Crítica del disco de El Último Boabdil - 'Lenguas vernáculas' (2016)

El dialecto de la vanguardia progresiva colombiana

El Último Boabdil - 'Lenguas vernáculas'
(19 abril 2016, Pick Up)

El Último Boabdil - Lenguas vernáculas

Hoy centramos nuestra atención al grupo colombiano EL ÚLTIMO BOABDIL y su disco “Lenguas Vernáculas”, que data del año 2014: el sello colombiano Matik-Matik, especializado en difundir música vanguardista y jazzera, se encargó de la edición de este ítem que tenemos en nuestras manos. Integrado por María Mónica Gutiérrez [voz], Carlos Quebrada [bajo], Camilo Bartelsman [batería y percusiones], Catherine Yara [violín] y Nicolas Mejía [guitarra], este ensamble practicaba una sabia y ágil mezcla de rock-in-opposition y fusión vanguardista: con las colaboraciones ocasionales de Alejandro Durán (al charango y la flauta caucana), Andrés Gualdrón (a la voz) y Benjamín Calais (procesos ruidistas), el esquema sonoro del grupo adquiere una musculatura especial en varios pasajes del disco. Conocemos a Quebrada por su ulterior jornada argentina, siendo así que formó varias bandas en el país gaucho (SALES DE BAÑO, BOSNNIA), así que será muy interesante apreciar esta fase anterior de su trayectoria.

El primer tema se titula ‘Cisnes’ y comienza con un largo preludio de violín adornado con sonidos de fauna, siendo así que recién cuando entra en acción el dúo de la voz femenina y la guitarra que el cuerpo central empieza a instalarse. Tras un cautivador intermedio marcado por complejos juegos de síncopas y un epílogo híper-neurótico, la pieza completa exitosamente la misión de presentarnos un punto de arranque impactante. Luego sigue ‘La Actitud De Las Horas’, canción que despliega una gracilidad efectiva a través de una estructura musical que suena casi como una remodelación jazz-rockera del paradigma Crimsoniano. La dupla de ‘Fansi Culin’ y ‘Bakari Nari’ sirve para que el grupo siga explorando a paso firme varios recursos de diversidad estilística dentro de su peculiar caleidoscopio musical. ‘Fansi Culin’ cumple con la misión de explotar el color especial del rock-fusión bajo una óptica netamente progresiva: siguiendo en cierta medida el legado fundado por bandas como ARCO IRIS y LOS JAIVAS, el grupo añade matices electrizantes al asunto en base a su propio enfoque de lo que es la experimentación psicodélica. Suena particularmente llamativo el armado del crescendo para el arreglo vocal que termina estallando en un furor intenso cerca del momento final. Por su parte, ‘Bakari Nari’ desarrolla una travesura dadaísta con mucha polenta rockera, algo así como una bizarra simbiosis de MASSACRE, ART BEARS y SONIC YOUTH. Con el transcurso de la miniatura intimista ‘Acto 1’ y la mágica aura contemplativa de ‘Un Ojo En Cada Omóplato’, la mirada de la banda vira hacia parajes de relax espiritual, aunque en el caso particular del segundo de estos temas se nota la latencia de una densidad emocional que se mantiene contenida en un lugar de sobria comodidad. Sobre todo, hay que destacar en esta bella canción el inspirado uso de cadencias y atmósferas fusionescas: el aporte de la flauta resulta crucial en este sentido.

Si ‘La Actitud De Las Horas’ supone una cima extrovertida del álbum y si ‘Fansi Culin’ revela un cénit en la dimensión más sofisticada de la banda, ‘Baño Salvaje’ está a cargo de crear una poderosa cumbre de ostentoso expresionismo que navega genialmente entre lo explosivo y lo misterioso. Desde la instalación del cuerpo inicial en 5/4 se intuye que hay un jolgorio extravagante en ciernes… ¡Y voilá!, el grupo aplica recursos de rigurosa gracilidad a través de los alternados despliegues de luminosidad y oscuridad que tienen lugar. Cabe destacar cuán amenazante se muestran las vibraciones de esta segunda faceta en un inicio, para finalmente extrapolarse a una aureola ceremoniosa para el excelso clímax conclusivo. ‘Acto 2’ es otra amable miniatura que entra a tallar como preparación para ‘La Marcha’, pieza que en su espacio de 5 minutos vuelve a desarrollar juegos de deconstrucciones y reconstrucciones al modo de los paradigmas de ART BEARS y AKSAK MABOUL, incorporando también algunos leves matices Crimsonianos al conglomerado sónico estructurado por el bizarro esquema instrumental. ‘Ovni Chamnán’ brinda el cierre del álbum con una actitud neuróticamente saltarina: se agradece este despliegue de electrizante vigor en un espacio tan reducido de un minuto y tres cuartos. Todo esto fue “Lenguas Vernáculas”, un catálogo de fastuosas aventuras dentro del polivalente e impredecible dialecto del rock progresivo de alta vanguardia: vale la pena seguir la pista a EL ÚLTIMO BOABDIL, la verdad que sí.

Calificacion: 8,5/10


- Muestras de 'Lenguas vernáculas':

Fansi Culin:

Baño Salvaje:


cesar inca mendoza

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