Crítica del disco de Wobbler - 'From Silence to Somewhere' (2017)

Saliendo del silencio: la nueva muestra de grandeza progresiva de parte de Wobbler

Wobbler - 'From Silence to Somewhere'
(20 octubre 2017, Karisma Records)

Saliendo de un silencio de varios años, el grupo noruego WOBBLER regresa a un lugar protagónico dentro de la actual escena progresiva con su nuevo disco titulado “From Silence To Somewhere”, el cuarto de su carrera. El colectivo actualmente conformado por Lars Fredrik Frøislie [teclados y coros], Kristian Karl Hultgren [bajo, clarinete bajo y pedales bajos], Martin Nordrum Kneppen [batería, percusión y flauta dulce], Andreas Wettergreen Strømman Prestmo [primera voz, guitarra acústica, glockenspiel y percusión] y Geir Marius Bergom Halleland [guitarras solista y acústica, y coros] se luce a lo grande. El último de los integrantes mencionados reemplaza a Morten Andreas Eriksen. Yendo a la logística misma del disco, es de notar que el arsenal de teclados es muy vintage, no solo por el uso del órgano Hammond y del mellotrón, sino también por el del Chamberlein: teniendo en cuenta el peso que tienen los teclados dentro del esquema sonoro diseñado por el grupo, este es un dato realmente muy revelador. “Rites At Dawn” había supuesto en aquel año 2011 un testimonio de vitalidad musical decisiva dentro del camino de evolución y perfilamiento del cosmos musical de WOBBLER, y de hecho, para muchos de nosotros supuso su punto de madurez dentro del gran escenario retro-progresivo mundial. Con sus claros acentos Yessianos, ese disco supo concretar una magia peculiar y muy propia dentro del proscenio progresivo del nuevo milenio, y ahora su siembra ostenta una cosecha igualmente impresionante en el nuevo material compuesto para “From Silence To Somewhere”. Este disco fue publicado por Karisma Records en la segunda mitad del pasado mes de octubre, siendo así que el material que lo integra fue elaborado meticulosamente en sus procesos de composición y ulteriores arreglos desde el año 2016. Pues bueno, veamos ahora los detalles del repertorio, ¿vale?

La pieza homónima pone en marcha las cosas a través de sus casi 21 minutos de duración, tiempo más que suficiente para darnos una muy fiel muestra del tipo de vigor creativo que la banda ha estado fermentando en su temporada de silencio. De hecho, extroversión y luminosidad en generosas dosis es lo que hallamos en el cuerpo instrumental prologar, el cual dura poco menos de 3 minutos; una vez terminado éste, se abre paso a la primera sección cantada, la cual se orienta a través de una atmósfera más reposada y centradamente lírica, primero bajo el lánguido imperio de capas de mellotrón, y poco después, bajo la pauta de un entramado global que combina sabiamente lo épico con lo emotivo. Lo que escuchamos aquí es una especie de síntesis de los álbumes que hicieron los inmortales YES entre 1972 y 1974, incluyendo algunos elementos menores del legado Genesiano (etapa 71-73), lo cual a su vez supone que hay ciertas confluencias con los estándares retro-progresivos de bandas veteranas de posteriores generaciones como THIEVES' KITCHEN y THE FLOWER KINGS. Más adelante, este festín progresivo habrá de encumbrarse hacia un cénit de rotunda expresividad donde la estilización reinante adquiere una musculatura muy al estilo del legado de EMERSON, LAKE & PALMER, siendo así que este momentum es en realidad un puente hacia el ulterior realce renovador del lirismo contemplativo que le había precedido. El pasaje final es decididamente pastoral, al modo de una reflexión silenciosa dese la cual se quiere trazar una comprensión sobria del camino andado: sin tristeza ni melancolía, un simple reposo que se complace en el acto de reposar mientras disfruta de un último pensamiento. El segundo tema se titula ‘Rendered In Shades Of Green’ y dura poco más de 2 minutos: la combinación de remanso sonoro y concisión en el desarrollo temático centrado en las dulcemente parcas líneas de piano se beneficia bastante de los ornamentos de mellotrón y chamberlein que entran a tallar.

