Crítica del disco de Soen - 'Imperial' (2021)

Aquí estamos y tenemos algo que decir

Soen - 'Imperial'
(29 enero 2021, Ada)

Soen - Imperial

Los suecos siempre dan que hablar y en ese sentido es por la calidad de cada uno de los lanzamientos que han tenido a lo largo de su carrera. En ese sentido, este nuevo trabajo, continúa el camino visto en sus anteriores discos, ‘Lykaia’ (2017) y ‘Lotus’ (2019), pero haciendo algunos arreglos que permiten mejorar lo ya escuchado en el álbum de 2019.

Soen lanzó su nuevo álbum, ‘Imperial’, el cual viene a reafirmar que la banda sueca de Metal Progresivo siempre da que hablar por la calidad de sus trabajos y que en este caso, repite la formula vista en ‘Lykaia’ (2017) y ‘Lotus’ (2019), pero que acompañada de nuevos arreglos y mejoramiento de algunos detalles estamos ante un álbum redondo.

Este nuevo disco, la quinta placa de su carrera, vivió su proceso de escritura en 2020, después del lanzamiento de ‘Lotus’ y antes de las cuarentenas por la pandemia del COVID. Por lo que esto da una idea de por que suenan tan parecido los últimos dos álbumes.

Pero hay que ser claros. Esto no es algo malo, al contrario, da muestra de la consolidación del sonido de Soen y como el trabajo detrás del grupo ha ido dando sus frutos. Si en ‘Lykaia’ vimos el nacimiento del sonido que hoy tiene la banda sueca, en ‘Lotus’ asistimos a su reafirmación y en ‘Imperial’ estamos ante el perfeccionamiento.

La producción del disco está a otro nivel. Suena fantástico, las guitarras y las armonías, además que la voz de Joel Ekelöf es notable, pareciera tener el tono necesario para cada tema y momento del álbum, manejando su voz dándole el carácter que requiere cada canción.

Imperial’ abre con ‘Lumerian’. Un tema pesado que abre con un riff dinámico e irregular que atrae de inmediato y obliga a poner oreja. Por su parte Ekelöf, suaviza y matiza con su voz, dándole el toque melódico, moviéndose entre la melodía básica y el estribillo pegadizo, habiendo además una parte relajada que cambia el tono de la canción.

Entremedio, Ekelöf muestra su otra faceta con un grito que da paso a los compases finales que cierran la pista uno con un sintetizador relajante que vuelve a cambiar la dirección de ‘Lumerian’ con la cual Soen nos muestra desde un inicio cual será el carácter del álbum, que tiene una atmosfera oscura pero energética, con cambios entre pasajes muy metal a algunos más suaves. Estamos ante un tema sencillo con algunos toques de virtuosidad técnica pero que logra lo que todo músico debería proponerse: atraer a una audiencia.

Desde el inicio podemos decir desde ya que Soen te toma y no te suelta. Hay poco de Progresivo, y mucho de metal, pero dejando de lado eso, podemos decir que es un álbum que cada canción, por una u otra cosa, hace que te quedes escuchando. El riff, la voz, alguna línea de bajo o batería, etc.

Seguimos con la segunda canción ‘Deceiver’ la cual se construye sobre la batería de Martin Lopez, líder y fundador, ex miembro de Opeth. Es una canción más melódica que la anterior, pero que conserva un carácter pesado, sin embargo frente al inicio atronador propuesto por ‘Lumerian’, la segunda composición queda como el hermano pequeño. Pero no es un mal tema, es más, Joel Ekelöf, da cuenta de todo su rango vocal y su capacidad como cantante siendo esta una de las canciones donde más se destaca.

Ya en este punto del disco se pude notar que dentro del álbum y entre las ocho pistas que componen ‘Imperial’, existe siempre esta dualidad que va desde un momento pesado que luego continua con una sección más suave, lo que se maneja de manera correcta y funciona muy bien. Esto se desarrolla con naturalidad por la banda manejando los altibajos que se encuentran desde principio a fin.

Por otro lado con ‘Deceiver’ nos podemos dar cuenta que la banda tiene una destreza compositiva, para crear distintos ambientes sonoros y manejar lenguajes rítmicos variados.

Monarch’ es el intensa, agresiva, majestuosa. Mezcla la alarma que parce recordar a un aviso de bombardeo u ataque nuclear. La voz de Ekelöf se pasea nuevamente por sus distintas facetas complementada con algunos efectos de eco, mientras que la tercera canción avanza. Hay cierto carácter épico en la composición, además de una letra que explora el machismo pero desde el punto de vista de como las emociones se ven como una debilidad para los hombres.

Otro aspecto que destacar a propósito de la tercera pista son los variados solos del guitarrista Cody Ford, quien llegó en 2018 debutando en la anterior placa ‘Lotus’. Muchos de estos solos aparecen en distintos espacios y momentos, siendo naturales, no forzados, complementado y enriqueciendo las pistas de ‘Imperial’. Y es que por momentos su guitarra puede tomar una faceta melódica muy Progresiva o puede llevar un ritmo agresivo abrazando el metal.

