Crítica del disco de Nau Aletheia - 'Los misterios de Eleusis' (2017)

Se devela un excelente misterio de la nueva vanguardia progresiva argentina

Nau Aletheia - 'Los misterios de Eleusis'
(8 marzo 2017, Autoproducido)

Nau Aletheia - Los misterios de Eleusis

Hoy tenemos el enorme placer de presentar a la joven banda argentina de rock progresivo NAU ALETHEIA, por motivo de la reciente publicación de su primer trabajo de larga duración “Los Misterios De Eleusis”. Más exactamente, dicha publicación tuvo lugar en el pasado mes de marzo por vía del sello Viajero Inmóvil; el grupo ya había publicado previamente un EP homónimo en el año 2016, pero es ahora que se da el verdadero develamiento del grupo (y no olvidemos que aletheia significa verdad como develamiento en la tradición de la filosofía griega antigua). Los integrantes de NAU ALETHEIA son Álvar Llusá-Damiani [violín, guitarras eléctricas y acústicas], Gabriel Herrera [teclados, secuenciador y guitarra eléctrica ocasional], Juan Pablo González [bajos con y sin trastes] y Ezequiel Bonani [batería]. Su propuesta es ecléctica con una versátil apertura a lo sinfónico, lo Crimsoniano y lo fusionesco, abriéndose también a recursos pastorales, fusionescos y de cámara contemporánea con una gracilidad bien compacta. En el transcurso del repertorio contenido en “Los Misterios De Eleusis” – que desde ya calificamos como uno de los ítems progresivos más excelentes que han emergido del país argentino no solo en el presente año 2017 sino en lo que va del nuevo milenio –, el cuarteto protagónico cuenta con las ocasionales colaboraciones de una nutrida cantidad de cómplices de aventuras musicales: el saxofonista Lucas Zampi, los flautistas Emilio Ariza, Camila González y Natalia Abate, el percusionista Adrián Foppiano, el oboísta Lucas Misael Cuadra, el clarinetista Nicolás Ruggiero, el fagotista Ítalo Antúnez, además de los aportes vocales de Tiziana Rocca y Guadalupe Hidalgo. Como se puede anticipar, el grupo apuesta por articular una meticulosa ingeniería de sonoridades polícromas: revelemos ahora los misterios del repertorio de este disco para evaluar con mayor esmero los logros concretos de esta estrategia estética.

La dupla de ‘Nordenskjöld’ e ‘Infancia Diamantina’ ocupa los primeros 11 ¼ minutos del álbum tomando por asalto a nuestros sentidos y cautivándolos en una experiencia melómana pletórica. Las ilaciones multitemáticas están armadas con un espíritu valiente y un desparpajo osado, siempre mediando la inteligencia para que la espiral arquitectónica en curso pueda engranar todos los diversos recursos sonoros en una unidad. Definivitamente, en el caso de ‘Nordenskjöld’ se da una prioridad del factor oscurantista, la misma que sabe otorgar a la abrumadora densidad reinante un aura exquisita. Una vez plasmada esta espiritualidad inquietante, ‘Infancia Diamantina’ emerge en un viraje hacia un lirismo sereno de talante contemplativo, aunque cabe acotar que dicho viraje no es radical pues hay espacios momentáneos para nuevas manifestaciones de aguerrida musculatura; dichos espacios no son interrupciones sino matices refrescantes inesperados. Así las cosas, con la emergencia de ‘Fotofobia’ – que con sus poco más de 7 ¼ minutos de duración se erige en la pieza más extensa del disco – las cosas solo pueden ir engrandeciendo su majestuosidad esencial. La estructura general de esta pieza se centra en el predominio de un sinfonismo elástico y frondoso, situado a medio camino entre lo otoñal y lo siniestro pero manejado con una delicadeza tal que nunca llega a lo chocantemente tétrico. Con el empleo de un breve interludio en clave de hard rock y de una prestancia vitalista en el ceremonioso epílogo (curioso híbrido de GENESIS y PINK FLOYD), el grupo conquista un cénit decisivo del álbum. ‘La Semana’ sigue a continuación para explorar otras facetas más ágiles de la polivalente agenda musical de NAU ALETHEIA. Esta vez es el dinamismo propio del discurso jazz-rockero el que se encarga de asentar el sofisticado groove de la pieza (una de las mejores intervenciones de la dupla rítmica en todo el disco), siendo así que su diagrama melódico se beneficia con una refrescante vivacidad. Los fraseos del violín, que en los temas #1 y #3 se centraban en matices densos, ahora exhiben una plasticidad fulgurosa. El solo de saxo que entra a tallar en algún momento funciona como complemento perfecto para el violín.

