Crítica del disco de The Inner Road - 'Sanctuary' (2017)

En busca de un nuevo santuario para el rock progresivo sinfónico

The Inner Road - 'Sanctuary'
(1 marzo 2017, Autoproducido)

The Inner Road - Sanctuary

Hoy tenemos la ocasión de descubrir a THE INNER ROAD, proyecto musical que sirve como vehículo del multiinstrumentista británico Steve Gresswell [teclados, bajo, batería, orquestaciones sintetizadas y voz] para expresar sus concepciones de rock progresivo sinfónico en el actual escenario mundial. Con dos discos anteriores en su haber (“Visions” del año 2011 y “Ascension” del año 2015), lo nuevo de THE INNER ROAD se llama “Sanctuary”. El proyecto comenzó como dúo del mencionado Gresswell y el guitarrista Phil Braithwaite en el año 2011, cuando eran integrantes del grupo COALITION, pero hoy por hoy Gresswell es el único al mando de la agenda musical progresiva de THE INNER ROAD. Ahora en “The Inner Road” acompañan a Gresswell el guitarrista Ben Cameron y el experto en Chapman Stick Bruno Pitch. Tras haber publicado sus dos trabajos anteriores a través del sello Orbital Productions, ahora Grosswell ha centrado la distribución de este nuevo disco a través de la página de Bandcamp del proyecto, ubicada en la dirección virtual https://theinnerroad.bandcamp.com/. Repasemos ahora el repertorio de “The Inner Road”.

Abre el repertorio del disco la pieza que justamente le da título, explayándose en una duración de casi 10 ¾ minutos. Los modelos de suntuoso colorido y vitalidad rockera estilizada de RICK WAKEMAN (correspondientes al periodo de sus tres primeros álbumes solistas y a la etapa del “Out There”, respectivamente) están a flor de piel durante toda la ilación multitemática diseñada para la ocasión. Los teclados asumen un incuestionable rol protagónico dentro del entramado sonoro pero también hay suficiente espacio para que la guitarra luzca sus poderosos riffs y sus ocasionales solos refinados. El factor Emersoniano también está presente pero es menor; más idóneo resulta hacer paralelos con el PÄR LINDH PROJECT. El segundo tema del disco no es mucho más breve pues dura poco más de 10 ¼ minutos: se titula ‘Asylum’. Aunque la intencionalidad de suntuosidad sinfónica es la misma, se nota una mayor dosis de calidez en el lirismo subyacente a los desarrollos melódicos en curso. Esta vez el paradigma Wakemaniano recibe una notable cirugía arquitectónica en base al modelo del retro-prog tan propio de bandas como KARMACANIC y BLEZQI ZATSAZ. Cuando llega el turno de ‘Crystal Moon’, la espiritualidad palaciega tan predominante en el tema anterior se dispone a perpetuarse con una dosis añadida de gracilidad que permite a la magnificencia musical reinante revestirse eficazmente de un colorido incrementado. Tratándose de una pieza que también se proyecta a una expansión ambiciosa, las variantes de motif y ritmo están a la orden del día. El lirismo de algunos pasajes se acerca más propiamente al paradigma Genesiano. Por su parte, ‘Addiction’ está a cargo de gestar un viraje hacia dimensiones más reflexivas del mundo musical de Gresswell, siendo así que su desarrollo temático da prioridad a atmósferas serenas y melancólicas bajo la guía del piano. Eso sí, no faltan algunos interludios de majestuosa intensidad que emergen a lo largo del camino para aportar recursos eclécticos muy efectivos. Algunos fraseos de guitarra y orquestaciones de teclados nos hacen recordar a MIKE OLDFIELD.

‘New Beginnings’ es una pieza tan extensa y tan ambiciosa como la que abrió el disco pero su ágil policromía está más cercana al vitalismo celebratorio de ‘Crystal Moon’. Bien pronto se nos regala el primer solo de sintetizador del tema, y éste ostenta una confluencia de los paradigmas de RICK WAKEMAN y KIT WATKINS: esa mezcla de pomposo barroquismo y evocativos grooves jazzeros funciona a la perfección a la hora de establecer un gancho temprano para la pieza en cuestión. Luego sigue toda una serie de magníficos momentos sinfónicos que, tal como dijimos antes, se focalizan insistentemente en una luminosidad celebratoria. Gresswell es muy dado a los largos desarrollos de las piezas que compone pues los temas menos extensos del disco que nos ocupa hoy duran entre los 6 ¼ y 6 ¾ minutos: el primero de ellos es ‘Temple Of Forgiveness’ y el otro es ‘The Hidden Room’, que sigue a continuación. ‘Temple Of Forgiveness’ combina colores Yessianos y atmósferas Genesianas dentro de una ingeniería ágil y razonablemente compleja que se sostiene sobre un groove contagioso y bien sostenido. El desarrollo melódico no se siente tan impresionantemente sofisticado como en cualquiera de las piezas precedentes pero logra llamar la atención con sus propios medios de expresividad sinfónica. Más vivaracho es ‘The Hidden Room’, tema que a pesar de su título alusivo a asuntos sigilosos, ostenta una personalidad muy extrovertida a través del dinamismo frontal que se impone a través de su desarrollo melódico. Ahora el resultado nos recuerda a la faceta más vigorosa del paradigma de THE ENID, y de paso, los guitarreos que encontramos aquí son los más fieros que hay en todo el disco: más cercanos a JEFF BECK que a STEVE HOWE, sin duda. La coda orquestal de tenor posmoderno aporta un eficaz recurso de sorpresa. Acercándonos al final del disco, ‘The Redeemer’ emerge para realzar la combinación de maneras Yessianas y Genesianas dentro de un esquema de trabajo afín al retro-prog contemporáneo. Mirad por dónde, la guitarra ocupa un rol más destacado que en temas precedentes: solo este detalle hace que la pieza en cuestión tenga un lugar destacado dentro del repertorio íntegro.

Durando poco más de 8 ¼ minutos, ‘Transformation’ cierra el repertorio del disco encapsulando los elementos más gráciles y candorosos del sistemático esplendor sinfónico que el trío liderado por Gresswell ha venido mostrando desde el punto de arranque. Cuando surge un notorio cambio de motivo antes de llegar a la frontera del tercer minuto y medio el sintetizador gesta un bombástico solo que guía al bloque instrumental por un camino de ceremoniosa gravedad. Un poco más adelante se genera un imponente esplendor donde se fusionan los modelos del barroco y el impresionismo dentro de un esquema de trabajo aguerrido. Es una pena que no dure un tiempo mayor al que se le otorgó en el arreglo concreto de la pieza, pero es un recurso muy útil para impulsar convincentemente el regreso al motif inicial.

Calificación: 8/10


- Muestras de 'Sanctuary':


cesar inca mendoza

  • Más críticas del autor en:

http://autopoietican.blogspot.com