Crítica del disco de Motorpsycho - 'The All is One' (2020)

Totalidad y unidad del prog psicodélico

Motorpsycho - 'The All is One' (2020)
(28 agosto 2020, Rune Grammofon)

Motorpsycho - The All is One

Nos complace mucho que hoy se dé el turno de presentar el nuevo trabajo fonográfico de los noruegos MOTORPSYCHO, el cual es un doble álbum titulado “The All Is One” y fue publicado por los sellos Rune Grammofon y Stickman Records simultáneamente, tanto en CD como en vinilo, el pasado 28 de agosto. Este disco, el #24 de estudio de su amplia trayectoria fonográfica iniciada en el ya lejano año 1990, conforma el cierre de la trilogía iniciada por “The Tower” (2017) y continuada por “The Crucible” (2019), discos que demostraron que la banda mantenía intacta su esencial mezcla de vigor, creatividad e intensidad. Lo mismo ocurre con este álbum doble, permítasemos adelantarlo. El trío conformado por Hans Magnus Ryan [guitarras, voz y piano], Tomas Järmyr [batería, percusión, voz y mellotrón] y Bent Sæther [bajo, voz, guitarras y mellotrón] no hacía un disco doble desde el año 2012, cuando gestó en asociación con STÅLE STORLØKKEN el muy celebrado trabajo “The Death Defying Unicorn”. Para esta ocasión, los MOTORPSYCHO contaron las colaboraciones ocasionales de músicos importantes de la escena escandinava como Reine Fiske (guitarra y mellotrón), Lars Horntveth (guitarra, clarinetes y saxofón) y Ola Kvernberg (violín). El material de “The All Is One” fue grabado en dos temporadas repartidas en medio de jornadas de descanso (o supuesto descanso) durante su gira del disco del año 2019: la primera de estas jornadas tuvo lugar en Francia (Studio Black Box de Noyant la Gravoyere), la segunda, en la natal Noruega (estudios Ocean Sound Recordings y Kommun’, de Giske y Trandheim, respectivamente). Los ulteriores procesos de mezcla y masterización se realizaron en Punkerpad UK (Monnow, Gales) y en Audio Virus Lab (Oslo), sucesivamente. Cabe señalar que la edición de doble vinilo contiene un póster desplegable con varios hermosos dibujos zoológicos con colores y matices psicodélicos: el responsable de esta belleza es Håvard Winther Gjelseth.

Motorpsycho

Veamos ahora qué nos depara el exhaustivo repertorio de esta ambiciosa obra. Los primeros 8 ½ minutos de este disco doble están ocupados por la pieza homónima, la cual porta una aureola ceremoniosa que, en no poca medida, se proyecta desde el groove a medio tiempo que se diseñó para la ocasión. Así las cosas, el desarrollo melódico y el peso de los riffs de guitarra se explayan con una sobria majestuosidad; ésta incluso se incrementa en algunos pasajes en los que los ornamentos de teclados entran con fuerza mientras se despliegan unos mágicos solos de guitarra. El carácter bucólico del epílogo es una muy agradable sorpresa. Bajo el simpático e irónico título de ‘The Same Old Rock (One Must Imagine Sisyphus Happy)’, la segunda pieza nos muestra al grupo dispuesto a elaborar una ingeniería refinada de contrastes entre pasajes acústicos y otros tremendamente aguerridos que coquetean seriamente con el stoner, a la vez que se preserva la claridad melódica. Hay otros pasajes extrovertidos donde el grupo se apoya más en la agilidad que en la garra, pero siempre está presente ese nervio contundente que caracteriza a la banda. En general, este tema combina a la perfección gancho y sofisticación. Con la dupla de ‘The Magpie’ y ‘Delusion (The Reign Of Humbug)’, el trío sigue explorando recursos expresivos con solvencia y sólido dinamismo. El primero de estos temas se asienta sobre un compás frenético en la mayor parte del tiempo mientras se alimenta de un lirismo convincente, estableciendo un extraño híbrido entre los HAWKWIND de la fase 74-77 y los ANEKDOTEN de los tres últimos álbumes, a la par que traza líneas de parentesco con HYPNOS 69. De este modo, edifica su propia agudeza a partir del clímax musical conseguido en la pieza precedente. El segundo de ellos, por su parte, es una relativamente breve balada que nos brinda un oportuno momento de remanso introvertido tras los diversos derroches de resplandor prog-psicodélico que fueron acometidos en la secuencia de las tres canciones precedentes.

