Crítica del disco de Yugen - 'Death by Water' (2016)

El fuego perpetuo de Yugen navega por las tempestuosas aguas del rock-in-opposition

Yugen - 'Death by Water'
(25 marzo 2016, AltrOck Productions)

Yugen - Death by Water

Siempre es todo un acontecimiento que la gente de YUGEN nos traiga algo nuevo dispuesto a ingresar a nuestras colecciones fonográficas, lo cual significa que estamos celebrando el acontecimiento de “Death By Water”, el nuevo disco de este ensamble italiano fundado por Francesco Zago para perpetuar y expandir el legado del rock-in-opposition en el presente milenio. El maestro Zago, quien se hace cargo de las guitarras eléctrica y acústicas de 6 y 12 cuerdas, más algo de mellotrón, se hace acompañar por un nutrido ensamble que incluye a sus leales compañeros Paolo “Ske”Botta [pianos eléctricos, órgano Hammond y sintetizador ARP] y Maurizio Fasoli [piano], además de Stefano Ferrian [guitarra de 8 cuerdas, saxos alto y tenor, y Chapman Stick], Jacopo Costa [viráfono, marimbáfono, glockenspiel y zymbalon], los bateristas Michele Salgarello y Carmelo Micelli, el bajista Alessandro Cassani, el contrabajista Matteo Lorito y Giuseppe A. Olivini [percusiones, Theremin y piano de juguete]. También son parte crucial del esquema sonoro los componentes del trío de metales Valerio Cipollone [clarinetes soprano, píccolo y bajo, y saxo soprano], Peter Schmid [tubax, clarinete contrabajo y flauta contrabajo], Fedele Stucchi [trombón y eufonio] y el ensamble percusivo TaikoLecco. Partícipes de lujo son las dos damas a cargo del departamento vocal: Dalila Kayros y Elaine Di Falco (esta última, integrante de los soberbios ensambles estadounidenses THINKING PLAGUE y 3 MICE). La voraz y procaz prolijidad con que se ha armado este aquelarre musical se expresa claramente en el talante explosivo que reina en la mayor parte del repertorio de “Death By Water”, en cuyos detalles nos concentraremos a partir de ahora.

Ocupando un espacio de 7 ¾ minutos, ‘Cinically Correct’ abre el disco al modo de un endiablado despliegue de exabruptos sónicos… o mejor dicho, como un endiablado despliegue de ingenierías sónicas que se superponen y desafían dentro de una lógica bizarra, y mientras están ocupados en ello, dan amplias muestras de garra y nervio. El ensamble se mantiene siempre firme a la hora de explayarse en esta mezcla de FRANK ZAPPA orquestal, MAGMA y HENRY COW con una dosis extra de ácida neurosis procedente de no se sabe qué lugar del universo. ‘Undermurmur’ es una miniatura que lleva esta lógica demoledoramente deconstructiva a una inicial armazón de percusiones tonales y metales para derivar en una coda avant-jazzera: bien parece un epílogo del primer tema. Las cosas cambian con bastante notoriedad cuando arriba la tercera pieza del álbum, la cual precisamente da título al mismo: se trata de un tema marcado por una espiritualidad otoñal e introspectiva, primordialmente llevado bajo el liderazgo de los efluvios del piano, aunque cerca del final emergen ciertos pasajes densos cuyo moderado nervio suscitan una inesperada inquietud en los oyentes... pero se trata solo de una falsa alarma mientras el ambiente central se reafirma cómodamente en los instantes finales. El guitarrista Massimo Dolce funge de invitado especial en este tema. Eso sí, el nervio rockero tiene todas a su favor para manifestarse a sus anchas en ‘Ten Years After’, pieza muy breve – y con un título muy peculiar – que suena a un jam perdido de rock pesado de los 70s retorcidamente replanteado por un híbrido de MASSACRE y PRESENT. A fin de cuentas, los aires de calma introspectiva vuelven de lleno con ‘As It Was’, bella canción que dura casi 5 minutos y cuyas vibraciones reflexivas se sustentan en el núcleo de piano, vibráfono y canto. Los retazos de la guitarra y las capas de teclado completan eficazmente el aura etérea exigida por la composición mientras la dupla rítmica instaura señorialmente el relajado swing jazzero oportuno para la ocasión. Hay un acordeón que suena en medio del sereno entramado sónico: resulta que está a cargo del genial músico estadounidense Dave Willey (como Elaine Di Falco, es integrante de 3 MICE y THINKING PLAGUE).

