Crítica del disco de Hora Prima - 'Hora Prima' (2025)

Una invitación abierta a dejarse sorprender

Hora Prima - 'Hora Prima'
(20 junio 2025, Maracash Records)

Hora Prima - 'Hora Prima

1. Uomo Ancestrale (Primordio) (8:34)
2. Intelligenza Artificiale (4:32)
3. Deus Ex Machina (6:16)
4. Delirium Omnibus (4:05)
5. Diari dalla IV Dimensione (4:12)
6. Al Khwarizmi (4:34)
7. Le Roi Soleil (New Trolls) (Bonus Track) (6:27)

Duración total: 38:39

Músicos:
- Andrea Catalano / vocal
- Domenico De Zio / guitar
- Roberto Di Lernia / bass, vocal
- Francesco Bux / drums, synth vocal
- Roberto Gomes / keyboards, vocal

Hora Prima reaparecen en 2025 con un segundo álbum que muestra un espectro sonoro amplio, donde conviven tradición, riesgo y un despliegue instrumental digno de atención. La alineación la conforman Andrea Catalano en la voz, Domenico De Zio en guitarra, Roberto Di Lernia en bajo y voz, Francesco Bux en batería, sintetizadores y voz, y Roberto Gomes en teclados y voz. El disco reúne 7 temas, sumando un total de 38:39 minutos y ofreciendo una secuencia que, aunque variada en matices, preserva esa coherencia que solo se logra con trabajo colectivo.

'Uomo Ancestrale (Primordio)' da la bienvenida con una introducción en la que flauta y guitarra clásica tejen un ambiente evocador; la voz atrapa desde el primer instante y lleva el tema a recordar el rock progresivo más clásico que se hacía en el sur de Europa. A medida que las capas instrumentales se suman, el desarrollo crece en complejidad y peso emocional, alternando entre melodías líricas y pasajes de mayor robustez técnica. El tramo final, con ese solo de guitarra aguardado, aporta dramatismo y un cierre en fade out que parece homenajear al neo-prog de las mejores épocas.

En 'Intelligenza Artificiale' la apuesta vira hacia la experimentación rítmica y el cruce de influencias. Se percibe la huella de bandas avant-garde y el pulso krautrock, todo en una espiral donde los teclados asumen un protagonismo inapelable. La voz se cuela en los silencios cuando los instrumentos dejan respirar -y cuando regresa lo hace con energía, incluso rozando timbres guturales que sorprenden para el género. El final, intenso, reafirma ese espíritu de crecimiento temático que atraviesa el disco.

Con 'Deus Ex Machina' el grupo decide dejar de lado la palabra escrita y hace de la electrónica y la textura una declaración de principios. Sintetizadores, efectos y una batería que desaparece y vuelve, se funden en sonidos que evocan tanto lo lúdico de los arcades antiguos como el riesgo de la electrónica setentera sin fronteras. Es probable que aquí se concentre el mayor atrevimiento del álbum, sobre todo cuando el aparente caos deriva en una convergencia instrumental que, en su segunda mitad, cede espacio a estructuras más tradicionales: guitarras, teclados con solos y un cierre caótico que deja la sensación de aventura.

'Delirium Omnibus' funciona como un punto de equilibrio. El ostinato de guitarra marca el compás, y pronto todos los instrumentos se alinean en una dinámica colectiva. Hay quiebres rítmicos y pasajes para el lucimiento individual, especialmente cuando la voz da un paso atrás y permite a los músicos explorar. Así, la composición se nutre de esos idas y vueltas, hasta que en la recta final, voz e instrumentos retoman fuerza conjunta.

En 'Diari dalla IV Dimensione', la canción arranca con una voz potente, mientras el resto de la banda acompaña con un ritmo perseverante que se relaja solo para permitir solos y pequeñas explosiones instrumentales. El interludio adopta un carácter más contemplativo, casi baladístico, antes de volver sobre la intensidad, cerrando con una exhibición breve pero efectiva de lo que pueden hacer los integrantes cuando juegan en conjunto.

Con 'Al Khwarizmi' el disco retoma energía. El inicio, ligero y juguetón, da paso rápidamente a una tanda de cambios de ritmo en la que cada instrumento suma desde la espontaneidad. Es fácil imaginar a la banda disfrutando esta sección: la guitarra se luce, el bajo y las percusiones encuentran su momento y el sintetizador de Bux cierra con esa impronta que ya es un sello.

El bonus track, 'Le Roi Soleil', cumple la función de gran cierre: los instrumentos aceleran, el sintetizador repite su mantra melódico y, por fin, las voces entran al unísono —logrando una melodía que demanda esfuerzo y precisión. El caos musical de la segunda mitad desemboca en un cierre de tintes épicos, una fanfarria moderna donde los teclados alcanzan sonidos de metales y la banda se despide en bloque.

Este segundo álbum de Hora Prima se siente como el retrato de una banda en pleno proceso de consolidación identitaria. Hay momentos en que la propuesta suena cohesionada y madura, y otros donde la diversidad de influencias y riesgos parece jugar en contra de una identidad más definida. Si en su debut la agrupación invitaba a sumergirse en un progresivo más ortodoxo, aquí el espectro se amplía: coquetean con la balada, el caos electrónico y el virtuosismo instrumental, sin perder del todo la esencia de su sello inicial.

Sin embargo, esa amplitud tiene un precio. Si bien el disco es sólido, a ratos da la impresión de estar más cerca de una colección de buenas ideas en desarrollo que de una síntesis definitiva y personal. No es un defecto, sino más bien el reflejo de una banda que sigue buscando y que, en ese viaje, logra entregar pasajes notables y otros que tal vez se diluyen en la variedad.

Como ocurre con todo proyecto en evolución, la pregunta por la verdadera identidad de Hora Prima se vuelve inevitable: ¿estamos ante una agrupación que terminará fusionando todos estos elementos en una marca propia, o este eclecticismo definirá su futuro creativo?

Por ahora, el disco es un sólido escalón hacia arriba: recomendable para quien disfruta del rock progresivo y la exploración incesante, con la invitación abierta a dejarse sorprender y, por qué no, a esperar -con expectación justificada- lo que la banda mostrará en su próximo salto creativo.

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