Cuando llega el turno de ‘Fermented Hours’, la banda recoge la cosecha de la monumental pieza de entrada y se dispone a concentrarse en los aspectos más robustos para empezar la nueva labor con una solidez rockera categórica y aplastante. Ahora parece que estamos volviendo a los tiempos de los dos primeros álbumes de esos héroes del prog sueco de primera generación que fueron los TRETTIOÅRIGA KRIGET, además de notarse también algunos tufos de orden menor a la esencia primigenia de los BEGGAR’S OPERA. Claro está, teniendo en cuenta que se trata de una pieza de casi 10 ¼ minutos de duración, el grupo desarrolla la ingeniería multitemática de esta canción a través de una interesante variedad de tempos y ambientes. Tras el razonablemente extenso cuerpo inicial emerge otro más lento donde la omnipresente vitalidad adquiere un tono más solemne, siendo así que su campo de expansión le permite cimentar convincentemente el camino para que el tercer motif, cuando llegue su turno, pueda devolvernos el fragor Yessiano que había sido tan predominante para la homónima canción de entrada. Para los dos últimos minutos, el grupo elabora un reprise del poderoso motif de entrada, y de paso, abre campo para que la guitarra se instale en un momentáneo pasaje protagónico y nos obsequie su solo más brutal de todo el disco. ¡Genial! Durando poco menos de 13 ¼ minutos, ‘Foxlight’ cierra el álbum ofreciendo un abierto contrapunto frente a la vehemencia señorial que había reinado plena y henchidamente en ‘Fermented Hours’. Ahora es tiempo de centrarse en coloridos más cristalinos y atmósferas otoñales, un poco al estilo del primer álbum de ANTHONY PHILLIPS. La sección prologar está marcada por la interacción etérea de guitarra acústica, glockenspiel, maderas y minimalistas capas de teclado; ya para cuando se instaura el cuerpo central, la banda crea una nueva modalidad de esplendor sinfónico con cuidadas amalgamas líricas tanto en los desarrollos instrumentales como en las líneas vocales. Los referentes claramente definidos son los GENESIS de la etapa 71-72 y los YES de la primera mitad de los 70s, siendo así que también hay espacio para la inclusión de algunos modismos señoriales propios del revival escandinavo de los 90s (WHITE WILLOW, ÄNGLAGÅRD). Las vibraciones extrovertidas de la sección final viran hacia una encantadora pomposidad palaciega de tenor Emersoniano, creando así un clímax filudo sin perder la exigente fineza de la claridad melódica que se había diseñado para cada pasaje individual de este largo tema. El final de esta pieza sintetiza muchos de los recursos de vitalismo expresionista que se habían hecho presentes en los temas #1 y #3, y por eso mismo respalda eficazmente el broche de oro que el disco de por sí requería.

Fueron más de tres cuartos de hora de continua y compacta grandeza prog-sinfónica los que nos brindaron los maestros de WOBBLER. “From Silence To Somewhere” es algo más que un muy buen disco de música progresiva: es un manifiesto de cómo se pueda germinar, organizar y concretar grandeza musical después de un largo tiempo de hibernación. Parece que este disco está recibiendo actualmente elogios mayores que los que cualquiera de los tres trabajos precedentes había recibido en su momento, y de hecho, en este humilde blog estamos muy tentados a declarar que se trata de su mejor disco hasta la fecha. ¿Por qué no afirmarlo de una buena vez? Mientras nos decidimos a hacerlo, lo recomendamos... ¡al 200%!

Calificación: 9/10


- Muestras de 'From Silence to Somewhere':


cesar inca mendoza

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