El ítem estelar de “The All Is One” es la suite ‘N.O.X. ∞’, la cual debe distribuirse en dos partes: la primera, que dura poco más de 21 minutos, cierra el CD 1 (y ocupa el lado B del vinilo), mientras que la segunda, la cual se extiende hasta casi 21 ½ minutos, abre el CD 2 (y ocupa el lado C del vinilo). Las tres secciones de la primera parte de ‘N.O.X. ∞’ se titulan ‘Circles Around The Sun Pt. 1’, ‘Ouroboros’ y ‘Ascension (Strange Loop)’, mientras que las dos de la segunda sección se titulan ‘Night Of Pan’ y ‘Circles Around The Sun Pt. 2’. Claro está, la suite se aprecia mejor como un continuum de cinco secciones. La primera sección comienza con efectos de percusión tonal y fraseos de violín que nos remiten a un mecanicismo minimalista a lo PHILIP GLASS, siendo así que al entrar el bloque instrumental en acción, lo que hace éste es llevar el groove inaugural hacia una instancia majestuosa y densa, no exenta de cierto tenebrismo sobrio: algo muy Crimsoniano, sin duda, al menos, en el punto de partida (también reminiscente de GUAPO), porque más adelante el asunto se deriva hacia una musicalidad más sutil que parece situarse en el punto intermedio entre JAGA JAZZIST y NEEDLEPOINT. El carácter torturado del violín en su muy destacado solo añade un aire de misteriosa tensión a una pieza que, de por sí, pugna todo el tiempo por mantener la densidad inherente a la pieza en un nivel equilibrado. La segunda parte está sostenida sobre un swing robusto y marcial, siendo así que las iniciales líneas austeras de guitarra y teclado añaden un colorido un tanto etéreo al asunto. Más tarde, las cosas se ponen más intensas bajo la guía de un electrizante solo de guitarra, y este renovado fulgor se asienta firmemente hasta el final, exceptuando un breve momento donde todo se atenúa un poco para realzar la variante tribal que se da en el invariablemente machacón swing. La tercera sección elabora un clima ensoñador que tiene algo de post-rockero, y por qué no, algo del paradigma Floydiano de la etapa 70-71. Se da una perfecta combinación entre los efectos abstractos de teclado y los vacíos que dejan los espartanos acordes de piano: la languidez resultante se sitúa en medio de lo onírico y lo introspectivo.

Yendo ahora a la cuarta sección, ésta es la mas extensa de la suite con sus quince minutos y medio de duración. Una secuencia minimalistamente repetitiva de guitarras (que nos recuerda a los paradigmas de HARMONIA y TANGERINE DREAM) sirve de base para que los dulces cantos, las capas y ornamentos de teclado y las flotantes líneas de las maderas vayan elaborando un efectivo cuadro sonoro impresionista. Se arma una especie de crescendo cuando el órgano entra a tallar para aportar un espesor penetrante al paisaje musical. Realmente estamos en terreno del krautrock con efectivos matices space-rockeros durante más de siete minutos... y es aquí donde la metralla guitarrera y los aditamentos percusivos añaden un recursos de vitalismo que sirve para abrir la puerta a una encrucijada filuda entre lo psicodélico y lo ambiental. La persistencia de un neurótico groove tribal ayuda bastante a perfilar un nervio consistente para la exhibición de exquisita garra que el grupo explora sin salirse demasiado de los parámetros minimalistas con los cuales había impulsado la alucinada ingeniería sonora de esta pieza. Como una onda expansiva que vuelve constantemente a sus pasos previos para avanzar un paso más por vez, la instrumentación se erige como un sortilegio psicodélico arropado por una vivacidad imparable. Si los crecientes ornamentos de teclado nos remiten a un híbrido entre HARMONIA, TIM BLAKE y VANGELIS, las capas de mellotrón aportan ecos de luminosidad celestial. La conexión con la última sección se establece con perfecta fluidez, pues ésta recoge directamente las facetas más machaconas e intensas de la primera sección. Todo termina con una muy oportuna vibración incendiaria: el bloque instrumental y los cánticos llenan espacios por doquier, realzando la musculatura penetrante del momento con recursos de Zeuhl. Tras esta imponente maratón puede venir muy bien un tema breve; ésa es precisamente la función de ‘A Little Light’, un pastoril solo de guitarra acústica que concluye con un pasaje cósmico de sintetizador. Otra canción no muy larga es ‘The Dowser’, que dura casi 2 ¾ minutos y consiste básicamente en un sencillo ejercicio de climas meditabundos. En medio de ambas se sitúa la más extensa ‘Dreams Of Fancy’, una ampulosa balada progresiva que parte del pasaje cósmico que cerró ‘A Little Light’ para elaborar una ambientación parecida a la de la canción que abrió el álbum, aunque se nota aquí un manejo más delicado y estilizado de los ornamentos de teclado, así como una dosis mayor de ceremoniosidad expresiva.

El cierre de este repertorio viene de la mano de ‘Like Chrome’, canción de 5 minutos de duración. La canción comienza con una espiritualidad cálida y sobria similar a la de ‘Dreams Of Fancy’, para luego pasar a una intensificación del vigor rockero latente, llevándolo a un intermedio entre el lirismo contundente de YES y la faceta más serena de LED ZEPPELIN. Una onda retro muy agradable, dotada de una idónea luminosidad para cerrar un álbum marcado por un energía genuina e imperativa, un veraz asentamiento de vigencia dentro de la élite progresiva escandinava para la gente de MOTORPSYCHO. “The All Is One” es un disco recio, sofisticado y elocuente que ha de quedar como uno de los más destacados del año dentro de la diversa nación progresiva mundial, y de hecho, se evidencia como una de las obras más ambiciosas de MOTORPSYCHO.

Calificación: 8,5

- Muestras de 'The All is One':

The Same Old Rock (One Must Imagine Sisyphus Happy):

https://www.youtube.com/watch?v=hmEwzcIGMw

Circles Around The Sun Pt. 1:

Ouroboros:

Dreams Of Fancy:


cesar inca mendoza

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