Crónica del concierto de Roger Waters en Madrid (23 marzo 2023)

Roger Waters se despidió y compartimos su sueño

Roger Waters concierto madrid

Debo reconocer que asistir al que posiblemente pueda ser el último concierto que vea en mi vida de una leyenda del rock universal y del rock progresivo en particular como es Roger Waters fue para mí muy emotivo.

Tanto que realmente esta crónica no va tanto de lo musical, sino de precisamente eso que antes mencionaba: emociones. Sí, se puede también comentar y resumir la actuación de casi 2 horas y media del ex líder de Pink Floyd.

Los miles de asistentes que fuimos culpable de colgar el cartel de no hay billetes en el Palacio de los Deportes (sí, me niego a llamar a nuestro querido pabellón como su patrocinador desea) vimos comenzar el gran show de la gira 'This is Not a Drill' a las 21:20, con ligero retraso, y nos despedimos de la sala justo a la medianoche. Salvo por el descanso del intermedio, estuvimos casi 3 horas atentos a un espectáculo casi sin igual.

Hay que reconocer también que si entramos en comparaciones, sus últimos 3 shows en Madrid o Barcelona han ido a menos. En 2011 con la gira de 'The Wall' nos quedamos alucinados con la construcción del muro en pleno escenario y su caída posterior. Además, el concierto en sí fue tremendo. 7 años después, todos quedamos encantados con el despliegue de su gira 'Us + Them Tour' en 2018, y ahora nos tocaba 5 años después gozar de un espectáculo algo menor en términos artísticos.

Es cierto que la concepción del escenario 360º y la ubicación y las pantallas en forma de aspa fueron, como siempre en Waters, un acierto. Pero no ofreció la espectacularidad que tenía el muro o los efectos de láser para el prisma en el show de 2018. También es verdad que ayer hubo un poco de todo eso en esta gira 'This is Not a Drill', láseres incluidos y demás artefactos voladores (cerdo y oveja con drones)... pero sinceramente en una comparación global perdía el partido.

La oveja voladora durante el tema 'Sheep'

El setlist o repertorio, si bien preferimos el uso del castellano para el término, no fue criticable. Lo que tampoco puede hacer Roger es repetir el mismo estilo de canciones e incluir las que todos esperamos en calidad de grandes éxitos de Pink Floyd. Lo siento por lo que no fueron a todos sus conciertos y esperaban anoche escuchar temas como 'Time', 'Mother', 'The Great Gig in the Sky'... o el 'Confortably Numb' en su versión clásica, solo de guitarra incluido. Pero no, Waters apostó, creo que acertadamente, por cambiar las cosas en esta gira 'This is Not a Drill', su probable despedida de giras mundiales.

Como él dice desde el comienzo de show, algo que se sabía desde el pasado año, cuando arrancó el tour por EEUU, no es un concierto para fans de Pink Floyd sin más. Sus conciertos hoy en día son también eventos con mensaje político y social, y a quien le moleste esos discursos, como Waters indicaba, les invitaba irse a la barra del bar. Precisamente 'The Bar', su único tema nuevo para la gira, fue una de las apuestas más originales. Luego lo detallamos.

Respecto al resto de canciones, por supuesto hubo homenaje y tributo a las mejores épocas floydianas. Hubo un bloque dedicado a 'The Wall' en el arranque con 'Comfortably Numb' , 'The Happiest Days of Our Lives', y 2 extractos de 'Another Brick in the Wall'. Más tarde se acordaba del álbum 'Wish you Were Here' con el bloque compuesto por 'Have a Cigar', 'Wish You Were Here', y 'Shine On You Crazy Diamond' en su partes finales. Descartaba, por ejemplo, interpretar 'Welcome to the Machine', que en otras giras sí tocaba. Todas ellas fueron ejecutadas en versiones muy atractivas para el directo. Majestuosa la banda al completo.

El intermedio

El parón para el intermedio venía precedido de una majestuosa interpretación de 'Sheep', oveja voladora por el pabellón de por medio. Tras el descanso, más momentazos de 'The Wall' con una escenografía muy trabajada de Waters como en la película del mismo nombre, ataviado como el líder y dictador de la historia narrada en la cinta. Eso daba para interpretar 'In the Flesh' y 'Run Like Hell'.

Tras una pausa para otra referencia a su trayectoria en solitario con la delicada y preciosa 'Déjà Vu', además de 'Is This the Life We Really Want?', contentó a los fans más clásicos con un interesante bloque dedicado a 'The Dark Side of the Moon', como no podía ser de otra manera, ahora que se celebra su 50º aniversario. Cayeron entonces 'Money', 'Us and Them', 'Any Colour You Like', 'Brain Damage' y 'Eclipse'. Grandes interpretaciones, a destacar el saxo de Seamus Blake, que hizo maravillas y se llevó largas ovaciones. Eché en falta, especialmente, 'The Great Gig in the Sky', y también el acompañamiento de coristas de la calidad de Jess Wolfe y Holly Laessig, que habían hecho una gran gira anterior y colaborado en temas regrabados de clásicos de Floyd por parte de Waters. Desconozco la razón por la cual el veterano músico las remplazó por 2 coristas que apenas aportaron algunas partes cantadas y destacadas. Mención especial para el guitarrista Dave Kilminster, quien, como siempre, estuvo genial. No es su tocayo Gilmour, pero es un as.

