Crónica del concierto de Anathema en Madrid (12 octubre 2017)

Sueños frágiles que se hacen poderosos con el tiempo... y más en directo

Anathema

Texto: Pablo M. Beleña / Fotos: Javier Moreno Vega

Pocos grupos pueden emocionar hoy en día como lo hacen Anathema. Y si uno puede vivirlo en directo, entonces esa sensación es única e irrepetible. Y no será porque este trío de hermanos junto a otros grandes músicos como son Cardoso y los Douglas no sean, además, entrañables, divertidos y extrovertidos. Anathema lo tienen todo para ser, algún día, una estrella propia en el firmamento de lo mejor del rock. Y me atrevo a decir que mucho más: lo mejor que ha dado la música en todo slos tiempos.

Vincent Cavanagh de Anathema

Sin embargo lo suyo, así son las cosas, es dar conciertos en Madrid ante un millar de personas. Ni 5.000 ni 10.000 y por supuesto no para un estadio. No vamos a ser injustos... no queremos decir que si tocas para más de unos cuantos millares de personas eres un músico vendido al mercado y que haces música mediocre. Sería muy torpe y limitado en visión. Pero, es cierto, hay dos mundos musicales: el artístico y el profesional. El primero hace magia. El segundo hace caja.

Y sí, Anathema está entre esos grupos que, por supuesto, son conocidos en todo el mundo, pero que difícilmente reconocerán en tu trabajo si dices que vas a su concierto o si llevas una camiseta de la banda. Tampoco nadie en la calle te sabrá decir el título de una canción suya. Así es la buena música, la música suprema: desconocimiento generalizado, a pesar de que, tristemente, no está hecha para élites, sino para todos los públicos. Una lástima. Aunque, para unos cuantos privilegiados que conocemos su arte, disfrutamos en salas cómodas, no saturadas, sin prisas ni colas para hacerse con las entradas, y sin agobios en el interior del concierto.

Y hablando ya de lo que toca, que es el concierto que dieron el jueves Anathema en Madrid, lo primero que hay que destacar es que para nada pincharon pese a ser día festivo y con posibilidad de puente vacacional para muchos madrileños y del resto del país. Hubo buena entrada, buena organización y la sala La Riviera, pese a todos los peros que les queramos poner, sonó de 10. lástima que al comienzo del concierto, en los primeros temas, la mezcla no estuvo conseguida y sus tema se escucharon empastados y con una batería y un bajo que lo tomaban todo con su base rítmica, sobre todo en los laterales y en la segunda parte del auditorio. Pronto se mejoró desde la mesa y ya pudimos disfrutar de las guitarras y unas voces de tanto de Vincent como de Lee mucho más audibles.

Daniel Cavanagh de Anathema

2 horas y 5 minutos de concierto más que lógico y correcto, con mejor o peor setlist, según gustos, pero muy volcado a su nuevo trabajo, 'The Optimist', como lógicamente tocaba. 6 temas en total del álbum, aunque la primera que sonó, la instrumental 'San Francisco', sonó pinchada mientras la banda iba entrando al escenario. Allí comenzó su aparición Daniel Cavanagh, desafiando las normativas de salas públicas, fumando y posando para los fans. Una gran intro, carismática y simbólica, mientras también íbamos disfrutando de las imágenes de la pantalla de fondo, funcionar durante todo el show.

Comenzaron a lo grande con 'Untouchable', en sus partes 1 y 2, ganándose ya a la grada con estos grandes momentos de su genial álbum 'Weather Systems'. Después, turno para promocionar su nuevo trabajo con 3 temas seguidos del mismo: 'Can't Let Go', 'Endless Ways' y 'The Optimist', que sonaron muy bien trabajados y ensayados. A pesar de ser temas nuevos, el público respondió con entusiasmo y conocimiento de los mismos, que siempre es muy importante.

En todo este trecho gozamos de la voz ídilica y encantadora de Lee Douglas, que nos llevó a todos a otro mundo, donde la belleza toma el mando y sólo hay lugar para el placer del arte. Está claro que ella ha conseguido eclipsar a la banda de manera voluntaria por los hermanos Cavanagh y es otra muestra de la grandeza de este grupo: egos fuera y todo al servicio de la calidad y la mejoría, disco a disco. Porque este 'The Optimist' ha podido ser para algunos un pequeño paso atrás en lo que era una evolución increíble, con discos formidables que se iban mejorando poco a poco, pero siento llevar la contraria a quien piense así. Este disco era necesario. Más calmado, más frío pero no por ello dejando de tener su esencia cálida y mágica. Un ejercicio de trabajo en estudio para tocarlo en directo y con todos sus músicos al lado, sin las mezclas habituales. Si algo eché precisamente en falta en este concierto fue escuchar algún corte más del álbum, como el mágico 'Ghosts'.

Y si la cosa ya estaba en su punto álgido, imaginaos cuando llegó 'The Lost Song, Part 3', cuya única pega fue no poder escuchar más temas similares del anterior 'Distant Satellites'. En lugar de ello, tiraron de discos anteriores con estos cortes que cerraban la primera parte del show: 'Lightning Song', 'Dreaming Light', 'Pressure', 'A Simple Mistake' y 'Closer'. Especialmente emotiva fue 'Dreaming Light', muy pura y sin muchos artificios.

