Crítica del disco de Zhongyu - 'Zhongyu' (2016)

Zhongyu y su catálogo de manjares jazz-progresivos

Zhongyu - 'Zhongyu'
(19 abril 2016, MoonJune Records)

Zhongyu - Zhongyu

Hoy se da la ocasión de presentar al ensamble jazz-progresivo ZHONGYU por ocasión de la publicación reciente de su homónimo disco de debut, un trabajo muy exquisito y, a la vez, muy enérgico y repleto de ecléctica vitalidad vanguardista. Aunque el nombre del colectivo es nuevo, sus integrantes no lo son, por el contrario, son individuos veteranos en las escenas jazz-rockera y progresiva de la zona oeste de los Estados Unidos. El grupo está liderado por Jon Davis [Chapman Stick, guzheng, mellotrón y sintetizador ARP 2600], Dennis Rea [guitarra eléctrica y resonator guitar], Alicia DeJoie [violín eléctrico], James DeJoie [saxofón barítono, flauta y clarinete bajo] y Randy Doak [batería y percusión]; en el penúltimo tema del álbum colabora como invitado especial el trompetista Daniel Barry. Por supuesto, conocemos a Rea, DeJoie y Dejoie por ser integrantes de la enorme banda MORAINE, pero en este caso es Jon Davis quien tiene la batuta. Y es que el significado de la palabra china que designa al grupo y al álbum significa “finalmente”, o sea, que por fin el músico Jon Davis está a cargo de dirigir un grupo que tiene la intención de operar como entidad estable, al menos por un tiempo. Davis pasó un puñado de años viviendo en la capital china de Beijing, y cuando volvió a la ciudad de Seattle en el año 2009, tuvo la idea de formar un grupo donde se trabajara un equilibrio “entre los opuestos de la música: composición e improvisación, serenidad y caos, armonía y disonancia, complejidad y simplicidad, lo eléctrico y lo acústico”. Para ello, el esquema de trabajo debía incorporar “aspectos del jazz y la cámara contemporánea en algo que se parezca vagamente al rock progresivo” en un balance entre lo cerebral y lo emocional. Pues bueno, tenemos aquí unas correctas descripciones de la misión musical y el modus operandi del colectivo de ZHONGYU en las propias palabras de Davis; veamos ahora los detalles del repertorio de “Zhongyu”, ítem publicado por MoonJune Records a fines de abril último, en relación con estas declaraciones de principios estéticos.

‘Apple Of My Mind’s Eye 2’ inicia el repertorio con una cadencia de pulsaciones flotantes que portan un innegable cariz ácido, inquietante y exótico a la vez; de este modo, se abre el camino para la irrupción de ‘Torture Chamber Of Commerce’, pieza diseñada para ostentar un vibrante groove Crimsoniano con añadidos matices fusionescos donde predominan tonalidades arábigas, especialmente en lo que brinda la labor del violín. Con el aura etérea que se proyecta desde el Stick para la coda de esta segunda pieza del álbum nos vamos preparando para el ejercicio de candor sonoro que nos muestra la bella pieza ‘Iron Rice Bowl has Rusted’, la cual destila una encantadora espiritualidad contemplativa: el entramado de cuerdas, violín y flauta es simplemente mágico, llenando bastantes espacios mientras se ajusta al sobrio esquema rítmico en curso con impoluta precisión. Ocupando un espacio de 8 minutos, ‘Hydraulic Fracas’ se erige en el tema más extenso del disco. El prólogo es establecido por un robusto y relativamente extenso solo de flauta: mientras poco a poco se le unen capas leves de guitarra y Stick, se arma el esquema rítmico pletórico de frenesí celebratorio y envuelto en una misteriosa intensidad. Algo así como un híbrido de UPPER EXTREMITIES, PRESENT y MORAINE, justamente. Poco antes de llegar a la frontera de los 3 ¾ minutos, la guitarra asume algo de protagonismo mientras que la dupla de violín y flauta se hace cargo de explayarse en texturas arquitectónicas que apropiadamente refuerzan el cariz esencialmente exótico del jam. Con el segundo solo de guitarra, la pieza y el álbum conquistan un clímax rotundo y envolvente. El quinto tema, titulado ‘Tunnel At The End Of The Light’, despliega un vigoroso ejercicio de combinación de avant-jazz y fusión contemporánea, haciendo vívidas alusiones a la faceta más muscularmente neurótica del paradigma Crimsoniano – estamos pensando en esos jams de la etapa 73-74. Anticipándose al ecuador del disco, ‘Apple Of My Mind’s Eye 1’ emerge como una brisa cálida y relajante: el trío de guzheng, violín y clarinete bajo es fascinante, para decirlo de una forma clara y directa.

