Crítica del disco de Wingfield Reuter Sirkis - 'Lighthouse' (2017)

Un faro tripartito de excelsa música jazz-progresiva

Wingfield Reuter Sirkis - 'Lighthouse'
(11 septiembre 2017, MoonJune Records)

Wingfield Reuter Sirkis - Lighthouse

Con la presente tenemos el enorme agrado de presentar un enorme disco que dignifica en proporciones épicas el ideal de la música jazz-progresiva del nuevo milenio: nos estamos refiriendo a “Lighthouse”, obra gestada por la tríada del guitarrista MARK WINGFIELD, el touch-guitarrista MARKUS REUTER y el baterista ASAF SIRKIS. Rompiendo los esquemas del jazz, del rock y de la psicodelia mientras hace confluir sus respectivas fronteras en un entramado sonoro donde la improvisación y el intelectualismo fusionan sus propios enfoques creativos en uno solo, los integrantes del ensamble utilizan el arte del diálogo en su forma más osada en un contexto de experimentación refinada. El sello MoonJune Records publicó este ítem durante la primera mitad del pasado mes de setiembre, siendo así que el material contenido en él fue registrado en una sesión de grabación que tuvo lugar en el 18 de febrero de este mismo año 2017 en La Casa Morada Studios, en la localidad catalana de Banyeres del Panedés. Curiosamente, en el 19 de febrero del 2016 estos tres monstruos se juntaron en el mismo estudio con un cuarto, el bajista YARON STAVI, para gestar otra maravilla fonográfica que reseñamos en su ocasión en los primeros meses del año, “The Stone House”. De alguna manera, “Lighthouse” es un disco compañero del que acabamos de mencionar, pero hay que resaltar que en el caso de este disco que tenemos ahora en nuestras manos, el enfoque creativo de los músicos involucrados ha puesto un mayor énfasis en las texturas y ha abierto más espacios para que la batería se sienta amigablemente libre en medio de las exploraciones e instalaciones gestadas por los instrumentos de cuerda. Tras este preámbulo será bueno que nos centremos de una buena vez en los detalles del repertorio de este álbum, ¿verdad que sí?

Ocupando los primeros 7 ¾ minutos del álbum, ‘Zinc’ porta una torturada aureola de matices exóticos (de inspiración tentativamente arábiga) en las impetuosas y cautivadoras líneas que salen al frente mientras la batería va poco a poco imponiendo un esquema rítmico que va desde lo más sutil a lo más explosivo dentro de su bien definido encuadre aguerrido. Una impresionante vía de entrada al repertorio, indudable que sí. El segundo tema se titula ‘Derecho’ y se orienta hacia una navegación sonora más rabiosa que la se había desarrollado en el tema de apertura: por lo pronto, la batería se centra en un groove de tintes free-jazzeros mientras le brinda al asunto un punche genuinamente rockero, lo cual permite a los instrumentistas de las cuerdas soltarse bastante en la creación de fraseos dadaístas y texturas pintorescas. El bloque sonoro es chocante mientras ostenta una magia magnética que invita al oyente empático a arrojarse a una catarsis gozosa. La primera pieza maratónica del repertorio se titula ‘Ghost Light’, que con sus 14 1⁄4 minutos de duración se erige como la más extensa del álbum. Comenzando con tres minutos de expansiones etéreas dueñas de una cualidad sumamente espectral y rotundamente tersa a la vez, pronto las capas de las cuerdas pasan a lo hirsuto y denso, mientras que la batería fluye en una mágica indefinición y aumenta con gradual cuidado su punche. Más adelante, la pieza vira hacia una docilidad encubierta bajo un manto de inescrutable misterio, lo cual permite abrir campo a la exhibición de fraseos de guitarra bien empapados de vibraciones melancólicas. Ya para este momento, la batería ha dosificado la manifestación de su persistente vigor deconstructivo, pero se trata solo de una estrategia para tantear otro pasaje de crescendos aleatorios. Los últimos dos minutos nos llevan a territorio afín a los experimentos de FRIPP & ENO, y tal vez, también al minimalismo kraut (aunque pueda sonar un poco inaudito).

Tres minutos más breve que ‘Ghost Light’ pero igualmente maratónico es el tema siguiente, titulado ‘Magnetic’. Básicamente, su plan de trabajo se enfrenta al de la pieza anterior mediante el empleo de un swing más expedito y un dinamismo más extrovertido: estos dos factores resultan esenciales para que el trío explore más a fondo las inquietudes jazzeras que tienen en común y que ostentan en sus propias visiones musicales individuales. Viendo la visión de conjunto, se imponen aquí matices gráciles muy afines al factor free que anteriormente había sido explorado fehacientemente en el segundo tema del álbum: de este modo, esta estrategia particular adopta un esplendor renovado. Vitalismo rotundo y extroversión diáfana, éstas son las dos coordenadas bajo las cuales se centra este inspirado viaje jazz-rockero. Todavía queda un poco más de cuarto de hora de repertorio cuando llegamos a estas alturas del partido, y lo primero con lo que nos topamos es ‘A Hand In The Dark’, un tema que ostenta vibraciones reflexivas no exentas de neurótica densidad a través de una nueva excursión improvisacional. Es una pieza que busca su propio encauzamiento a lo largo del camino, haciendo del hecho mismo de tantear la base lógica de sus aleatorias musicalidades. ‘Transverse Wave’ nos deriva desde lo reflexivo hacia lo melancólico, empleándose abundantes matices Frippianos y Frithianos en la elaboración de los retratos sonoros del yo interior cuyos focos iluminan el veleidoso desarrollo temático. La conclusión de las cosas es dictaminada por ‘Surge’, pieza que sintetiza aplicadamente los elementos más vorazmente extrovertidos del trío: todo un ejercicio de muscular magnificencia. El persistente punche rockero es innegablemente llamativo en su tenor Crimsoniano mientras que el groove creado por SIRKIS ostenta una juguetona tenacidad en su manera de sustentar los alegres viajes musicales de sus dos compañeros. Los ornamentos rítmicos que entran a tallar en algún momento indican que el obstinado jolgorio está listo para una metamorfosis donde la intensidad del momento habrá de hallar un nuevo norte. Con su exultante fulgor sónico, ‘Surge’ funciona como un broche estupendamente climático para un disco imponetemente estupendo.

Este trío exorcista y alquimista de MARK WINGFIELD MARKUS REUTER y ASAF SIRKIS se ha lucido enormemente en la articulación de la química humanamente imposible plasmada a diestra y siniestra por los siete temas contenidos en “Lighthouse”, en cada poro de sonido, en cada nervio del esquema rítmico. De lo más original que se ha producido en los últimos años dentro de la música experimental de vanguardia, todo un hito para lo que se entiende por música jazz-progresiva en el día de hoy, un faro de música excelsa.


- Muestras de 'Lighthouse':


cesar inca mendoza

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