A eso contribuyó, por cierto, el sorprendente hecho de ver a Anathema en formación de quinteto, ya que su batería, John Douglas, había dejado la gira a su paso por París hace unos días por motivos personales. Daniel Cardoso, que es tanto teclista como batería, le dio sustitución como si nada, con una formidable actuación, pero obligando a Vicent y Daniel a hacer turnos en el teclado para mejorar los temas, que en algún momento echaron de menos tener un sexto integrante. Oficialmente no se dijo nada y aunque el puesto de teclista estaba montado con los equipos y un micro, los dos principales músicos de la banda fueron tomando ese puesto sin hacer ruido, como si fuera todo parte del guión.

Daniel Cardoso de Anathema

Tras un corto descanso, la banda regresó con 'Firelight' sonando de fondo mientras se daba paso a 'Distant Satellites', temas que van unidos en el disco de ese nombre. Su interpretación del mismo fue sublime, con un dueto de percusión entre Vincent y Daniel realmente majestuoso en su escenografía y su musicalidad. Jamie, mientras tanto, el hermano discreto, estuvo formidable al bajo, siempre poco apreciado por la mayoría de los oyentes, pero que realmente fue de gran nivel.

Pero para sorpresa de muchos, fue un tema reciente, 'Springfield', uno de los más vitoreados, muy bien interpretado y con momentos mágicos de conexión con la audiencia. Este tema tan in crescendo conectó genialmente con el público y era el instante idóneo para que nada perdiera chispa en este concierto, que ya llegaba casi a su final.

Hubo espacio para un último tema de 'The Optimist', 'Back to the Start', que también estuvo sublime, amenizado por Vicent con el popular "cada día te quiero más, oe oe, no puedo parar...", que provocó carcajadas entre los asistentes, que se lo tomaron con humor y no como una falta de seriedad en pleno tema trascendental como era 'Back to the Start', un finale mágico y épico para el álbum.

Como una especie de segundo descanso, la banda se marchó para que Daniel pudiera interpretar en solitario su tema 'The Exorcist', el que fue primer single que conocimos de su disco 'Monochrome'. Sonó bien, intimista y muy crudo, y gustó a gran parte de la audiencia pese al lógico enfriamiento por no ser una composición conocida como el resto del repertorio. Y antes de acabar, apostaron por otro tema no de ellos, 'Glory Box', de Portishead, para lucimiento de Lee y con tono de reivindicación femenina, mientras Daniel le acompañaba al teclado.

El cierre, como se esperaba, fue con 'Fragile Dreams', que quizás sonó algo apresurado y mecánico, aunque igualmente entusiasmó al público, donde tuvo su único tema para botar, sacudir cabezas y corear con fuerzas un tema de la banda. Ya tras el cierre, incluyeron mucho más dosis de humor pinchando una mezcla de sonido de 'No Surprises' de Radiohead y 'What A Wonderful World' de Louis Armstrong, donde nos indicaron que apreciáramos como la base rítmica del primero coincide a la perfección para el clásico de soul.

Está claro que Anathema ya no juegan al viejo doom, al metal gótico y otros sonidos oscuros. Son la fiesta del sonido, de la épica tranquila, de la belleza formal y de la perfección instrumental y de la compenetración, aunque nada se haga en clave del virtuosismo. Larga vida a esta maldición, que significa Anathema. Ya nos gustaría que todas las maldiciones fueran como ésta.


- Ficha técnica:
Madrid, 12 octubre 2017; sala La Riviera
Hora de comienzo: 20:30; hora de final: 22:35
Teloneros: Alcest
Asistentes: 900 aprox.

- Músicos:
- Daniel Cavanagh: Guitarra principal, teclados, coros
- Vincent Cavanagh: Voz, guitarras, teclados, percusión
- Jamie Cavanagh: Bajo
- Lee Douglas: Voz
- Daniel Cardoso: Batería

Setlist:
1. San Francisco (* intro)
2. Untouchable, Part 1
3. Untouchable, Part 2
4 . Can't Let Go
5. Endless Ways
6. The Optimist
7. The Lost Song, Part 3
8. Lightning Song
9. Dreaming Light
10. Pressure
11. A Simple Mistake
12. Closer
Bonus:
13 Firelight (* intro)
14. Distant Satellites
15. Springfield
16. Back to the Start
17. The Exorcist (canción de Danny Cavanagh)
18. Glory Box (versión de Portishead)
19. Fragile Dreams (con la intro de 'Shine on You Crazy Diamond' de Pink Floyd)

- Calificaciones técnicas:
Set list: 6
Sonido: 8
Duración: 9
Interpretación: 9
Actitud: 9
Público: 7
Media: 8 Nota: 8


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por Javi Moreno Vega (Instagram: @afotomaton):


pablo m. beleña

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1 comentario

  1. ¿Alguien sabe que le ha pasado a Daniel?
    Se ha puesto bien hermoso...
    El concierto me pareció un poco cojo por la falta del hermano de Lee.

    Muchas partes sonaron grabadas.

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