Al final aparece un violín que me invita a hablar de otro tema y esto es los variados algunos arreglos que asoman. No digamos que plagan el nuevo trabajo de Soen pero que están justo en el momento preciso y en su medida justa. La nueva placa de los suecos no pierde su faceta metal, pero da cuenta de estas cuotas compositivas que nos muestran el genio creativo del grupo.

La cuarta pista, ‘Imperial’ es una balada hermosa, emotiva, cautivante. Pero esta no habla de amor, habla del crecimiento personal, de buscar lo que nos motiva y lo que nos hace felices. Se puede considerar la más comercial y masiva con la voz de Ekelöf nuevamente mostrando toda su capacidad transformándose y escuchamos como Soen puede asumir otro matiz, moviéndose entre estilos y géneros.

Ya en la mitad de ‘Imperial’, habiendo repasado cuatro de los ocho temas, una de las cosas que llaman la atención es como fluyen las canciones una después de otra. Cada una se siente separada de las demás, pero a su vez que fueran todas parte de un todo.

Antagonist’ es la quinta composición del álbum y en la que más se nota esta dualidad de una sección frenética y rápida, frente a otra que es más suave y tranquila. Esta es de las otras canciones donde Martin Lopez por medio de su batería maneja el ritmo de la pista, siendo la base donde los demás instrumentos se acoplan y complementan, además, gracias a su talento, convirtiendo la canción en algo sorprendentemente complejo y pegadizo a la vez. También se destacan los riffs pesados y la fuerza de la voz de Ekelöf que se proyecta con toda la potencia que imprimen los instrumentos y la letra de crítica social.

Con ‘Modesty’ encontramos unos ritmos atípicos para el álbum al inicio, una introducción con sintetizador y unas bases electrónicas, pero que en unos segundos da paso al sonido ya escuchado con anterioridad pero algo más pausado. Pero algo que debemos considerar importante en esta sexta canción es que nos encontramos con el mejor solo de del álbum. Ekelöf sigue demostrando porque es la pieza clave de la banda y que es un vocalista que no tiene nada que envidiar a sus colegas de la actualidad.

En la séptima pista con ‘Dissident’ volvemos a un ritmo feroz y un riff monstruoso, nuevamente tocando en esa clave metal que se ve adornada y beneficiada con ese espacio donde encontramos una sonoridad más paciente. La batería, la guitarra y el bajo suenan brutales subiendo la energía luego que el tema anterior la bajara. No solo eso, ‘Dissident’ presenta muchos pasajes geniales, tanto vocal como instrumentalmente, sintiéndose muy completa y pensada con cambios de ritmos interesantes.

Y llegamos al final y cerramos este viaje con ‘Fortune’. Un cierre correcto, que da cuenta del intenso pero corto recorrido que hicimos en ‘Imperial’ con los altibajos que nos proporciona. La letra es luminosa y deja un mensaje esperanzador, se puede considerar un poco cursi, pero denota una intencionalidad, como una catarsis para la conclusión, la que suena mejor en la apasionada intervención de Ekelöf.

Con este último tema puedo concluir varias cosas: primero, Soen encontró su sonido con ‘Imperial’, y eso implica que en su próximo trabajo, mejoran lo que hicieron o cambian el sonido. Segundo, la banda le debe este disco fundamentalmente a Kevin Churko, productor quien mejoró el sonido de este y consiguió un resultado óptimo, y es que con unos buenos parlantes puedes notar todos los detalles que hacen de esta una obra para tener en cuenta. Tercero, sorprendentemente, aunque se sientan que las canciones son más ‘accesibles’ para un público menos acostumbrado al metal, la nueva placa tiene complejidad y el sello de Soen. Cuarto, y tomando lo anterior creo que si hablamos de rock progresivo, esta obra tiene unos cambios de ritmos interesantes y algunas secciones a destacar, pero la etiqueta de Progresiva no es la más adecuada. Aunque eso no la hace una obra menos atractiva, al contrario, es un trabajo que se merece todos los reconocimientos y más de alguna mención como trabajo rockero del año. La buena música es buena música. Puedo escuchar todo este álbum y disfrutarlo de principio a fin.

Y para finalizar, y no menos importante, en mi review del ‘The Future Bites’ de Steven Wilson, hablé de como el músico inglés parecía tener un mensaje para la industria musical en cuanto a cuál era el futuro del rock. En ese sentido, el compositor ha sido claro de que ve un futuro con este género mutando a otra cosa fuera de las guitarras y la batería. Pero creo que Soen también tiene algo que decir y demuestra que con una guitarra, un bajo, una batería y una buena voz se puede conseguir una obra atractiva, convincente y sobre todo, que puede llegar a una audiencia masiva.


Luis Sánchez HerreraLuis Sánchez Herrera (@luchosanchez196)
Periodista. Colaborador de Rock-progresivo.com