‘Studio 9’ estipula una fusión interesante de academicismo dodecafónico y nu-jazz bajo un ropaje engañoso de free-jazz, logrando así replantear el chocante dadaísmo que imperó en la primera pieza bajo una aureola más grácil y ligera. Así las cosas, estamos preparados para disfrutar de ‘As A Matter Of Breath’, que con sus casi 9 ½ minutos de duración resulta el ítem más extenso del disco. Durante sus primeros 5 ½ minutos, el modus operandi consiste en explotar las facetas más anárquicas del ensamble y lo hace como antes, trabajando meticulosamente con bases armónicas, grooves, cadencias y esbozos que se acompañan y/o superponen y/o contraponen dentro de un caso controlado. Siendo la arquitectura que traza el diseño de esta pieza plenamente dadaísta, la ingeniería con que se articulan sus partes individuales es solipsistamente racionalista mientras que el ímpetu motivador e inspirativo se revela surrealista en sus irrefrenables cromatismos. En los últimos 4 minutos, la pieza vira dramáticamente a un minimalismo posmodernista que evoca ambientes espectrales, sórdidos y distantes a la vez: mientras tanto, la batería se complace en elaborar un swing libre y el piano se focaliza en jugar con el misterioso imperio del vacío. ‘Drum’n’stick’ recapitula las dimensiones dadaístas de la primera mitad de ‘As A Matter Of Breath’ con un enfoque de etéreo oscurantismo: una nueva aproximación al paradigma de PRESENT. La última pieza de extensión razonable del disco se titula ‘Der Schnee’ y su misión consiste en abrir campo a una nueva irrupción de inquietantes sortilegios oscurantistas, esta vez sobre un trasfondo donde se realzan dinámicas minimalistas rotundamente tenebrosas. El contraste entre la solemne gravedad del tubax y la histeria mística del canto de Dalila Kayros funge como una fuerza magnética que atrae hacia sí los retazos de piano y las adustas intervenciones de los demás instrumentos. Dicho sea de paso, es el invitado Simone Quatrana quien se hace cargo del piano aquí. Tras este inesperado viaje hacia el limbo del jardín de la sinrazón que incesantemente brota escondido bajo las murallas del yo, llega el breve epílogo del álbum, titulado ‘A House’: en él disfrutamos de un cálido viaje pastoral centrado en los arpegios de las guitarras acústicas (una de ellas a cargo del invitado Dave Willey), siendo así que la sobria arquitectura vocal halla su debida contraparte en las cortinas de contrabajo. Más parece un réquiem para lo que sea que haya sucumbido a la demolición descrita en ‘Dar Schnee’ que una antítesis de la susodicha pieza precedente.

Como balance general, “Death By Water” es un disco complicado, difícil, ampuloso en su inescrutable motivación estética, pero sobre todas las cosas, es un disco fabuloso que reafirma – como si hiciese realmente falta – a YUGEN como una fuerza motora esencial para la región más exigentemente vanguardista de la escena progresiva actual. En manos de Francesco Zago y sus compañeros/as de viaje en esta barca llamada YUGEN, las tempestuosas aguas del océano del rock-in-opposition motivan no temor sino una nueva especie de certeza: la certeza del arte que celebra su propio potencial sin tapujos y sin frenos, la certeza del fuego que se sabe perpetuo.

Calificación: 9,5/10


- Muestras de 'Death by Water':


firma cesar inca mendoza

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