Crónica del concierto de Camel en Madrid (3 septiembre 2018)

Latimer, el mejor camello de nuestra vida

concierto camel madrid

Si Pink Floyd fue la magia, King Crimson la vanguardia, Genesis la extravagancia y Yes la sinfonía, Camel fue el otro pilar del rock progresivo setentero por derecho y su carta de presentación siempre fue el glamour. La banda de Andy Latimer, por entonces también de Pete Bardens, Andy Ward y Doug Ferguson, ganó mi corazón desde que la escuché con el majestuoso 'A Live Record', pero sin duda que 'Moonmadness' fue un álbum que también me cautivó de inmediato. Ayer pude ver cómo el grupo le rendía, con honores, un merecido tributo en directo 42 años después. Casi nada.

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Para empezar, Madrid se llevó el dudoso honor -no lo es- de ser el único lugar de España donde Camel tuvo que actuar en sala, y no en teatro, con asientos, donde poder gozar mejor de su mágica música en directo. Jerez y Barcelona sí pudo darles el escenario que merecen, pero suponemos que el Teatro Apolo, donde tocaron hace 4 años en la capital, estaba ocupado por los preparativos de un musical de próximo estreno.

Y es curioso poder decir que Camel han mejorado en estos 4 años, aunque los años sigan pasando. Sin duda la banda ha podido ir mejorando en su puesta en escena, ya que Latimer volvía de una larga baja médica en 2010, pero hasta 2013 no tuvo actividad plena. Y el actual cuarteto, tras varios cambios en la formación por diversas circunstancias, es en estos momentos colosal. La aportación de Pete Jones como teclista y saxofonista es tremenda, y su carisma y su halo especial de persona invidente y virtuosa de la música le hace ser muy especial en su aportación a Camel. Por lo demás, Denis Clement es un batería abismal y le permite versatilidad a la banda, tanto en su faceta más rockera como en la más jazzística, al tiempo que endurece los temas más pop. De todo un clásico en Camel como Colin Bass hay menos halagos novedosos que decir, salvo lo evidente: es un pilar esencial para Latimer, una compañía de lujo y representa un talento imprescindible.

En cuanto al concierto, puramente hablando ya del tema, es preciso resaltar que la sala But cumplió con creces las expectativas y el concierto se escuchó genial en todo momento, en parte por mérito de los técnicos de sonido pero también al staff del grupo. Los temas más contundentes se escucharon sin ninguna distorsión y la mezcla de instrumentos fue genial en la mesa de sonido.

El concierto duró más de 2 horas y media y tuvo de todo, con momentos para el relax y el descanso de Latimer e instantes de rock continuado, todo un mérito para un veterano como es el guitarrista de Guildford, que ha pasado muchos problemas de salud y que esta gira la comenzó actuando sentado todos los conciertos por sus problemas de espalda. En Madrid le pudimos ver de pie todo el tiempo y en un estado de forma increíble. Apenas tiene 69 años, por lo que es relativamente joven en comparación a otros mitos de rock setentero que siguen vivos, pero lógicamente el historial médico le ha pasado factura en su rostro y su cuerpo.

Primera parte: 'Moonmadness'

La primera parte del repertorio, lógicamente, no tuvo sorpresas: Camel interpretaron al completo el álbum 'Moonmadness', cuarto en su discografía y que daba nombre a la gira, después de que la anterior fuera dedicada a 'The Snow Goose'. Tras un arranque con la siempre mágica 'Aristillus' pinchada en la mesa, el grupo entró triunfal y enchufado para comenzar con 'Song Within a Song', ya sin fallos ni problemas técnicos o de adaptación. Se nota que la banda está muy trabajada y que los ensayos son la clave, más allá del evidente talento de sus 4 integrantes. Especial atractivo tuvo la interpretación enérgica de 'Another Night', para acabar poco después con la misteriosa 'Lunar Sea', que nos trasladó a una epopeya lunar a bordo de una nave espacial.