‘Octaedro’ sigue en cierta medida la senda trazada por la pieza precedente pero con una robustez rockera más pronunciada y un groove un poco más directo, tanto en los pasajes aguerridos como en los más calmados. Se puede decir que aquí se notan tanto los legados del sinfonismo italiano (OSANNA, ALPHATAURUS) como las confluencias con el prog argentino contemporáneo (LÁQUESIS, ÜNDER LINDEN). Aunque dura más de 4 minutos, ojalá que hubiese durado un poco más porque a verdad es que ‘Octaedro’ goza de un gancho irresistible. Con el engarce de la miniatura ‘Interludio’ y ‘Mates’ tenemos un breve momento de placidez bajo la guía de la guitarra acústica antes de que el grupo vuelva a explorar los motivos más vibrantes de su eclecticismo. ‘Mates’ puede muy bien describirse como una inspirada síntesis de los temas #1, #3 y #5, con un cierto predominio de la aureola lírica del segundo de éstos. bajo el bello título de ‘Y El Verano DejóUna Brisa’ se muestra una bellísima pieza que nos remite al paradigma de ANTHONY PHILLIPS con etéreos añadidos que parecen inspirados en el discurso post-rockero, aunque con un matiz sinfónico inocultable. Una vez más, tenemos aquí una pieza cautivadora que nos deja deseando que se hubiese extendido un poco más, pero bueno, el disco tiene que seguir adelante y ahora llega el turno de ‘Sangre De Estatua’. Este tema tampoco está nada mal, y de hecho, nos parece que instaura otro momento cumbre con su gallardía melódica, la cual tiene mucho de Cameliana y Genesiana mientras se complace en manifestar su estilizada solidez sonora (hay afinidades con sus compatriotas de FOBOS así como con bandas italianas de peso como NOT A GOOD SIGN y PHOENIX AGAIN). El broche de oro de “Los Misterios De Eleusis” llega con la dupla de ‘Infancia Diamantina (Reprise)’ y ‘Menocchio (A Domenico Scandella)’: como es de esperar, la primera de estas piezas da un nuevo giro de tuerca a la faceta pastoral del grupo, mientras que la segunda nos brinda un épico ejercicio de restauración del legado de los inolvidables M.IA. en una ubérrima exhibición de exuberancia melódica. Hay ciertos lugares estratégicos para instalar alguno que otro truco extravagante; también están los arreglos de madera usados para enriquecer generosamente al solventemente afirmado núcleo temático. Un enorme cierre para el disco, sin duda.

Todo esto fue lo que nos brindó “Los Misterios De Eleusis” y la verdad es que no podemos sentirnos más dichosos. NAU ALETHEIA es un grupo que entra a las grandes ligas de la avanzada progresiva contemporánea de forma instantánea y por la puerta grande. Nos da la impresión de que cualquier elogio que podamos añadir o reiterar en esta parte final de la reseña puede sonar redundante o trivial, así que solo nos queda concluir que este disco es recomendado al 300% a todos los acérrimos amantes del rock artístico de todos los tiempos y lugares. Definitivamente, es un triunfo nada misterioso del rock progresivo argentino contemporáneo.

Calificación: 9/10


- Muestras de 'Los misterios de Eleusis':


cesar inca mendoza

  • Más críticas del autor en:

http://autopoietican.blogspot.com

Temas relacionados: