de talante cósmico. La magnífica estructura sónica de ‘Zheng Zhilong’ arranca con un extenso prólogo portador de un empíreo minimalismo donde lo celestial y lo inescrutable se amalgaman en un único impulso sonoro. Así se prepara el terreno para la ulterior emergencia del cuerpo central, el cual ostenta un juego de cadencias que permite que la sobriedad regule las dosis de tensión emocional y misterio insertas en el paisaje sonoro en curso. Todo lo que ha habido de machacante en cualquier de los temas precedentes se reúne aquí bajo coordenadas más calibradas, lo cual aminora un poco (solo un poco) el predominio de los tormentoso. Una segunda sección se proyecta tajantemente hacia un nuevo atajo de robusta neurosis, la misma que tiene algo de festiva: con esto, el oyente empático se hace una idea más o menos definitiva de lo que este grupo entiende específicamente como recurso de luminosidad.

Con sus 9 ¼ minutos de duración, ‘Ourang Medan’ se erige como el segundo tema más extenso del repertorio. En esta ocasión, la banda explora su faceta más jazzera y permite que el saxofón asuma un protagonismo especial dentro de los desarrollos temáticos a fin de que el tenor fusionesco del cuerpo central se imponga con solvencia y soltura. Esos tenores fusionescos se inspiran en lo arábigo y lo mediterráneo, siendo oportunamente remodelados a través de filtros Crimsonianos y con una ambición señorial a lo PANZERZAPPA. Cuando llega el turno de ‘Pitchblende’, notamos que el grupo sigue con ganas de continuar explorando los aspectos más sutiles de su propuesta musical, y esta vez lo hace elaborando un enfoque de meticulosamente equilibrados enroques entre el jazz-rock y la psicodelia progresiva. Las secciones pesadas y aguerridas son muy minoritarias, revelando que su principal función es la de tender puentes bien delineados entre ciertas secciones específicas. Nos vamos acercando al final del disco cuando emerge ‘Glaucous Gardens’, un tema que persiste en establecer meticulosas y puntillosas exploraciones de lo que el grupo puede hacer desde su faceta más serena. Este nuevo pasaje de rastreo en sonoridades sobrias dentro de una ingeniería patentemente robusta establece un colorido peculiar en los diálogos y uniones que se dan entre la guitara y el saxofón. Algunos momentos suenan muy pero que muy Crimsonianos, aunque lo más curioso está en su instancia final: un guitarreo nervioso de cadencias post-metaleras abre una vía para el arribo de la pieza encargada de poner el broche al disco, y esa pieza se titula ‘Ex-Imperial’. Este tema nos toma de sorpresa porque su motif central se enfila directamente por la senda del post-rock bajo un ropaje space-rockero (imaginemos una cruza de RUSSIAN CIRCLES, HAWKWIND y PAPIR). No es la guitarra sino la batería la fuerza directriz del empuje rockero mientras el saxo dibuja los trazos medulares del motto perpetuo. Poco más de 7 ½ minutos de gloria mística encarcelada – que no acallada – en un una prisión de densa musculatura. Con el seguimiento atento a estos cuatro últimos temas nos hemos podido percatar de que el personal de MERKABAH ha concebido a este disco como una sucesión de dos mitades con sus propios enfoques prioritarios. Percibimos en ‘Glaucous Gardens’ el cénit de esta segunda mitad así como en ‘Ex-Imperial’ apreciamos el adiós perfecto de la misma.

Recién hemos descubierto a MERKABAH y debemos decir que con este disco titulado “Million Miles” nos han causado una gratísima impresión. Es un grupo al que vale la pena descubrir, y una vez conectado el oyente con este mismo disco (o el que sea), no podrá resistir la tentación de investigar su obra en retrospectiva. Teniendo en cuenta las dosis de creatividad y energía que los MERKABAH han invertido en este polivalente millaje progresivo, esperamos que en el futuro próximo nos vengan con más discos.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Million Miles':


cesar inca mendoza

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