Roger Waters, con su banda, interpretando 'The Bar'y 'Outside the Wall'

Para acabar la velada, Waters recurrió de nuevo a temas no tan queridos por los seguidores más clásicos, con 'Two Suns in the Sunset' de 'The Final Cut', el disco menos Pink Floyd de Pink Floyd porque Waters lo compuso casi en exclusiva y casi fue un álbum en solitario más que cualquier otra cosa. Pese a la calidad del tema, hubo otro bajón en el seguimiento, pero Waters recuperó la atención del público con el 'reprise' de 'The Bar', con toda la banda acompañándole alrededor del piano y tras brindar con todos nosotros al tomar unos chupitos de mezcal. El cierre definitivo llegó con 'Outside the Wall', un desenlace, si me se me permite decirlo, majestuoso, maravilloso e inolvidable. No es que sea, por supuesto que no, el mejor tema de Floyd o Waters, pero siempre es la guinda perfecta a un concierto. Su salida por el pasillo principal, camino a camerinos, fue legendaria. Una despedida en toda regla que se repetirá esta noche en Madrid pero que para muchos asistentes fue nuestro último adiós al maestro.

Lo que no es música

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Pero como decía, el concierto de Waters, o los conciertos de esta gira, vaya, son algo mucho más que música y ya está. Son despedida, son mensaje político y de derechos humanos, son tributo y oda al pasado... son nostalgia, en todo caso, amor y arte en sintonía.

Por eso fue precioso el primer bloque del concierto, con un sentido homenaje a su querido amigo Syd Barrett, del que todos saben su historia y me ahorro repetirla. Waters explicó lo importante que fue para 'Wish You Were Here' y 'Shine On You Crazy Diamond', y la proyección de sus fotos en grupo en los años finales de la trama de la década de 1960 fue algo precioso. En mensajes escritos, paralelamente, se contaba la historia de cómo los 2 amigos fundaron Pink Floyd y cómo se hicieron bellas promesas juveniles para cumplir sus sueños. A uno se le ponía los pelos de punta de pensar que sí, que los 2 amigos al final formaron su grupo de rock, y que acabaron haciendo historia. Uno, ya tristemente fallecido. El otro, con 79 años, subido a los escenarios de medio mundo. El cuento más bonito que podíamos escuchar antes de irnos a dormir... aunque unas horas después, todavía.

Respecto a todo el mensaje político que Waters impulsa en sus conciertos, no hay nada nuevo que contar. Sus posicionamientos ideológicos no son tales, sino su defensa a los derechos humanos por encima de todo. Waters consigue al final que uno se sienta -artificialmente, claro- mejor persona y más informado de las grandes injusticias que ocurren en el mundo. Cosas que uno después también olvida días después, pese a que los dramas de millones de seres humanos continúan en la vida real.

Gustó especialmente, al menos a mí, el mensaje concreto que mandó a quienes le llaman "antisemita", Polly Samson, esposa de David Gilmour, incluida. Motivo que ha hecho que cancelen su concierto programado para dentro de unas semanas en Frankfurt. Lamentable que hoy en día sigamos cayendo ante la presión ejercida por los lobbies israelíes y no sepamos distinguir entre ser anti-ocupación palestina y por tanto ser anti-gobierno israelí y sus aliados occidentales (o su forma de pensar), y lo que significa ser antisemita. Racista, vaya, y de baja calaña. Es lo que Waters zanjó con un gigantesco mensaje en las pantallas: "Fuck the antisemitics". Ahora bien, ya lo he comentado en anteriores ocasiones: hacer discursos sobre pobres y ricos y cómo el sistema nos sangra a los ciudadanos del mundo cae en contradicciones facilonas como que al mismo tiempo Waters transmite estos mensajes en un concierto para el cual hay que dejarse casi 100 euros como mínimo para poder pasar por las puertas. Sí, entiendo, hay que pagar al equipo, a los músicos y el montaje faraónico. Pero no sé yo si los curritos y personas de a pie que muestra en sus ideales son los que luego podemos estar yendo a este tipo de conciertos, al menos de seguido.

E insisto, para acabar, que más allá de que musicalmente este concierto pierde en comparación, por el alto listón dejado en giras anteriores, fue un tremendo ejercicio de espectáculo musical, con un cierre emocionante y emocional con una despedida muy sentida a Waters, que tenía amargo sabor a despedida más allá de una noche de primavera. Un adiós, probablemente, a los escenarios, al menos a escala internacional.

- Ficha técnica del concierto:
Madrid, Palacio de los Deportes (Wizink Center)
Hora comienzo: 21:20 horas / Hora fin: 00:00 horas
Telonero: No hubo

- Setlist:

Parte 1

Comfortably Numb
The Happiest Days of Our Lives
Another Brick in the Wall, Part 2 + Part 3
The Powers That Be
The Bravery of Being Out of Range
The Bar
Have a Cigar
Wish You Were Here
Shine On You Crazy Diamond
Sheep

Parte 2

In the Flesh
Run Like Hell
Déjà Vu + Déjà Vu (Reprise)
Is This the Life We Really Want?
Money
Us and Them
Any Colour You Like
Brain Damage
Eclipse
Two Suns in the Sunset
The Bar (Reprise)
Outside the Wall

- Calificaciones técnicas:

Set list: 6
Sonido: 9
Duración: 10
Interpretación: 9
Actitud: 8
Público: 9
Media: 8,5

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