Crítica del disco de Mono - 'Pilgrimage of the Soul' (2021)

Los japoneses Mono vuelven a conquistar la escena de post-rock con sonido particular

Mono - 'Pilgrimage of the Soul'
(17 septiembre 2021, Pelagic Records/Temporary Residence Ltd./New Noise)

Mono - 'Pilgrimage of the Soul

1 Riptide 5:52
2 Imperfect Things 6:26
3 Heaven In A Wild Flower 7:10
4 To See A World 4:00
5 Innocence 8:10
6 The Auguries 7:20
7 Hold Infinity In The Palm Of Your Hand 12:22
8 And Eternity In An Hour 5:52

Hablar de MONO es referirse a una de las bandas claves del desarrollo del post-rock, no solo en su país, Japón, sino que a nivel mundial, un grupo que a sabido mantener su esencia e identidad a la vez que consigue reinventarse y conseguir actualizar su sonido.

En esta oportunidad me adentraré en su nuevo álbum, el undécimo de su carrera, 'Pilgrimage of the Soul', lanzado el pasado 17 de septiembre el cual consiste en 8 pistas que suman un total de 57 minutos y 18 segundos.

El grupo asiático continúa con la formación estrenada en 2018 y que hizo su debut en estudio con 'Nowhere Now Here' de 2019. Esto por que uno de sus fundadores, el baterista, Yasunori Takada, dejó el grupo en 2017 y fue reemplazado por Dahm Majuri Cipolla, multiinstrumentalista estadounidense. Junto con él están los otros tres miembros fundadores de MONO: Takaakira "Taka" Goto (guitarra líder), Hideki "Yoda" Suematsu (guitarra rítmica) y Tamaki Kunishi (bajo y piano).

Junto con ellos hubo otros 11 músicos de apoyo: violinistas, violonchelistas, trompetista, trompa (o corno francés) y trombón.

El nuevo álbum de los japoneses abre con 'Riptide', un tema que nos recibe con calma y suavidad… ¡Pero es un engaño! Inmediatamente los golpes de la batería y la guitarra aceleran todo de 0 a 200 en un segundo. Es una composición poderosa y aunque desde lo que describo puede que parezca estridente. Hay una suavidad indescriptible en el ímpetu de la apertura.

El grupo a pesar de que a nivel de ritmo y melodía se aleja de sus influencias como My Bloody Valentine, éstas se siguen apreciando en las texturas de los efectos y las reverberaciones que se esconden detrás de un piano doliente, un riff atronador y la batería con un ritmo vehemente.

'Imperfect Things' abre con un efecto que recuerda a una alerta, pero no es el típico sonido de algo urgente: es un eco que suena a lo lejos con gracia, sutil, etéreo, suave como una seda. El ritmo es hipnótico y a medida que avanza se hace más sólido, hasta ocupar casi la mitad de los 6:26 minutos. En la segunda parte guitarra, bajo y batería crean una convincente composición de post-rock que se va construyendo de manera más pausada y harmónica.

La tercera canción, 'Heaven in a Wild Flower', se aleja totalmente de las dos primeras pistas. Ya no hay construcción de un post-rock más acelerado y/o clásico, sino que es solo calma, reflexión; te invita a sentir cada acorde y nota. Las cuerdas de los violines y los violonchelos ayudan a crear esta aura solemne que adornan las múltiples capas de sintetizadores. Suena como un tema esperanzador entre tantos hechos negativos que han rodeado al mundo en los últimos dos años.

Ya en este punto llama la atención como MONO trabaja la dualidad calma/estridencia. Juega con la oposición y el contraste de estas categorías sonoras, pero a su vez es capaz de hacerlas complementarias, tanto dentro de una canción, como a su vez en el álbum en sí, produciendo un efecto convincente al poner dos temas de post-rock, puro y duro en la pista uno y dos (que a su vez trabajan ese contraste) junto a la tercera canción que trae ese descanso luego de dos temas frenéticos.

'To See a World' es de esos temas mágicos que se estructura con una orquestación de cuerdas y las intervenciones destellantes del glockenspiel en una canción que desprende tristeza y desaliento. La guitarra de Taka explora todas las emociones que se producen con las distorsiones, mientras que violines y violonchelos generan un aura angustiosa. Por otra parte, el bajo de Tamaki da unas notas potentes; y la batería le aplica más fuerza al mensaje instrumental que quiere transmitir MONO el cual se convierte en un verdadero cenit sonoro.

La quinta canción es 'Innocence' un tema que se apoyo en las clásicas, estructuras del grupo con una apertura con unas capas de sintetizador que se abre hacia ritmos repetitivos y minimalistas con la batería, la guitarra, el bajo y los sonidos de la apertura que avanzan hasta un clímax que se da en la segunda mitad con un huracán musical en el que las cuerdas que antes mantenían un ritmo sincopado ahora abrazan toda la potencia de MONO. Además de eso las seis cuerdas se mueven por las distintas texturas que le imprimen los efectos y la habilidad de Taka para jugar con ellas.

'The Auguries' es una de las pistas más bajas del grupo. Hay una tensión permanente en que a medida que avanzamos hay más guitarras, más sonidos, más instrumentos, que van llenando el espacio creando un muro auditivo, todo dentro un bucle que en algún momento parece que fuera a explotar en esas típicas intervenciones de la banda japonesa en que la música crece hasta hacerse incontrolable como en el tema anterior, pero no. Aquí la parte más emotiva se va creando de a poco y con paciencia en los 7:31 hasta la sección donde los instrumentos se convierten en una sola masa maleable y colorida.

'Hold Infinity in the Palm of Your Hand' es la penúltima canción de 'Pilgrimage of the Soul', la cual tiene una duración de 12:22 minutos. Durante los primeros seis minutos hay una calma que es más algo que contiene a otra cosa que puede explotar en cualquier momento. Esa tranquilidad esta sostenida en los teclados que se complementado por unos zumbidos y las notas del glockenspiel. Cuando entran todos los demás instrumentos y crean estos abismos musicales tan típicos del cuarteto japonés es cuando valoras cada canción y composición.

El tema transmite un montón de emociones y que van desde la melancolía hasta la felicidad en el que las cuerdas juegan un papel fundamental junto a los sintetizadores y las guitarras que crean un bello y épico momento en la parte final de la canción que se va construyendo y pausando hasta el cierre.

El disco cierra con 'And Eternity in an Hour' una suerte de epílogo en la que las cuerdas, los vientos metales y el piano crean una bella composición que se acerca más a la música cinematográfica que al post-rock o al progresivo, dando cuenta de cómo MONO puede salirse de su terreno más familiar y abrazar otros estilos sin equivocarse o cometer errores garrafales.

La música del grupo asiático siempre se ha destacado por su habilidad para manejar la relación de lo ruidoso/acelerado junto a lo silencioso/lento en donde la convivencia de ambos aspectos es la clave para la generación y composición de las canciones. No solo eso, otros de los aspectos claves en la construcción de sus canciones son como estas se mueven por los distintos timbres generadas por los pedales y/o efectos, dando variados matices que se generan en las mismas estructuras.

Estamos ante un buen álbum de MONO que muestra todo su talento y capacidad para crear canciones emotivas, apasionantes, llenas de momentos extraordinarios en donde todos trabajan para crear composiciones únicas que te transmite distintas emociones, trasportándote a lugares oníricos e impalpables.

Escucha el disco 'Pilgrimage of the Soul' completo en Youtube:


luis sanchez herrera Luis Sánchez Herrera (Twitter: @tunelprogresivo)
Periodista. Colaborador de Rock-progresivo.com

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