Segunda parte

Hay que reconocer que el descanso para dar comienzo a la segunda parte se hizo largo, de más de 20 minutos, y enfrió algo el ambiente, pero de todas formas Camel regresaron de nuevo muy enchufados y contundentes para tocar la mágica 'Unevensong' de 'Rain Dances', que me pareció majestuosa en su versión en directo. Después se dieron una pausa y bajaron el ritmo con 'Hymn to Her' y 'End of the Line', dos temas que rebajaron el ambiente de entusiasmo y entrega de la audiencia. Una audiencia, por cierto, que fue masiva, ya que se había colgado el cartel de 'no hay billetes' desde hace días. La sala estaba repleta y los aficionados a la buena música no fallaron a Camel en su regreso a España.

Luego llegaron 3 piezas más idóneas para mejorar el ambiente, con 'Coming of Age', 'Rajaz' -formidable solo de Jones al saxo- y la delicada y adorable 'Ice', donde pudimos comprobar de nuevo que Latimer no parece de este mundo. Odio las comparaciones, pero sin duda que para mí el líder de Camel está al nivel de grandes del género como David Gilmour y su sensibilidad y talento le hacen muy especial. Quizás, a mi modo de ver, es el mejor guitarrista del mundo en ese sentido, en el de transmitir sentimiento y emociones a flor de piel. Tremendo.

Ya el tramo final de esta segunda parte llegó con la rockera 'Mother Road', que hizo literalmente que la sala se volviera loca y se entregara a tope con la enorme interpretación cañera del grupo, destacando especialmente un Denis Clement tremendo. 'Hopeless Anger' no estuvo descolocada en ese contexto y el aparente final del concierto corrió a cargo de la nostálgica y sensible 'Long Goodbyes'. Para mí, aunque no sea rock progresivo como tal, sino una simple balada de AOR -o como se quiera etiquetar-, es una sus piezas más increíbles, capaz de hacerte emocionar al límite, aunque reconozco que no me terminó de convencer la versión a dos voces entre Jones y Bass, echándose de menos una voz más melodiosa y delicada, como la original de Chris Rainbow del ochentero álbum 'Stationary Traveller'.

'Lady Fantasy'

Los que no conocían el setlist del concierto creyeron que de verdad llegaba su despedida, muy bien fingida, ya que fue larga y con muchos gestos de adiós definitivo. Pero a los 2 minutos regresaron con su habitual salida de conciertos: 'Lady Fantasy'. Quizás no fue su mejor interpretación del clásico, pero fue enérgica, soberbia y correcta, con un solo de saxo de Jones sustituyendo al de órgano original de Pete Bardens que dejó a todos boquiabiertos. Sin duda que el invidente teclista y multiinstrumentista fue la estrella inesperada de la noche y logró poner a todo el público a sus pies.

Una pena de concierto, en definitiva. Sí, una pena. Porque se acabó. Y quizás falten años para volver a ver a Camel por nuestro país. Pero eso sí, que nos quiten lo 'bailao'. El placer de poder haber visto personalmente a esta mítica banda en la gira de 'A Nod and a Wink', así como en 2014 y ahora en 2018 es algo que indudablemente me llevaré a la tumba algún día con enorme felicidad y nostalgia. Ojalá puedan seguir muchos años más sobre los escenarios. Larga vida al camello que nos trae la mejor droga del mundo: la música.

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- Ficha técnica:
Madrid, 3 de septiembre de 2018; sala But
Hora de comienzo: 21:02; hora de final: 23:35
Teloneros: -
Asistentes: 1.000 aprox.

- Músicos:
- Andrew Latimer: Guitarras, voz, flauta.
- Colin Bass: Bajo, voz.
- Denis Clement: Batería.
- Pete Jones: Teclados, saxo.

Setlist:

Parte 1 ('Moonmadness'):
1. Aristillus (no interpretada)
2. Song Within a Song
3. Chord Change
4. Spirit of the Water
5. Another Night
6. Air Born
7. Lunar Sea

Parte 2:
8. Unevensong
9. Hymn to Her
10. End of the Line
11. Coming of Age
12. Rajaz
13. Ice
14. Mother Road
15. Hopeless Anger
16. Long Goodbyes

Bonus/Encore:
17. Lady Fantasy

- Calificaciones técnicas:
Set list: 7
Sonido: 9
Duración: 10
Interpretación: 10
Actitud: 8
Público: 8
Media: 8,6 Nota: 8,6


pablo m. beleña