Crítica del disco de Reptil - 'Reptil' (2015)

Nueva energía de la vanguardia argentina actual

Reptil - 'Reptil'
(26 junio 2015, Kuai Music)

Reptil - Reptil

REPTIL es el trío argentino que presentamos hoy con bastante entusiasmo, a la luz de lo mucho que nos ha complacido su disco homónimo de debut. Este grupo conformado por el saxofonista Lucas Goicoechea, el guitarrista Francisco Slepoy y el baterista Andrés Elstein despliega continuamente sus tremendas ganas de desarrollar una propuesta traviesamente ecléctica centrada en el jazz vanguardista, propuesta donde convergen fluidamente la psicodelia free-form, el lado posmodernista del paradigma Crimsoniano y aventuras progresivas hermanadas con el rock-in-opposition (pensamos particularmente en MASSACRE). La iniciativa central para la gestación de REPTIL procede de Slepoy, quien es egresado de la Escuela de Música Contemporánea (Berklee International Network) y de la carrera de jazz del Conservatorio Superior Manuel de Falla, y es conocido como uno de los personajes más prolíficos e inquietos de la nueva generación del jazz moderno argentino. En alguna entrevista, Slepoy manifestó su deseo por formar un proyecto con Elstein y Goicochea… y bueno, así se formó REPTIL. También declaró en otra entrevista la curiosa anécdota de que un amigo describió la música del grupo como que sonaba “viscosa, de pantano”, y de allí provino el nombre. “Reptil” ha sido publicado a fines de junio de 2015 por el sello Kuai Music.

La pieza que da título al álbum y nombre a la banda ocupa los primeros 6 ¾ minutos del repertorio con un aura extravagante que transita bizarramente entre lo cálido y lo ominoso. ‘Separador I’ es una de tantas miniaturas que se intercalan en el disco, siendo ésta en particular sobriamente nebulosa, casi hasta siniestra en cierta medida, aunque su función principal es la de anunciar la ingeniería osadamente deconstructiva de ‘Altura Y Duración’. Esta pieza conjuga los paradigmas de JOHN ZORN y MASSACRE con una soltura que permite que la imponente lógica de lo abstracto manifieste algunas vibraciones luminosas a lo largo del camino, sin atentar en lo absoluto contra la esencia flagrantemente misteriosa de la pieza en cuestión. ‘Separador II’ vuelve al minimalismo sombrío de la previa miniatura para traducirla a un solipsismo cósmico, lo cual impulsa a la emergencia y desarrollo de ‘Neptuno’ como una pieza de exploraciones sónicas etéreas en las que los tres músicos involucrados se retan en una hermandad tan sutil como envolvente. Parece mentira cómo se puede retratar la inquietud en toda la oscuridad de sus pulsiones nucleares sin apelar a una estrategia musical explícitamente agresiva. ‘Separador III’ muestra al saxo expresando la dimensión más extrovertida de sí en preparación para el arribo de ‘Reptil I’, la pieza más larga del álbum con sus 8 minutos y pico de duración. En ‘Reptil I’ gozamos del aspecto más extrovertido del trío, retomando en cierta medida el elemento cálido de la pieza de apertura pero con un dinamismo explícitamente filudo, además de una ostentación de la sofisticación en los instintos deconstructivos que el grupo absorbe desde su voz genuina. El manejo de los radicales cambios de ambiente y de los crescendos armados en constante intercomunicación es simplemente fabuloso en su impoluta lucidez estética: sin duda, hemos llegado a un cénit expresivamente decisivo del disco, el cual instaura una oportuna contraparte a la magia de ‘Neptuno’ que nos impactó anteriormente.

‘Separador IV’ nos muestra 30 segundos de tensión antes de que ‘Altura X Duración VI’ exhiba un electrizante ejercicio de densidad abstracta por vía de un trío de guitarras preparadas a cargo de Goicoechea, Slepoy y Elstein. En efecto, el trío se convierte en un ensamble de guitarristas dispuesto a explorar cadencias robustas, trucos cacofónicos y recovecos de musique concréte. ‘Separador V’ es una efímera manifestación de texturas reflexivas a cargo del saxo que abre la puerta a ‘Nuevo H’: este tema tiene un cuerpo central armado sobre una musculatura majestuosa y amenazante, la misma que exhibe una vibración marcial, para finalmente desembocar en un epílogo sereno y relajado. Esto de la serenidad se explora con un aura de luminosidad en el siguiente tema, el cual se titula ‘Stratocaster’. A pesar de portar en su título el nombre de uno de los más emblemáticos modelos de guitarra rockera, se trata de un refinado ejercicio de orfebrería jazz-rockera insertado en juegos deconstructivos en los que el ingenio emanado de las pulsaciones de la mente y la retórica maquinista de los recursos cibernéticos unen las manos a fin de gestar una nueva modalidad de energía progresiva. Siendo la miniatura más extensa – dura 1’50” –, ‘Separador VI’ se abre campo para exhibir una tensión libre marcada por un nervio electrizante, y así nos preparamos para disfrutar de la última pieza del repertorio: ‘Nunca Lo Lograrás’. Ésta nos remite por última vez a las instancias más extrovertidas y juguetonas del trío, las cuales siempre sirven para crear tensión y densidad como si de colores de un lienzo de pintura aleatoria se tratase, pero el oyente atento no debe perder de vista la organización de una inteligencia tripartita que late continuamente en el núcleo de esta ingeniería musical. Hay arrebatos de saxo y texturas de guitarra que portan un cierto misticismo en sus traviesas expresividades.

En suma, REPTIL y “Reptil” son nombres a ser anotados en lugares preferenciales dentro de las agendas de interés de los melómanos rabiosamente amantes de la vanguardia de ayer y hoy en los mundos del jazz y del rock. ¡Recomendado al 100%!

Muestras de “Reptil”.-


- Muestras de 'Reptil':


firma cesar inca mendoza

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