Abriendo vías para la segunda mitad del álbum y en abierto contraste con esta exquisita miniatura, ‘Half-Remembered Drowning Dream’ evoca los etéreos delirios de una remembranza angustiada que se esconde tercamente en las cavernas más recónditas del espíritu. El explayamiento en masas informes donde los sonidos se engarzan para señalar algo que se prefiere no mencionar directamente logran expresar lo que parece ser una amenaza en ciernes pero nunca explota como tal. Conectado con este ejercicio de impresionismos grisáceos e inescrutables que coquetean abiertamente con el paradigma del RIO francófono, ‘Sleepwalking The Dog’ surge para establecer un vigor dinámico con – una vez más – muchas referencias al paradigma Crimsoniano. El imperante compás en 13/8 está muy bien aprovechado en su inherente tensión, mientras que la guitarra nos regala uno de sus solos más majestuosos de todo el disco: dicho solo establece un campo intermedio entre ROBERT FRIPP y FRED FRITH. Por su parte, las recurrentes capas de mellotrón dan abrigo a las relevantes intervenciones del violín y el saxo barítono, refinadamente diseñadas para instaurar los matices definitivos de este fabuloso tapiz jazz-prog-psicodélico. ‘Wanderland Wonderlust’ vuelve de lleno a las raíces más profundas de los campos del Extremo Oriente, gestando una moderadamente vitalista prestancia fusionesca. La flauta es esta vez el instrumento que más sale al frente mientras la armazón rítmica sustenta solventemente la ambientación contemplativa reinante. Mientras nos vamos acercando al final del disco, la breve pieza ‘Cat Hair All Over It’ instala un momento de majestuoso caos que nunca se hace chillón… solo intensamente deconstructivo, y con eso basta para que el ensamble saque filo a las aristas más anárquicas de su propuesta musical. La función principal de esta pieza consiste en anunciar a ‘MMBL’, magnífico ejercicio de hibridización de jazz-rock y rock-in-opposition. En esta pieza disfrutamos de una grácil confluencia entre los estándares del WEATHER REPORT pre-Pastorius y del HENRY COW de los dos últimos discos, añadiéndose algo de pesadez a lo PRESENT cuando llega el momento para el lucimiento de la guitarra de Rea.

El broche del álbum llega de la mano de ‘All Food Comes From China’, casi 6 ½ minutos de esplendor psicodélico-fusionesco que en cierta medida nos remite al inmortal legado de los JADE WARRIOR de la etapa 1974-8 así como a las facetas orientadas a la World Music de los discos solistas de TONY LEVIN y TREY GUNN. Dado que el inicio de esta pieza brota del fade-out de la penúltima, es justo calificarla como el retrato sonoro del cándido manto del anochecer que se expande desde los últimos instantes de un agitado atardecer. Así fue nuestra experiencia con “Zhongyu”, un sólido y muy inspirado ejercicio de contrates sonoros entre lo luminoso y lo turbio, con generosas incursiones en áreas intermedias y un pródigo despliegue de ingenio musical. Apreciamos enormemente este catálogo de eclécticos manjares jazz-progresivos que nos brinda ZHONGYU y esperamos que no sea el último.


- Muestras de 'Zhongyu':


firma cesar inca mendoza

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